El PP pone fin a 36 años de socialismo en Andalucía gracias a Vox

El nuevo presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. / Foto: EFE / Vídeo: EP

Susana Díaz inicia su labor como jefa de la oposición y plantea al PSOE como «dique de contención» contra la «involución»

CECILIA CUERDOSevilla

El popular Juan Manuel Moreno Bonilla se convirtió este miércoles tarde en el primer presidente de la Junta de Andalucía en casi 37 años que no procede del PSOE, gracias al apoyo de los 59 diputados que suman su propia formación, Ciudadanos y Vox, la otra gran novedad de la XI legislatura andaluza.

El debate de investidura que ha dejado ver, por un lado, que el nuevo jefe del ejecutivo tendrá enfrente a una dura oposición que no piensa dejarle ni cien días de cortesía, y que ayer mismo ya le atacó por formar un gobierno con «los herederos del franquismo». Y por otro, que sus socios de gobierno tampoco le darán tregua, porque como dijo el portavoz de la ultraderecha, Francisco Serrano, no piensan renunciar a sus planteamientos para derogar leyes ideológicas como la de memoria histórica o contra la violencia de género.

Cerca de las 18:00 horas, y tras ser elegido en primera votación con 59 votos a favor y 50 en contra, Moreno Bonilla abandonó el hemiciclo del Parlamento regional entre gritos de «presidente, presidente» y «Juanma, guapo», lágrimas de algunos militantes y palmas de otros, y un enjambre de cámaras al que deberá empezar a acostumbrarse. A trompicones, quiso tender la mano a la ya expresidenta, la socialista Susana Díaz, para iniciar una legislatura de «diálogo de verdad», asegurando que «será receptivo a cualquier propuesta que sea buena para Andalucía». Una vez su elección sea publicada en el Boletín Oficial y comunicada al Jefe del Estado, tomará posesión este viernes como nuevo presidente autonómico en una ceremonia que se prevé multitudinaria y a la que asistirán la nueva y la antigua cúpula del PP: Pablo Casado, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.

El portavoz de Vox, el exjuez Serrano, pasa por delante del escaño de Susana Díaz, la anterior presidenta de la Junta de Andalucía (arriba); La líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, dialoga con su portavoz, Antonio Maíllo (izq.); El candidato del PP a presidir la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, muestra unos documentos desde la tribuna de oradores. / Agencias

Según adelantó, no será hasta el próximo lunes, cuando regrese de la convención nacional del Partido Popular que se celebra este fin de semana en Madrid, cuando dé a conocer la composición de su Ejecutivo, que como primeras medidas aprobará la realización de una auditoria integral de la Junta y la bonificación del impuesto de sucesiones hasta su práctica desaparición. Ambas están medidas recogidas en su programa electoral y pactadas con sus dos socios, Ciudadanos y Vox.

El guion de la jornada, por tanto, se cumplió como estaba previsto, con una jornada de investidura donde se pudo ver a Díaz ejerciendo ya como líder de la oposición y manteniendo el enfrentamiento más acalorado con el ya presidente. La dirigente socialista afeó que se hable de que es la alternancia la que permite culminar la Transición en la región, apuntando que la legitimidad la dan los votos, no el cambio, y que si Moreno está en el poder es porque «ha tenido que apropiarse de los votos de la extrema derecha» para gobernar.

«Machista» y «negacionista»

Vox, un partido «machista» y «negacionista» de la violencia de género serán quienes tengan «la sartén por el mango», le reprochó Díaz al líder del PP, aventurando un gobierno «del cambio a peor», de involución y retrocesos contra los que su partido pretende ser «dique de contención». Por eso, su intervención se centró en poner a los populares frente al espejo de su acuerdo con Vox y preguntar cómo resolverán la gestión de la inmigración y la derogación de las leyes de memoria histórica y contra la violencia de género. «No mienta», le espetó Moreno, asegurando que, aunque la ultraderecha no piense renunciar a esos planteamientos, no aparecen recogidos en el acuerdo de investidura. La dirigente socialista también deslizó que detrás del interés por reducir los entes instrumentales de la Junta se encuentra el ansia de los populares y sus socios por privatizar los servicios que sean más rentables.

«La veo desorientada y desubicada», le respondió Moreno, «la soberbia no es buena compañera». Y le afeó que su única estrategia sea «el discurso del miedo» y el que «viene la derecha a llevarse los derechos de todo». La intención de la socialista es aguantar cuatro años y volver a recuperar el poder, aunque desde la dirección federal de su partido comulgan con la idea de que toca ya cambio de ciclo. Una tesis que aprovechó el líder popular. «El que manda en el PP andaluz soy yo», dijo para rebatir el calificativo de gobierno «franquiciado» y gestado en Madrid, «ya veremos cómo empieza la legislatura y quién acaba como portavoz socialista, porque ya hay muchos señalándole la puerta».

Adelante Andalucía, la coalición andaluza formada por Podemos e Izquierda Unida, también avanzó una oposición frontal al nuevo ejecutivo de Moreno. Su portavoz, Teresa Rodríguez, negó cualquier apoyo a un Gobierno de derecha que será el «de las finanzas, las constructoras, las farmacéuticas y los terratenientes».

El reparto de las consejerías

Áreas para el PP. Sanidad, Hacienda, Administraciones Públicas, Interior, Familia, Agricultura, Ganadería, Pesca, Medio Ambiente, Fomento, Ordenación del Territorio, la Oficina del Portavoz del Gobierno, Energía, Industria y Cultura y Patrimonio.

Áreas para Ciudadanos. Economía (autónomos, empresas y emprendedores), Educación, Formación, Universidad, Deportes, Turismo, Igualdad, Políticas Sociales, Conciliación, Justicia, Administración Local y políticas contra la corrupción.

Más información