Patricia Conde se siente «apedreada»

Patricia Conde se siente «apedreada»

Tras aparecer en una lista de morosos de Hacienda, la presentadora se defiende en las redes. «Jamás he dejado ni un céntimo sin declarar», dice

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Como dijo aquél tras firmar su primera hipoteca (en pesetas): «Debo de ser millonario porque debo millones». Patricia Conde debe 1,8 millones de euros a Hacienda. O al menos, figura en la lista de morosos a los que el fisco reclama pagos atrasados por más de un millón. Y sí, ella es millonaria. Según sus propias palabras, su empresa de ropa y complementos «factura 15 millones al año». «Yo por una convención gano lo que mucha gente en un año, y no me da vergüenza decirlo», ha dejado escrito. Sin embargo, es evidente que el dinero (y menos Hacienda) no da la felicidad... La presentadora está que se sube por las paredes. Se siente injustamente acusada e irresponsablemente tratada por la prensa que ha difundido la noticia sin contrastarla con su versión.

Lejos de esconderse, Conde ha plantado cara a sus acusadores con un comunicado en su Instagram que es todo un manifiesto. El escrito lo ha ilustrado con una insinuante foto en la que posa escultural (fue Miss Palencia) en ropa interior bajo una escueta chaqueta blanca... La imagen, que podría interpretarse como 'Hacienda me ha dejado en culottes', es tan explosiva y retadora como el texto que la acompaña: «Nunca me gustaron aquellos que ven cómo están apedreando a alguien y se unen a tal masacre sin preguntar. Quizá porque la desinformación y la ignorancia nos transforma en salvajes», dispara. Luego critica a los que no distinguen «entre un defraudador y alguien que se defiende del abuso de Hacienda». Precisa que el fisco pierde más de la mitad de las causas en los tribunales y proclama su inocencia. «A mí todavía no me ha juzgado nadie. Afortunadamente, me gano muy bien la vida y jamás he dejado ni un céntimo de euro sin declarar».

La razón de figurar en una lista que no es precisamente la de Schindler la justifica por una disparidad de criterios «que se remonta a hace más de diez años. La sentencia -aclara- a día de hoy todavía no ha llegado, mientras los intereses suben de manera abusiva». La particular carta de Patricia a los «adefesios» que han osado acusarla concluye en tono irónico y amargo: «He agotado mi paciencia frente a los que sólo buscan escándalos desde el más desgarrador sensacionalismo usando mi nombre. Me seguiré defendiendo de todos los medios de comunicación a los que parece no gustarles que las mujeres ganemos, en cualquiera de los sentidos que le quieran dar. Todo está en manos de mis abogados, así que... Ahora, si me disculpan, tengo mucho trabajo».

Relaciones

Conocida por ser la presentadora del legendario 'Sé lo que hicisteis...' y actualmente, también junto a Ángel Martín, del programa 'WifiLeaks' en el canal #0, esta vallisoletana de 38 años nunca se ha cortado un pelo. Solo tenía cuatro años cuando decidió cruzar sola varias calles y plantarse en casa de su abuela al ver que nadie acudía a buscarla al colegio. Fue la típica estudiante «gamberra y payasa» que imitaba a las monjas y más tarde, una «miss atípica», que por circunstancias ajenas a su voluntad tuvo que concursar con la banda de Palencia... Y aunque se ha hecho muchas veces «la rubia» ante las cámaras, lleva tiempo combinando su trabajo en la televisión con el de empresaria de éxito a través de su firma de ropa Pati Conde by Dándara. Y eso que su lema vital es: «La vanidad y la felicidad son incompatibles».

En el terreno sentimental, Conde siempre ha mantenido que ella no sabe ligar. Aún así, ha sido novia del tenista Carlos Moyá, del cantante Dani Martín, y más recientemente del humorista Ernesto Sevilla. También fue esposa (durante solo año y medio) del empresario mallorquín Carlos Seguí, padre de su único hijo. Su separación desencadenó una batalla campal, que sigue abierta en tribunales y medios. Él la acusó de ir tras su dinero. Ella lo denunció por malos tratos (fue absuelto). Y ahora la presentadora podría enfrentarse a dos años y medio de cárcel por revelación de secretos. La Fiscalía considera que extrajo correos electrónicos de su exmarido para utilizarlos en su contra. Optimista y luchadora, «pero también vulnerable», esa chica que en el fondo siempre ha soñado con «vivir en el campo rodeada de niños» vive ahora en el ojo del huracán, rodeada de tempestades fiscales y judiciales que amenazan con desestabilizar su vida. Pero ella no se rinde. «Seguiré defendiéndome», avisa.

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