Comienza el espectáculo

Comienza el espectáculo
efe
Imanol Villa
IMANOL VILLA

Pedro Sánchez se transfigura en Alberto Cortez al ritmo de «Te llegará una rosa cada día, augurándote tiempos de ventura». Curiosa apuesta ésta del 'Díselo con flores', ante una campaña que se augura descarnada y marcada por tan alto grado de visceralidad que convendría que todos los candidatos llevaran cubierto el cuello para defenderse de las dentelladas del contrario. Aunque, quién sabe si esta apuesta por las rosas, gesto agradable y oloroso del hombre incombustible, sirve para ablandar los corazones de contendientes y amigos. Dudo mucho de que sea así. La lucha será descarnada e implacable. A estas horas nada hay que nos lleve a pensar que la campaña electoral que se nos avecina vaya a estar marcada por la racionalidad del hacer política de verdad. Es la hora, por lo tanto, de asistir a un espectáculo en el que todos los números son ya conocidos. No habrá sorpresas. El guion ya está escrito y cada uno de los candidatos lo seguirá al pie de la letra.

A decir verdad, la campaña ha comenzado ya. El juicio a los encausados por el 'procés', es ya en sí mismo una parte más del discurso que unos y otros lanzarán desde las tribunas. Ahí están los argumentos que el nacionalismo español proclamará a voz en grito para advertir a los ciudadanos de que España corre el riesgo de romperse. ¡La patria se hunde!, gritarán y acusarán de traición a los que han intentado venderla, es decir, a los socialistas y sus amigos. El Partido Popular, Ciudadanos y Vox, se lanzarán a tumba abierta contra la ambigüedad que buena parte de la izquierda ha mostrado ante la rebelión catalana. Ésta será su piedra angular. Sobre ella, la derecha elaborará un discurso lleno de vaivenes que irá desde la igualdad de los españoles hasta la demonización -más menos-, de la inmigración, pasando por otro tipo de cuestiones tales como la reforma laboral, la violencia de género -o intrafamiliar-, los toros, la recuperación económica, etc. Pero lo más importante, no se dude de ello, será la patria. En ello coincidirá la derecha.

Junto a las flores de Pedro Sánchez, el resto de la izquierda apelará al diálogo sin olvidar que la patria es la patria y que no han llegado hasta aquí para cargársela, sean unos monárquicos o republicanos otros. Rogarán por el diálogo y rezarán, pese a que reconozcan que Dios es más de derechas, para que el Tribunal que ve la causa abierta contra los encausados por el 'procés', sea tocado por la justicia divina y no les amargue la fiesta. Clamarán también a favor de lo que se ha hecho durante estos meses. Hablarán de gestos y sueños aunque, sobre todo, avisarán de la llegada de la derecha extrema. Se reirán de la manifestación de Colón y argumentarán sobre la necesidad de establecer cordones sanitarios para que nadie les toque ni les vote. Al mismo tiempo harán esfuerzos por parecer unidos en su desunión, cosa que, llegados a este punto, se antoja harto difícil.

Con todo esto, aventurarse a un resultado es un imposible. Sabemos cómo comenzará el espectáculo, pero ignoramos cómo puede acabar. El pueblo es soberano y en él está la última palabra. La tomará poco antes de ir a votar. Esperemos, por el bien de todos, que como soberano, el pueblo decida con inteligencia y razón. Así sea.