Gavarnie: el anfiteatro de hielo

Gavarnie/
Gavarnie

El circo del Pirineo francés sugiere numerosas pistas para disfrutar de la alta montaña al final del invierno mientras sus famosas cascadas permanecen dormidas

Pedro Ontoso
PEDRO ONTOSO

Bajo un cielo azul cobalto limpio de nubes la arquitectura del circo de Gavarnie, en la capital del pririneísmo, vuelve a desplegar su hechizo. Luce un sol espléndido y hay toneladas de nieve. Hasta la Oule (El caldero) se puede llegar sin necesidad de raquetas. Otras rutas son más exigentes. Esa es la magia de este enclave, apto para públicos de todos los niveles y voluntades. Familias disfrutan de la jornada con trineos cerca de la aldea. Grupos de montañeros ascienden hacia el Plateau de Bellevue. Los más experimentados avanzan hace horas hacia la Cabane des Soldats. Siempre sin perder de vista el formidable anfiteatro, ahora cubierto de una piel de hielo.

No me cansa Gavarnie. Un fin de semana largo da para mucho. Solo por la ruta desde el pueblo hasta la Hotellerie du Cirque (1.570 metros), ahora huérfana de turistas, ya merece la pena. El sendero junto a la Gave de Pau, el bosque trepador de Pailla, la inmensa campa del parque nacional y la cuesta entre pinos. El sendero hasta la Grande Cascade ha desaparecido bajo la nieve, que corta el paso. Gigantes de piedra. Hay que volver a inmortalizar esta masa rocosa. Como hacia Paul Cézanne, una y otra vez, con la montaña de Sainte Victoire antes de enfermar en las canteras de Bibémus, en Aix en Provence.

Hemos salido por la tarde y el sol se esconde por detrás de la mole del Taillon (3.144 metros) y el Gabietou (3.031), mientras la luna se asoma, tímida, entre las cimas del Cilindro (3.335 metros) y del Marboré (3.248). El hotel que lleva el nombre de este majestuoso 'tresmil' ha cerrado sus puertas y ha colgado el cartel de 'se vende'. Roseline y Bernard, unos magníficos anfitriones, se jubilan y sus hijos no siguen con el negocio familiar.

Pirineo francés

Cómo llegar
Gavarnie se encuentra a 230 kilómetros de la muga de Irún, en dirección Biarritz, Tarbes y Lourdes. Otra ruta, algo más larga, conduce por Pamplona, Jaca ySabiñánigo, para cruzar la frontera por Sallent de Gállego.
Web
gavarnie.com (en castellano y con opciones para verano e invierno).

Su singular silueta forma parte de este paisaje desde hace muchos años. Descanso en Le P'tit Toy, una casa que ofrece 'table et chambres d'hötes'. Es confortable y muy agradable, con dos habitaciones y sendos balcones hacia el circo. Lo regentan la familia Soubirous, cuarta generación de santa Bernadette de Soubirous, la pastorcilla de las apariciones de la Virgen en Lourdes, en 1859. Lo atestigua un cuadro genealógico de la familia en la pared, que contrasta con numerosos carteles de viejas películas y objetos de coleccionismo. Recomendable para estar cerca del paraíso. Cena de calidad con productos del país y desayuno copioso para afrontar cualquier ruta.

Esfuerzo saludable

Por ejemplo, la que hacemos nosotros al día siguiente, para subir hasta el Plateau de Bellevue. El camino sale desde el mismo pueblo, junto a la iglesia de Notre Dame du Bon Port, del siglo XIII, que fue un antiguo hospedaje de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Pegado al templo se encuentra el cementerio, en el que descansan los restos de ilustres guías y alpinistas que estuvieron a la altura de estas cimas. Jean Arlaud, Claude Ledain, Jean Pierre Haramboure, Michel Pasquier, Georges Ledormeur, Francois Bernart Salles o Celestin Passet, estos últimos legendarios pirineístas de sagas emblemáticas. Sus tumbas están ahora sepultadas por un manto de nieve sobre el que hacen huella quienes se detienen a recordarles en un rincón especial, refugio en su día de decenas de peregrinos del Camino de Santiago. La historia, la leyenda, la religión se funden aquí con la naturaleza.

La ascensión va exigiendo esfuerzo, pero resulta muy saludable. Justo enfrente, en la vertical del torrente d'Allans, se distingue el tejado del refugio de Espuguetes, paso obligado para aproximarse a algunas de las cimas. Con un poco de suerte, y con prismáticos, se puede tener el privilegio de observar a los sarrios (los franceses los llaman 'isard'), en los límites del bosque cerca de las moles rocosas. Las marmotas, que en primavera llamarán la atención de los senderistas, todavía permanecen en sus cuevas. Las vistas del circo y la crestería que lo coronan son cada vez más espectaculares a medida que se gana altura. El agua que cae en distintas cascadas desde más de 400 metros ahora permanece dormida. Destacan en este macizo de formas tan complejas, que cobija a la meca del glaciarismo.

