La suavidad de un jazz elegante

Un toque distinguido. Carla Bruni impuso su personal y elegante estilo en el escenario de Mendizorroza. /Blanca Castillo
Un toque distinguido. Carla Bruni impuso su personal y elegante estilo en el escenario de Mendizorroza. / Blanca Castillo

La propuesta de la cantante Carla Bruni, apoyada por una eficiente banda, fue apta para todo tipo de oyentes, sonó con gusto y aportó un toque 'chic'

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

El piano y las cuerdas tejían una envoltura musical fina y amable, pasadas ya las nueve de la noche, ante un polideportivo de Mendizorroza en el que el aforo no llegaba a la mitad del posible. Pero ahí entró ella, toda glamurosa, con una americana —sobre un top negro— que tenía unos detalles militares vintage en las mangas, en gris. El mismo tono era el de los pantalones de cuero que bajaban hasta unos botines negros, con grandes hebillas sobre los tobillos. Cromadas, al igual que los tacones del calzado. Micro inalámbrico en mano, la suave voz de Carla Bruni entraba en escena con 'Le chemin des rivières'. Después saludó 'buenas noches, Vitoria. Gabon'. Y fue muy aplaudida.

El repertorio fue desgranado por una elegante vocalista, que no hizo alardes de voz pero estuvo en el sitio que se le presupone, oída su discografía. De lo más reciente, rescató las versiones de The Clash ('Jimmy Jazz'), ABBA ('The Winner Takes it All', que quiso subrayar con una casaca torera de color azul y con detalles en rojo) o el 'Crazy' de Willie Nelson. Claro que tampoco quiso dejar en el tintero la swingeada 'Highway to Hell' de AC/DC ni la rumbera 'Miss You' de los Stones.

Mirando al jazz, a la parte más agradable y fácil de escuchar del género, los arreglos eran bonitos y con sentido musical. La materia era tan heterodoxa y diversa cómo el 'Stand by Your Man' de Tammy Wynette o la pieza de Depeche Mode 'Enjoy the Silence', que habla «del silencio en este mundo de ruido». También enganchó al público Carla Bruni con su sensual movimiento en varios temas, entre los que destacó su danza aflamencada en 'Ta Tienne', una canción que escribió hace años, como recordó a los asistentes.

El guitarrista Teofilo Farah, la bajista y chelo Johanne Mathaly, el teclista Cyril Barbessol y el batería Xavier Sanchez forman un cuarteto siempre preparado para arropar a la solista, e incluso es posible que aporten las dosis de energía e intensidad que la vocalista contrasta con ese sonido suyo, tan susurrado él. Como en la exitosa 'Quelqu'un m'a dit', que hizo Bruni guitarra en mano y fue aplaudida al comenzar, algo muy de concierto con fans. Lo cierto es que la estrella estuvo simpática —bromeó con lo romántico de besar una carta y lo comparó con poner los labios sobre una pantalla, antes de hacer 'Love Letters', que interpretaba ya Elvis—, cantó también en italiano 'Dulce Francia' y no sólo presentó a los músicos, sino que tuvo el detalle de citar a los técnicos de sonido, luces y producción.

En este sentido, la falta de una grabación en vídeo y la consiguiente ausencia de imágenes en las pantallas laterales restaron posibilidades visuales a la concurrencia. Pero sonó muy bien, en calidad de audio, y muy escuchable, en cuanto a calidad de repertorio. Al final, hizo los bises en camiseta de tirantes, de nuevo, con simpatía y gusto. Lástima de entrada.

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