¿Qué ocurre cuando un alpinista no sabe cuál es la cima real de un 'ochomil'?

Jean Christophe Lafaille en la cima del Annapurna/
Jean Christophe Lafaille en la cima del Annapurna

Un estudio revela que solo unos pocos de los incluidos en la lista de 'catorceochomilistas' han alcanzado el punto más elevado del Annapurna, Manaslu y Dhaulagiri

Óscar Gogorza
ÓSCAR GOGORZA

Uno alcanza la cima de una montaña cuando ya no puede seguir subiendo. Simple. Y el punto más elevado de una montaña es el único que cuenta como cima. Comprensible. Pero todos estos axiomas se desdibujan cuando la realidad topográfica de las montañas es tan compleja como en el caso de tres de los 14 'ochomiles': Annapurna, Dhaulagiri y Manaslu. El alemán Eberhard Jurgalski lleva más de cuatro décadas recopilando estadísticas e información relacionadas con las 14 montañas más elevadas del planeta, lo que le convierte en un cronista del Himalaya al estilo de la mítica Elizabeth Hawley. Estos últimos siete años, Jurgalski y sus socios han estudiado la configuración de las cimas más controvertidas, complejas y no siempre fácilmente reconocibles para toparse con testimonios y declaraciones de alpinistas famosos y menos famosos que reconocen no haber alcanzado el punto más elevado de algunas de estas montañas. No se trata de desenmascarar a tramposos o mentirosos: realmente, la inmensa mayoría creía estar en un punto en el que realmente no estaba. No todas las montañas son tan perfectas como el Cervino, e incluso la pirámide por excelencia reconoce dos cimas: la italiana y la suiza, y cuando se está en una de ellas, resulta casi imposible reconocer a simple vista cuál es más elevada de las dos.

Gracias a las imágenes en alta resolución del Centro Aeroespacial Alemán, Jurgalski y su equipo han podido determinar un perfil de la arista de la cima del Annapurna, con sus más de 300 metros de longitud. Al margen de la cumbre real, medida en 8.091 metros, existen cornisas a ambos lados que podrían tomarse perfectamente como aquella, puesto que apenas unos centímetros de altura las separan y nadie podría determinar cuál es cuál. Por eso, los que están avisados recorren el tramo entre los dos puntos aparentemente más elevados para asegurarse que han pasado por el lugar más relevante desde el punto de vista de la altitud. Jurgalski ha consultado a casi la mitad de los alpinistas que figuran en la lista de 'catorceochomilistas' para llegar a una conclusión: «asumimos que solo un puñado de estos alcanzaron la cima verdadera de estas tres montañas. Por esta razón yo propondría una 'lista de élite' dentro de la lista oficial para separar a unos de otros. No se trata de criticarles, sino de un asunto meramente formal, de precisión y la mayoría de ellos pensó que estaba en la cima real, y eso no es hacer trampa», observa. Otra de las propuestas de Jurgalski puede ser mucho más comprometida y discutible: propone delimitar en estas cimas una 'zona de tolerancia' de unos pocos metros alrededor de la cima y que al pisarla se dé por alcanzada la misma. El debate al respecto se antoja arduo. El ochomilista alemán David Göttler no cree que esa 'zona de tolerancia' sea viable: «Me pregunto quién la definiría, de cuántos metros hablaríamos y quién mediría in situ la zona en cuestión. Seguro que daría pie a la picaresca», reflexiona. «Cuando estuve en el Shishapangma no alcancé la cima por unos pocos metros porque era muy peligroso, pero como ya estaba contento de estar ahí me di la vuelta sabiendo y reconociendo que no había pisado la verdadera cima», explica.

Arista cimera del Annapurna: la cima real es la C2, pero la C3 es apenas 23 centímetros más baja
Arista cimera del Annapurna: la cima real es la C2, pero la C3 es apenas 23 centímetros más baja / 8000ers.com

El único alemán en la lista de 'catorceochomilistas' es Ralf Dujmovits , quien ha colaborado estrechamente con Jurgalski y no tiene problema en reconocer que no alcanzó la cima real ni en el Manaslu ni en el Annapurna. En este último consideró que estaba en lo más alto y que las cornisas a su alrededor no parecían más elevadas, mientras que en el Manaslu, el viento y el mal tiempo no le dejaron ver la verdadera cima, apenas unos metros más lejos. En el Dhaulagiri alcanzó la cima con un día perfecto, claro, sin viento y alcanzó sin dudar su punto culminante. No siente que deba regresar al Annapurna o al Manaslu: «La zona de tolerancia es admisible de forma retrospectiva porque ahora sabemos exactamente cómo son y dónde están realmente las cimas de estas tres montañas. Cualquiera que vaya a escalarlas puede descargarse los pdfs con la información en la página de Jurgalski», considera.

El Annapurna fue el primer 'ochomil' conquistado, en 1950, un asunto que concedió fama eterna a las dos personas que primero pisaron su cima: Maurice Herzog y Louis Lachenal. Pero la fotografía de cima es extraña: Herzog sujeta un piolet con la bandera tricolor y no parece estar en el punto más alto de una montaña, sino cerca de una cornisa. La imagen no permite ver más allá, saber si la arista sigue y hasta dónde. Si no alcanzaron la verdadera cima, ¿debería la historia adjudicársela por buena en atención a la 'zona de tolerancia'?