Alumnos vascos estudiarán a finales de este curso la historia de la violencia de ETA

Alumnos vascos estudiarán a finales de este curso la historia de la violencia de ETA
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«No se trata de imponer una mirada, sino de mirar al pasado», afirma Jonan Fernández

Iván Orio
IVÁN ORIO

Alumnos vascos de cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de segundo de Bachillerato participarán en el último trimestre de este curso en una experiencia piloto que tiene como objetivo profundizar en el pasado reciente de Euskadi y analizar las consecuencias que han tenido para la sociedad vasca cuatro décadas marcadas por el terrorismo de ETA. Ocho centros de las redes pública y concertada repartidos por los tres territorios históricos serán los encargados de poner en marcha el programa Herenegun! (Antes de ayer), una iniciativa auspiciada por la Secretaría de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación y el instituto Gogora en colaboración con técnicos en Pedagogía del Departamento de Educación del Ejecutivo autónomo.

El trabajo iniciado hace meses ha alumbrado una unidad didáctica que se apoya fundamentalmente en la serie 'Las huellas perdidas', cinco documentales de una hora ordenados por décadas, desde 1960 hasta 2011. Este material audiovisual, estrenado en 2016 y fruto del acuerdo de colaboración en la pasada legislatura entre el Gobierno vasco y EITB, contó con el asesoramiento editorial de Juan Pablo Fusi, Mari Carmen Garmendia y Mariano Ferrer. Como su duración es excesiva para el uso educativo, se está ultimando una versión reducida de cinco entregas de veinte minutos cada una bajo la supervisión de los tres expertos mencionados. Como respaldo a estos vídeos, los promotores del proyecto han elaborado cuatro cuadernos orientados al profesorado y también al alumnado para realizar actividades complementarias.

Los estudiantes tendrán seis sesiones de 55 minutos en el marco de la asignatura de Historia para abordar los cambios sociales y económicos experimentados por el País Vasco en su historia reciente y el efecto que tuvo en ellos la actividad de la banda terrorista, con más de 800 asesinatos a sus espaldas, además de los secuestros, las extorsiones y la violencia de persecución. Los centros elegidos ya tienen experiencia en el desarrollo de este tipo de temáticas porque han abierto sus aulas a las víctimas para que ofrezcan su testimonio a los estudiantes. Posteriormente los responsables de Herenegun! harán una valoración de la experiencia piloto y adoptarán las correcciones que sean necesarias para extender después de forma paulatina los contenidos de la unidad didáctica al conjunto del sistema educativo, para lo que todavía no hay una fecha concreta.

«Una mirada al pasado»

El material, presentado en San Sebastián por la viceconsejera de Educación, Maite Alonso, el secretario general de Derechos Humanos, Jonan Fernández, y la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro, ha sido enviado a todos los grupos parlamentarios, al Consejo Escolar de Euskadi, a los firmantes del Acuerdo Gizalegez, al Consejo Vasco de Participación de Víctimas del Terrorismo y al Consejo Consultivo del Planb de Convivencia y Derechos Humanos. Estos colectivos tienen de plazo hasta el próximo 16 de noviembre para realizar sus aportaciones y, hasta enero, los responsables de la iniciativa las valorarán y decidirán si las incorporan. «La reflexión sobre la memoria reciente tiene una indudable dimensión ética, pero desde el punto de vista educativo también tiene una indudable dimensión histórica que debe tener su propio reflejo», ha destacado Maite Alonso.

Según Jonan Fernández, asumir esta tarea «es algo tan complejo como necesario». En su opinión, es preciso mirar al pasado sin miedo y con disposición «a aprender de lo sucedido para que no se vuelva a repetir. «Esa mirada al pasado reciente parte de un doble compromiso democrático: pluralismo y derechos humanos. Pluralismo significa que lo sucedido en los últimos 58 años tiene lecturas e interpretaciones plurales. Y derechos humanos supone que esta afirmación del pluralismo tiene un límite, ninguna vulneración de derechos humanos puede encontrar legitimación o justificación». Fernández ha subrayado el rigor del material y el hecho de que éste haya estado al margen de una supervisión política. «No se trata de imponer una mirada, sino de mirar al pasado», ha añadido.

 

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