Los hermanos Pou hacen balance de su expedición a Perú: «Una de las más importantes de nuestra carrera»

Los Pou, en las alturas de los Andes peruanos. / Hermanos Pou

Los escaladores alaveses repasan su campaña de verano en el país andino, de cuyo resultado se muestran muy satisfechos

EL CORREO

«Por calidad, cantidad-cuatro vías abiertas-, altura-siempre por encima de 4.000 m- y, exploración, la expedición de este verano a los Andes peruanos ha sido una de las más importantes de nuestra dilatada carrera». Este es el balance que hacen los hermanos Pou de su campaña en el país andino estas últimas semanas.

El periplo de los dos alaveses comenzó al sur de la Cordillera Blanca, donde en una zona hasta ese momento inexplorada, abrieron primero 'Burrito Chin de los Andes' 6b/700 m», al Cerro Tornillo de 4.900 metros (logrando la primera ascensión de su cara norte), para después, en la misma zona, abrir 'Cabeza Clava' 6c+/470 m, apuntándose a su vez, la primera ascensión a la fría cara sur del Huanka Punta de 4.670 m. Se trata de dos aperturas en roca caliza -hasta este momento casi todo lo abierto en esta zona era granito- de gran calidad y que en el futuro podría ser un referente de la escalada en roca.

Tras este primer paso, se trasladaron a Huaraz, donde en cuatro jornadas de dura actividad (la primera y la última las correspondientes a la aproximación y descenso, y las dos del medio a la actividad propiamente dicha) abrieron 'Andean Kingdom' 7a+/800 m, alzándose con la primera ascensión a la cara noreste del Cashan Oeste (5.686 metros). Fueron casi dos días de un penoso vivac suspendidos en mitad de la pared, para abrir «una de las mejores aperturas de nuestra carrera».

Varios momentos de la expedición en Perú.

La alegría por este nuevo éxito se vio oscurecida a su regreso a Huaraz, cuando un grave accidente mortal sesgó las vidas de sus amigos Ian Schwer y Juan Carlos Cano en el nevado Caraz. Inmediatamente partieron de madrugada junto a 40 voluntarios más a la búsqueda de sus compañeros. Pese a sus esfuerzos, no consiguieron recuperar a los alpinistas con vida. «A raíz de este desastre el cuerpo no se nos quedó para nada, y fue muy difícil levantar el animo y continuar. Queríamos seguir haciendo actividad, pero éramos conscientes de que con lo que estaba sufriendo todo el mundo, no nos podíamos permitir meternos en algo muy gordo y que ocurriera otro accidente».

Esta circunstancia les llevó a decantarse por una vía de corte más deportivo que no tuviese los peligros que suponen la alta montaña con sus cumbres de nieve y hielo. « Estamos muy orgullosos de haber sido capaces de abrir Aupa Gasteiz 7c+/160m a pesar de que ni el corazón ni la cabeza estaban para demasiadas historias después del accidente de los chicos».

Que se buscaran menos riesgos no significó que no se enfrentaran a situaciones difíciles. Ellos mismos lo cuentan en primera persona: «Cuando estábamos cerca de finalizar nuestra primera jornada, Iker, que en ese momento iba en cabeza, me tiró una piedra filosa que conseguí esquivar con la cabeza, pero no con la pierna… Me impactó con tal violencia que a punto estuve de perder el conocimiento del dolor... La piedra fue a parar a mi pierna izquierda, justo debajo de la rodilla. Me rompió el pantalón, y cuando acerté a levantarlo para ver la herida, me di cuenta de que tenía un agujero importante… Cuando comprobé que no sangraba demasiado, y que por lo tanto no parecía que hubiese peligro de una hemorragia fuerte, le grité a mi hermano que me dolía mucho, pero que pensaba que podría seguir un rato más hasta que el finalizase el largo. Así fue como continuamos escalando una hora y media más, hasta que terminamos la faena del primer día, tras lo cual bajamos despacio hasta la pista más cercana, y paramos un todoterreno que nos bajó hasta el hospital, donde me pusieron cuatro puntos de sutura».

Tras descansar todo el día siguiente y todavía con fuertes dolores y los puntos recién colocados, continuaron para finalizar la expedición 'Aupa Gasteiz!', «uno de los viajes más interesantes y fructíferos de nuestra vida».