Un verano entre viñas

Un grupo de visitantes pasea por los viñedos de David Moreno/Díaz Uriel
Un grupo de visitantes pasea por los viñedos de David Moreno / Díaz Uriel

Paseos por bodegas y viñedos para conocer de primera mano el proceso de elaboración del vino

ELENA SIERRA

Las bodegas son para el verano, y no solo porque adentrarse en los calados signifique rebajar en varios grados la temperatura ambiente, sino porque son muchas las que organizan actividades al aire libre, aprovechando el buen tiempo, o porque ofrecen un tipo diferente de catas. Muy cerquita del País Vasco, en La Rioja Alta -la parte de la comunidad que linda con Álava-, saben explotar muy bien sus viñedos. Y de entre toda la oferta enoturista, aquí va una selección de tres bodegas que son perfectas para estas jornadas.

Ruta de Bodegas (La Rioja)

David Moreno
En Badarán: 941367338. www.davidmoreno.es
Finca La Emperatriz
En Baños de Rioja: 941300705. visitas@bodegaslaemperatriz.com
Martínez Lacuesta
En Haro: 941310050. reservas@martinezlacuesta.com
Para hacer la reserva
Entre tres y cuatro días de antelación.

En Badarán (entre Nájera y San Millán de la Cogolla), David Moreno ha hecho de las actividades por los campos su seña de identidad. No se limitan al periodo estival, pero sin duda es ahora cuando es más fácil encontrar el tiempo, en todos los sentidos, para atreverse por ejemplo a realizar la 'vincana', esto es, la yincana del vino. Se trata de un juego de enigmas organizado en torno a la bebida estrella de la comunidad y que está diseñado sobre todo para el turismo familiar o para grupos de amigos. Aprender y divertirse mientras se recorre el calado y los viñedos siguiendo las pistas y resolviendo los enigmas. Es otra forma de acercarse a este mundillo, desde luego.

La vincana da comienzo sobre las once de la mañana, incluye un aperitivo en el guardaviñas (el chorizo y el pan del pueblo son famosos) y termina con visita a la bodega. El precio es de 30 euros para los adultos y 15 para los niños de entre 6 y 15 años (los de cinco o menos no pagan). Si se quiere alargar la excursión con una comida típicamente riojana en la propia bodega, se doblan los precios. Otra opción es apuntarse a la ruta de los guardaviñas, unos cinco kilómetros de recorrido por los caminos rodeados de viñedos y con el monte San Lorenzo como fondo. Estos chozos de piedra fueron construidos en el siglo XIX, pero es en uno del siglo XXI en el que se toma el aperitivo para después volver a la bodega a seguir catando vinos. Los precios, los mismos, también con la posibilidad de quedarse a comer.

En Finca La Emperatriz, en Baños de Rioja, cerca de Casalarreina, el plan es muy distinto. En esencia, dedicarse a la contemplación de las poco más de cien hectáreas de este viñedo situado a más de 570 metros de altitud que ocupa varias terrazas fluviales del antiguo lecho del río Oja y que fueron parte de la hacienda que Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. La disposición de los edificios y los viñedos recuerdan al típico paisaje francés, y constituyen un viñedo singular desde 1878, como reza la etiqueta.

Con vistas al mar

La historia se cuenta nada más entrar en el recinto, en la tienda y wine bar que ahora se abre en lo que hace tiempo era un conjunto de casas y cuadras que se han ido reciclando para acoger a los visitantes. Ese bar, con sus tumbonas con vistas al mar de viñas, es perfecto para dedicarse a la nada mientras se cata alguno de los sorprendentes vinos de la bodega. Está abierto de lunes a viernes de 10.00 a 18.00 y los sábados de 10.00 a 15.00. El paseo por la propiedad tampoco tiene desperdicio, y puede hacerse en 90 minutos por 20 euros por persona (niños gratis). Acaba con cata y picoteo en el wine bar.

Si se quiere romper con la rutina del vino, pese a estar en su tierra, lo mejor es pasarse por la Bodega Martínez Lacuesta, que organiza visitas guiadas para conocer la historia del vermut (y catarlo, claro). '¿Quedamos al vermut?' tiene tanto éxito que los próximos días están completos (7 y 21 de julio) y hay que esperar a septiembre para participar, los días 1 y 15. Siempre se puede sustituir por 'Que te la den con queso', el 14 de julio hay una cita. Son 16 euros por visita, cata de cuatro quesos y maridaje con tres vinos. Y a pasear por Haro. No es mal plan.