Un soldado nepalí sube seis ochomiles en un mes y quiere completar los 14 antes de octubre

Nirmal Purja en la cima del Everest. /COLECCIÓN NIRMAL PURJA
Nirmal Purja en la cima del Everest. / COLECCIÓN NIRMAL PURJA

Al soldado gurkha Nirmal Purja le tomaron por loco cuando anunció el reto de escalar los 14 ochomiles en 7 meses. 32 días después de subir el primero ha hollado casi la mitad y las risas son ahora loas

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZBILBAO

Este miércoles, más de 200 personas batieron el récord de cimas en el Everest en un solo día. Por supuesto la inmensa mayoría de ellos ayudados por bombonas de oxígeno. El precio fueron dos muertos durante el descenso -un estadounidense y una india-, debido al tiempo de espera que los montañeros han tenido que padecer por el atasco en la cresta cimera. Entre dos y tres horas, según explicó Gyanendra Shrestha, representante del Ministerio de Turismo de Nepal. «Ha sido un día de mucho tráfico. Las expediciones se quejan de que hay que esperar dos o más horas para llegar a la cumbre», indicaba desde el campo base.

 Y falta el recuento de la vertiente tibetana, donde otras 300 personas esperaban en los campos de altura intermedios a que los sherpas terminasen de equipar la ruta hasta la cima, previsto también para ayer.

Pero en ese maremágnum a ochomil metros había un personaje singular, el nepalí Nirmal Purja. Este exsoldado gurkha anunció a principios de año un proyecto recibido con excepticismo por casi todos y hasta con risas por algunos: Se proponía ascender los 14 ochomiles en siete meses. Entre abril y octubre de este año. Su plan no admitía errores. Tenían que ser catorce intentos con catorce cimas. Lo nunca imaginado. Loco fue lo más suave que le llamaron.

Pero un mes después de comenzar el reto, 'Nims', como le apodan, ha ascendido seis ohomiles , el último de ellos, el Makalu, esta misma madrugada. Lo que ha hecho en las últimas 72 ahoras, aun con oxígeno artificial, está al alcance de muy pocos: El miércoles holló las cimas del Everest y Lhotse en un margen de apenas 11 horas, el jueves bajó al campo base, cogió un helicóptero y se fue al Makalu, que este viernes ha hollado. Él mismo lo explicaba en sus redes sociales este jueves por la mañana:

«El 22 de mayo hice cumbre en el Everest a las 5:30 horas y en el Lhotse a las 15:45 horas, a pesar del tráfico (aproximadamente 320 personas). Hoy acabo de llegar al campo base del Makalu, iré a por el intento de cima directamente desde el CB. Ampliaré más la información una vez que haya terminado con el Makalu». Aún no lo ha hecho porque todavía está bajando del cuarto ochomil más alto, en el que ha hecho cima a las seis de la mañana (hora local) pero la agencia Seven Summits, uno de sus patrocinadores, lo ha confirmado.

Su periplo en estos 32 días es asombroso: escaló el Annapurna el 22 de abril. El Dhaulagiri lo holló el 12 de mayo, abriendo además ruta hasta la cima con su equipo (el único ochomil donde lo ha tenido que hacer ya que no había nadie más en la montaña) y el Kangchenjunga el 15 de mayo. Este miércoles, 22 de mayo, batió todos los registros al alcanzar la cima de dos ochomiles en el día: el Everest (8.848 m) y el Lhotse (8.516 m). Y este viernes de madrugada, con un intervalo de apenas 72 horas, ha logrado el Makalu batiendo además un récord que él mismo estableció el año pasado, cuando subió estas tres cimas en cinco días. Haga lo que haga de aquí a octubre, lo conseguido hasta ahora es un hito excepcional, al alcance de muy pocos, incluso con la ayuda de oxígeno artificial, y las risas se han tornado en alabanzas.

 Los más puristas ya han puesto el grito en el cielo por el estilo en que sube las montañas y toda la logística que le acompaña: Echa mano de las botellas de oxígeno sin dudarlo (solo el Annapurna y el Dhaulagiri los ha subido sin ellas), tiene un equipo de sherpas que le acompaña y ayuda en las ascensiones, utilizando por supuesto rutas normales ya equipadas, y se traslada de montaña a montaña en helicóptero. Pero el mérito de lo conseguido es indudable. Y sólo lo ya logrado le ha metido de lleno en la historia del himalayismo.

Respeto ganado con rescates

Por si fuera poco, se ha ganado el respeto de todos al protagonizar sendos rescates en dos de los ochomiles subidos: el Annapurna y el Kangchenjunga. En el Kangchenjunga, además, con polémica incluida ya que denunció el abandono que sufrieron las dos personas a las que rescataron por parte de sus compañeros de expedición, comercial, por supuesto. A las que finalmente no pudieron salvar.

El alpinista lo explicaba después en un comunicado :

«Mingma David Sherpa y yo aterrizábamos en el campo base del Kangchenjunga a las 11 am del 14 de mayo. Lanzamos un ataque a cumbre directamente desde el campo base a las 13:00 de ese mismo día. Tras cinco días de falta de sueño y martirizados por la meterología para lograr la cima del Dhaulagiri, tuvimos suficiente energía para conseguir la cumbre del Kangchenjunga el 15 de mayo a las 11:19 am.

Durante el descenso nos encontramos con el indio Biplab a 8.450 metros junto a su guía. Ambos se habían quedado sin oxígeno artificial y precisaban de un rescate. Les dimos nuestro oxígeno extra y comenzamos las operaciones.

Inmediatamente pedimos refuerzos a los equipos presentes en el Campo 4, para que subiesen con más O2. Tras lograr descenderlos unos 150 metros, encontramos a otro alpinista, Kuntal, que había sido dejado atrás por su guía y el resto de su equipo. Ambos eran clientes de la agencia Peak Promotion. A Kuntal le di mi propio oxígeno y continuamos con las labores de rescate. Los bajamos algunos metros más, y nuestro guía Geshman Tamang tuvo que sacrificar también su propio oxígeno para ayudarles. Para las 14:30 todo mi equipo estaba sin oxígeno tras habérselo cedido a los dos alpinistas indios.

Podéis imaginaros lo difícil que es llevar a cabo una operación de rescate a 8.450 metros sin usar oxígeno. Cada 15 minutos volvíamos a solicitar ayuda por radio para que subiesen más botellas de oxígeno. Nos comunicaron que tres sherpas estaban en camino con botellas, aunque esto finalmente nunca sucedió. Mi equipo estaba jugándose seriamente la vida.

Geshman comenzó a desarrollar un edema y sus pies empezaban a congelarse, por lo que decidí que descendiese. Para ese momento ya habíamos perdido a Kuntal debido a la falta de botellas de oxígeno. El viento comenzaba a levantarse, pero continuamos tratando de ayudar a Biplab. Entonces, el sherpa más fuerte que he tenido la suerte de conocer, Mingma David, comenzó a desarrollar también un edema. No podíamos permitirnos arriesgarnos a otra baja si no había nadie dispuesto a ayudarnos, por lo que también envié a Mingma hacia el C4. Sólo quedábamos Dawa y yo, sin oxígeno y sin posibilidades de llevar a buen puerto el rescate.

Había muchísimos alpinistas en la montaña ese día, más de 50. Ambas vidas podían haberse salvado si alguno de esos alpinistas hubiera acudido en nuestra ayuda. Nuestro equipo necesitaba ayuda para salvar esas vidas, pero no recibimos ninguna».

La primera parte del proyecto termina con el Makalu, que por cierto Nirmal encontrará perfectamente equipado porque ya ha sido escalado esta temporada. Y además lo conoce perfectamente. El año pasado, en lo que sin duda supuso un ensayo general lo ascendió junto con el Everest y el Lhotse en cinco días. Si lo consigue hoy rebajará este récord a tres días...

Nirmal Purja habla con el campo base durante una de sus ascensiones.
Nirmal Purja habla con el campo base durante una de sus ascensiones. / COLECCIÓN NIRMAL PURJA

Segunda fase del proyecto '14 en 7'

Tras el Makalu podrá descansar... un par de semanas. La segunda parte de su proyecto es ascender los cinco ochomiles de Pakistán, que por su ubicación geográfica y latitud se escalan en el verano convencional, más concretamente entre mediados de junio y principios de agosto. Y aquí es donde pueden venir los problemas. Pakistán tiene poco que ver con Nepal. Las expediciones comerciales no trabajan en todos sus ochomiles y subir, por ejemplo, el Nanga Parbat o, especialmente, el K2 abriendo ruta es un objetivo único por sí mismo de toda la temporada. Además, la meteorología no es tan estable y las ventanas de buen tiempo, cuando llegan, son mucho más cortas.

En todo caso, el plan de Nirmal es plantarse el primero de junio en el campo base del Nanga Parbat, para escalarlo cuanto antes y trasladarse rápidamente al Baltoro, donde se concentran K2, Broad Peak, Gasherbrum I y Gasherbrum I. Será sin duda, el tramo más delicado de su proyecto, que concluiría en otoño con la ascensión a los tres ochomiles restantes: Manaslu, Cho Oyu y Shisha Pangma.

Pero el mayor riesgo para su desafío no está en la meteorología o la dificultad de las montañas, sino en los problemas de financiación del proyecto. En Nepal, el exsoldado gurkha ha contado con la colaboración y la ayuda de agencias locales como Elite Himalayan Adventures o Seven Summit Treks, que han ejercido de patrocinadores y le facilitado la logística necesaria para sus ascenciones a cambio de formar parte de sus equipos para guiar clientes o equipar alguna de las rutas. Pero en Pakistán esas agencias no operan y esa ayuda será inexistente. Incluso el traslado en helicóptero entre los campos base puede suponer un problema en una zona militarizada como Baltoro. Así que Nirmal Purja lleva semanas solicitando apoyo financiero a través de sus redes sociales para poder continuar con esta segunda, y decisiva, fase del proyecto.