El órdago del fiscal a 'txitxo'

El juicio a la presunta trama corrupta del peneuvista Alfredo de Miguel empieza a asemejarse a una gran partida de mus

Juicio del caso de Miguel en la Audiencia Provincial. /Igor Aizpuru
Juicio del caso de Miguel en la Audiencia Provincial. / Igor Aizpuru
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Tras un paréntesis de un mes para dar tiempo a la Fiscalía y a las defensas a intentar alcanzar algún tipo de acuerdo, ayer se reanudó en la Audiencia Provincial de Álava el juicio a los veintiséis procesados por el 'caso De Miguel', el mayor escándalo de corrupción que se ha instruido y juzgado en el País Vasco.

Al final, ni pacto global entre el Ministerio Público y los imputados que se sientan en el banquillo, en su inmensa mayoría militantes, excargos y exdirigentes del PNV. Ni siquiera acuerdo con los principales encausados, los exburukides Alfredo 'Txitxo' de Miguel, Aitor Tellería y Koldo Ochandiano.

Pero las conversaciones parece que no han resultado baldías para el Ministerio Público. No a tenor de las declaraciones realizadas por el fiscal jefe de Álava antes de la reanudación ayer de la vista oral.

Izaguirre aseguró haber alcanzado acuerdos con «una parte significativa» de los procesados. Se habla de siete u ocho. Un compromiso que, dijo, le permitirá «acreditar» al cierre del juicio que el grupo del ex 'número dos' del PNV alavés -que estaba llamado a sustituir a Iñaki Gerenarrena al frente del partido en la provincia- lideraba «una trama criminal organizada» que se dedicaba al cobro de comisiones ilícitas, como viene defendiendo desde que concluyó la larga investigación de siete años.

Órdago, pues, en toda regla del fiscal jefe de Álava, a quien el PNV ha convertido en los últimos años en blanco predilecto de sus críticas. Por el tiempo que ha durado la investigación. Por la dureza de su petición de penas. Y por no haber logrado en otros juicios relevantes, aquí y en su anterior destino en Galicia, condenas acordes con sus demandas.

El juicio pasa a convertirse así en una especie de gran partida de mus. Si se me permite la comparación, y con todo el respeto que merece la Administración de Justicia, y el hecho de que esté en juego el futuro de una veintena larga de personas.

Y es que nada más conocerse las palabras de Izaguirre, el abogado de De Miguel y los de otros de los principales encausados exigieron que se desvelara la identidad de los procesados que presuntamente han pactado con la Fiscalía. E incluso que se cambiara el orden del turno final de declaraciones que ayer abrió el exdiputado foral alavés. En vano. El juez Jaime Tapia, que preside el tribunal, se negó en redondo atendiendo el criterio del fiscal y, atención, al de las defensas de tres relevantes encausados.

Como resultado, De Miguel, que parecía tener muy avanzado un acuerdo con Fiscalía para asumir algunos delitos a cambio de una rebaja en la petición de penas, vuelve a la casilla de salida. Es decir, a negarlo todo. ¿Razón? Todo apunta a la negativa del Ministerio Público a ofrecer las garantías a su alcance de que las esposas de los tres exburukides no irán a prisión.

Vuelta atrás relativa porque 'Txitxo' tiene un doble problema. La posición de debilidad en que ha quedado porque resulta difícil de creer que un procesado esté dispuesto a asumir la comisión de una serie de delitos si es inocente, cual es su caso. Y porque no sabe qué acusados le van a culpar ni de qué para obrar en consecuencia.

De momento, ayer inició la última mano de la partida a la defensiva. Negándolo todo, pero evitando molestar a ningún otro procesado.

Pronto sabremos si el órdago tiene o no fundamento.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos