La renuncia de Nahles obliga a un liderazgo tripartito en el SPD alemán

Andrea Nahles dimitió ayer como presidenta del Partido Socialdemócrata Alemán./
Andrea Nahles dimitió ayer como presidenta del Partido Socialdemócrata Alemán.

Los líderes regionales asumen la dirección para evitar que la crisis existencial acabe con el partido de izquierdas más antiguo de Europa

JUAN CARLOS BARRENABERLÍN  

Lo que muchos pensaban que nunca pasaría de ser una amenaza se ha consumado. Andrea Nahles dimitió ayer como presidenta del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y deja a su formación sumida en una crisis que ya ha alcanzado dimensiones existenciales y podría acabar con más de 150 años de historia. Poco más de un año ha durado en el cargo la primera mujer al frente de la formación de izquierdas más antigua de Europa. Es además la líder número 15 del SPD en los últimos treinta años, lo que certifica la velocidad de desgaste de la presidencia socialdemócrata.

Tanto es así que no hay un voluntario o voluntaria para sucederla. Por ello, hasta que el próximo otoño se celebre un congreso extraordinario, el SPD será dirigido provisionalmente por un triunvirato formado por las jefas de los gobiernos regionales de Mecklemburgo-Antepomerania y Renania-Palatinado, Manuela Schwesig y Malu Dreyer, y Thorsten Schäfer-Gümbel, jefe socialdemócrata en el estado de Hesse. Pero ninguno de ellos tiene intención de presentarse posteriormente a la presidencia de la formación, según afirmaron en rueda de prensa

Andrea Nahles ha tirado la toalla ante el sentimiento de abandono por parte de sus correligionarios y las duras críticas internas recibidas tras el desastre electoral en los comicios europeos, en los que el SPD obtuvo un paupérrimo 15% de votos y cayó por primera vez en su más de siglo y medio de historia por debajo del 20% en unas elecciones a nivel nacional.

Su retirada de la política será total. Mañana abandonará el cargo como líder del grupo parlamentario socialdemócrata y su escaño en el Bundestag. «De esa manera quiero abrir la posibilidad de que la sucesión en ambas funciones se realice de una manera ordenada», dijo la enérgica política al despedirse personalmente ante los medios de comunicación.

El liderazgo parlamentario será asumido previsiblemente también de manera provisional por Rolf Mützenich, hasta ahora número dos de Nahles, mientras la dirección del partido podría pasar a convertirse en una bicefalia, una opción que apoyan dirigentes socialdemócratas como el ministro de Exteriores, Heiko Maas, o el alcalde-gobernador de Berlín, Michael Müller.

La doble presidencia es una alternativa que funciona desde su fundación con Los Verdes y el partido de La Izquierda. En ambos casos hay un presidente y una presidenta del partido, y un líder y una líder parlamentaria. El debate en el seno del SPD no se centrará, sin embargo, solo en lo personal. Son cada vez más las voces que exigen una renovación total del partido y un regreso a sus orígenes, así como el fin de la gran coalición con los conservadores de la canciller federal, Angela Merkel.

Pese a sus logros políticos en el Gobierno, el SPD no saca réditos electorales y un comicio tras otro no hace sino perder electores y popularidad. La posible ruptura de la alianza gubernamental tiene desde ayer conmocionada a la Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU).

La líder conservadora, Annegrett Kramp-Karrenbauer, parecía ayer paralizada y no fue capaz de expresar más allá de su deseo de que nada cambie y advertir de las consecuencias de una posible ruptura. Lo peor que puede suceder es que «Alemania entre en una crisis de gobierno o en una permanente campaña electoral», dijo las presidenta de los cristianodemócratas.

Fuentes de la dirección de la CDU señalaron que en la reunión de la cúpula Kramp-Karrenbauer expresó su temor a que un posible adelanto electoral convierta a Los Verdes en primera fuerza política en Alemania. Los últimos sondeos sitúan a los ecologistas por delante de los conservadores.

Y Los Verdes se han sumado a la oposición de La Izquierda en la exigencia de que si los socialdemócratas no consiguen normalizarse y la gran coalición se tambalea se convoque a los ciudadanos a las urnas este mismo otoño. La copresidenta del partido ecologista, Annalena Baerbock, subrayó que Los Verdes «no son una rueda de repuesto» y que en ningún caso suplirán al SPD en el Gobierno en un hipotético tripartitito con los liberales a las órdenes de los conservadores.

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