San Sebastián con otros ojos

La bahía de La Concha./
La bahía de La Concha.

La historia de una ciudad explicada de forma divertida a lo largo de una visita diferente

IRATXE LÓPEZ

Hoy en día acercarse hasta San Sebastián es habitual. Muchos han disfrutado de un pintxo en la zona vieja, paseado frente al mar por La Concha o subido al monte Urgull desde el que admirar la bahía. La capital donostiarra se ha convertido en un destino frecuente, una fotografía clara en nuestros recuerdos. Pero, ¿qué sabemos en realidad sobre su historia? Un lugar no se conoce solo con la vista, hacen falta todos sentidos. Gusto para saborear sus platos. Olfato para sus aromas. Tacto para sentir sus edificios. Oído para capturar el pasado. Solo así es posible saber de una sociedad, del carácter de sus gentes, las heridas y alegrías provocadas por el tiempo. Una forma barata de conseguirlo es apuntarse a un free-tour, escuchar las explicaciones del guía que regala voluntad a cambio de interés por conocer (tú decides si añadir propina).

Free Tour San Sebastián

San Sebastián imprescindible
Plaza Cervantes (junto a la escultura del Quijote). Todos los días a las 12.00 horas. 2 horas. Gratis (se puede dar propina).
San Sebastián moderno
Cervantes. Jueves, viernes y sábados, de octubre a marzo 16.30 horas. De abril a septiembre 18.00 horas.
Información y reservas
toursgratis.com.

A David las ganas de contar le asaltan. Este vasco adoptado y asturiano de origen muestra al turista esta ciudad, sus relatos y chascarrillos en dos visitas, histórica por la mañana y moderna por la tarde. Creyente convencido de estas tierras, trata de explicar cómo somos los vascos, descendientes de «una tribu donde lo primordial para la supervivencia era mantener el grupo reducido de manera que la comida estuviese asegurada, rasgo que quizá explique su apego al núcleo cercano... ¡pero nada de cerrados; como mucho, tímidos», defiende.

Un baño mal visto

Haber nacido aquí y escuchar las explicaciones que ofrece a argentinos, chilenos, madrileños o recién llegados desde Salamanca sobre el carácter vasco dibuja una sonrisa en el rostro. Nunca deja de sorprender cómo nos ven desde fuera aunque David lleve ya muchos años dentro. Supone un añadido a la típica visita guiada que aporta más información. Datos curiosos como que, allá por finales del XIX, cuando solo se bañaban en la playa gentes de poca alcurnia y pescadores porque hacerlo estaba mal visto, la reina María Cristina hizo fabricar un ingenio movido a vapor sobre raíles que partía desde La Perla y se adentraba en el mar donde, oculta a ojos ajenos, podía zambullirse para aprovechar los baños de ola.

Anécdotas como la de la bailarina Mata Hari, quien cumplió su última misión de espionaje en el casino que acoge ahora el edificio consistorial. O la que explica la aparición del pintxo cuando un avispado hostelero se dio cuenta de que si colocaba sobre pan un poquito de esto y otro de aquello, los ricos que habían seguido a monarcas ajenos y propios en sus veraneos pagaban buenas monedas por el bocado.

Visitantes ante la basílica de Santa María del Coro.
Visitantes ante la basílica de Santa María del Coro. / LOBO ALTUNA

Escuchando esas narraciones entenderás esta ciudad con forma de dragón a la que otorgaron aire parisino. Sufridora de siete incendios de los que solo sobrevivieron cuatro inmuebles. Repleta de jardines coloniales. Que encierra una de las calles más carismáticas del mundo según Trip Advisor (secreto que será desvelado en la visita). Dueña de una plaza de toros cuadrada que se alumbraba con 900 antorchas. De un festival de cine en el que recaló una anciana pero aún coqueta Betty Davis acompañada por 17 baúles y que, a pesar de ello, pidió de París un sombrero. Cuna de la gilda, esa mezcla de aceituna, guindillas y anchoas de jocoso nacimiento que hace salivar solo con nombrarla.

Es la ciudad herida por una fecha, el 31 de agosto de 1813, arrasada por los ingleses que venían a liberarla de los franceses y dejaron a su paso miles de muertos, mujeres violadas y llamas que la convirtieron en ceniza. Cenizas de madera pero nunca de memoria gracias a una tradición repetida una vez más hace bien poco, la tamborrada. Que en vez de enquistar el dolor del desastre «celebra para los donostiarras el renacimiento a la vida y la alegría, en comunidad, igual que aquella primera tribu orgullosa de su pertenencia al grupo», aclara David.

Dónde dormir

Barceló Costa Vasca. Deja tu descanso en manos de este hotel urbano dotado de centro wellness –220 metros cuadrados– donde aprovechar diversos masajes y tratamientos, además de los beneficios del agua. Perfecto para viajes de negocio o de placer, se encuentra a solo 550 metros de la playa de Ondarreta, cerca del Peine del Viento de Chillida, y el maravilloso paseo paralelo a la playa de la Concha lo conecta con el centro. Destaca su diseño vanguardista y moderno que persigue convertir la estancia en un momento inolvidable, repleto de confort. Cuenta además con centro fitness, parking privado, lobby-bar y piscina semiolímpica en temporada de verano. En el restaurante Ulía ofrecen una carta cuidada basada en productos locales.

(Avenida Pío Baroja, 15. 943317950. www.barcelo.com)