cisnes negros

cisnes negros
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Había muchas formas de hacer las cosas mal, pero hemos escogido la peor. El presidente del Gobierno bonito, ya que no podemos llamarle barato sin faltar a la verdad, se ha declarado en rebeldía frente al Parlamento mientras hablamos del dengue, y los independentistas se crecen más a cada sondeo de opinión. Es algo muy parecido al caos, pero nos asusta llamar a las cosas por su nombre, y preferimos seguir echando la culpa al mensajero. Quienes mandan se han autoprohibido el fracaso y para eso lo mejor es no mirarlo a la cara, no se les vaya a caer de vergüenza. El presidente Sánchez aparece ante la opinión pública, que no siempre es igual a la publicada, con algo muy parecido al desdén. Como si España y Cataluña no fueran cosa suya, sino de las cloacas gubernamentales.

Para un gran número de españoles, Sánchez ha quedado como el hombre que presentó la tesis doctoral más falsa de la que tienen memoria los anales universitarios. Considerar al Senado como una asamblea inútil evita tener que reconocer su fracaso, pero no enfrentarse a los que le esperan, ni a lo que recordamos todos, como su complicidad con algunos que otros partidarios del doble rasero, el peor. Por vez primera desde que empezó el 'procés', el bloque independentista se ha cargado la disciplina de voto que obligaba a ERC a votar junto a Torra. Los aliados se vuelven traidores cuando discrepan porque su mayor miedo es fracasar juntos a pesar de que ya tienen la costumbre de hacerlo. La situación de ingobernabilidad catalana crece mientras contamos cisnes negros.

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