Deliciosas estampas de rutas cubiertas de nieve en los alrededores del circo de Gavarnie.

Arriba hay mucha nieve. Un cartel indica la dirección hacia la Cabane des Soldats y el Port de Boucharo. Y hacia la Brecha de Roland. Pero eso son palabras mayores. Hay que contar con muy buena fuerza física y un adecuado conocimiento de la nieve. El plateau es un excelente mirador hacia el circo y su corona de picos escarpados. El descenso se puede hacer por la derecha, en una especie de bucle, para llegar al río y caminar por la pista de esquí de fondo. La recompensa, ya en la aldea, viene de la mano de una ronda de cervezas del país, elaboradas con agua de la Gave de Pau, precisamente, nuestro compañero de ruta esos días. Una marca es Cirque de Gavarnie (blanche) y otra Pont d'Espagne (brune) y se fabrican en el valle, en Luz Saint-Sauveur.

Con raquetas

Intentamos otra ruta hacia la Barrage d'Ossoue, que sale en una gran curva a la derecha en el comienzo de la carretera que sube a la estación de esquí Luego pasa a los pies de la Virgen de las Nieves y discurre junto al cauce de la Gave d'Ossoue antes de ascender en dirección al embalse en dirección al Vignemale, techo del Pirineo francés. Hay un encuadre distinto del circo de Gavarnie. En esta época hay mucha nieve y hay peligro de avalanchas, pero se puede disfrutar de un paisaje magnífico durante una pequeña parte del trayecto, bien equipados con raquetas. Otra opción es bajar hasta Geédre y acercarse a la aldea de Héas, camino del circo de Troumouse, o desviarse a la barrage des Gloriettes, en dirección al circo de Estaube. O ir hasta Cauterets y maravillarse con el Pont de Espagne. Y, si se prefiere, esquiar en la estación.

Pero Gavarnie se ha clavado ya en la retina y en el alma. Agradezco a Luis Francois Ramond de Carbonnières su pasión por la montaña y la naturaleza, lo que le empujó a descubrir estos parajes, allá por 1787, cuando trabajaba como secretario del cardenal Rohan. Las gracias hay que extenderlas a las intrigas palaciegas de la corte parisina. El purpurado se lo llevó hasta la estación termal de Bareges tras permanecer un tiempo en La Bastilla y luego el explorador alsaciano volvió una y otra vez.

A la salida del pueblo saludo, como siempre, a Henry Russell, ilustre pirineista conocido como 'el señor del Vignemale', al que se ha dedicado una estatua. La segunda, porque la primera la fundieron para las armas de guerra de los alemanes. Una afrenta para aquellos soñadores que mezclaron la aventura con la poesía y se dejaron llevar por el romanticismo.

Recomendaciones

Dónde dormir
Gavarnie (y la cercana Gédre) ofrece variados alojamientos para pernoctar como casas rurales, apartamentos, estudios y hoteles. Entre estos últimos destacan el Compostelle, el Taillon, La Breche de Roland y Des Cimes. Yo me he alojado en una casa con oferta de table et chambres d’hôtes. Se llama Le P’tit Toy y es muy acogedora, aunque sólo tiene dos habitaciones dobles (70 euros más desayuno). El balcón da al circo. El desayuno es copioso con zumo, mermeladas caseras, mieles de la zona, compota, yogur, pan, croissant, tarta y café o chocolate. La cena (si se quiere) cuesta 20 euros y puede estar formada por una tortilla de setas, un pescado, queso y postre. El matrimonio que lo atiende es muy amable. (Teléfono: +33(0)562924043. Web: http:/leptittoy.blogspot.fr).
Dónde comer
En Gavarnie lo habitual es que montañeros y excursionistas coman durante la marcha y dejen la mesa para la cena. Hay un puñado de brasseries y restaurantes que merecen la pena. Les Glaciers, Les Cascades o L’Assiette au bord de l’eau (0562926187). Este último es muy pintoresco y se asoma sobre el torrente. En su carta sobresalen las sopas, el jamón del porc noire de Bigorre, un cerdo negro de raza gascona que se alimenta en el campo; el cuisse de canard; la raclette y las côtes d’agneau, sabrosas chuletillas del cordero de Barèges-Gavarnie. Se puede acompañar con un vino de la región, el Maridan (AOP del Sud-Ouest). Hay que reservar porque se llena enseguida.