Theresa May no será la líder conservadora en otoño

Una pancarta antibrexit con una imagen de Theresa May. /Reuters
Una pancarta antibrexit con una imagen de Theresa May. / Reuters

Hay cola de candidatos para sustituirla y el habitual laberinto procedimental sobre el desenlace del 'brexit'

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

Theresa May se ha comprometido con su grupo parlamentario a presentar en la primera semana de junio un calendario para la elección de nuevo líder del Partido Conservador. El anuncio señala la probabilidad de que otro primer ministro, posiblemente un 'brexiter', esté ocupando Downing Street cuando expire al final de octubre el plazo ofrecido por la Unión Europea para la ratificación del Acuerdo de Retirada.

May confirmó a los diputados conservadores que presentará a votación en la Cámara de los Comunes, en la primera semana de junio, el proyecto de ley que traduce a la legislación británica las exigencias del Acuerdo del 'brexit', como las reglas del periodo de transición, los derechos de residentes comunitarios o la autorización de pago de las cantidades pendientes.

Tras la votación, May se entrevistará con sir Graham Brady, el presidente del Comité 1922, nombre que se da a las reuniones del grupo parlamentario conservador, y pactará un calendario. La interpretación común es que la elección de nuevo líder comenzará inmediatamente si el Acuerdo es rechazado y que se postergará al fin de la tramitación de la ley si es aprobado.

Esa votación del proyecto de ley es un subterfugio de May, porque no puede presentar por cuarta vez una moción de apoyo al mismo texto del Acuerdo firmado en noviembre con el Consejo Europeo. Al tratarse de un proyecto de ley, el procedimiento establece que la 'second reading', literalmente 'segunda lectura', es un voto de aceptación o rechazo de la Cámara para tramitar el proyecto de ley.

Políticamente es equivalente a la aprobación del Acuerdo, aunque la tramitación de artículos de la ley podría tropezar con sus propios problemas. En el enrevesado mundo de May, la votación tendrá lugar además la primera semana de junio, cuando Donald Trump visita Reino Unido, de lunes a miércoles, y se celebra en las costas británica y francesa, el jueves, el septuagésimo quinto aniversario desembarco de Normandía.

La aprobación del proyecto de ley del Acuerdo depende de los laboristas. El Gobierno ha mantenido un diálogo con el principal partido de la oposición y el más alto funcionario británico en la negociación con la Unión Europea (UE), Olly Robins, viajó esta semana a Bruselas en lo que se interpretó como una exploración de cómo serían recibidas algunas ideas barajadas en la negociación de Londres.

Yo también

En los últimos días, dirigentes laboristas contrarios a un 'brexit' sin segunda consulta han expresado su intención de votar contra el proyecto de ley. Están respondiendo a las evasivas del portavoz de Jeremy Corbyn en las reuniones con el 'lobby' de periodistas del Parlamento ante preguntas repetidas sobre si los laboristas se abstendrán en la votación del proyecto de ley.

Una abstención laborista podría ser suficiente para que la tramitación del proyecto de ley avanzase. Corbyn ha insistido, sin embargo, en que si no se logra en el Parlamento un acuerdo que incluya las posiciones de su partido- unión aduanera permanente, alineamiento de la protección medioambiental o de regulaciones laborales con la UE,...-, exigirá una segunda consulta.

El antídoto contra el sentimiento de claustrofobia que producen las maniobras medidas milimétricamente por conservadores y laboristas para no salir malheridos del 'brexit' es la expansión continua de la lista de ministros y diputados conservadores que se ofrecen a sustituir a May, o lo insinúan en entrevistas con grandes fotografías, o lo expresan tímidamente a través de 'amigos'.

Boris Johnson ha confirmado que se presentará a la elección de nuevo líder, pero está en la lista desde hace una década. Hay que contar ahora a los ministros Andrea Leadsom, Jeremy Hunt, Liz Truss, Amber Rudd, Sajid Javid, Rory Stewart,… A los diputados Esther McVey, Dominic Raab,… El ministro Michael Gove observa el campo de batalla con interés y discreción.