La delincuencia, la Naval y la Supersur encienden el debate de los candidatos forales

Los cinco candidatos, durante el debate. / Bernardo Corral

Los cinco aspirantes a diputado general han mostrado sus programas hoy en EL CORREO

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Acudieron puntuales al debate electoral en EL CORREO los cinco candidatos a diputado general de Bizkaia, el diputado general y candidato jeltzale Unai Rementeria, Bea Ilardia (EH Bildu), Teresa Laespada (PSE), Eneritz de Madariaga (Podemos) y Amaya Fernández (PP). Tras intercambiar saludos afectuosos y alguna broma en las fotos de rigor, el debate comenzó en tono suave hasta que La Naval desató el primer fuego dialéctico, seguido de la delincuencia y la Supersur.

Desde EH Bildu y Podemos aludieron a la situación de la que fue una de las mayores empresas vizcaínas. En su turno, Teresa Laespada dio cuenta de «las políticas activas de empleo, hemos mejorado las tasas de empleabilidad y es verdad que tenemos problemas importantes porque hay 37.000 mujeres en paro y 60.000 en total. Tenemos un plan para que otras 11.000 personas empiecen a trabajar, como esas 6.000 en que hemos incidido de foral directa en que puedan hacerlo» y añadió que «la mayoría de los trabajadores de La Naval están trabando en Avantia, aunque no es bueno que hayan tenido que ir a Cádiz, Ferrol o Madrid».

Eneritz de Madriaga irrumpió en ese momento: «Eso es como decir que tener un empleo precario es bueno. Hay que ofrecer un espacio para trabajar dentro de Bizkaia. La Unión Europea avalaba ese rescate y el Gobierno y las diputaciones no quisieron poner esos tristes nueve millones». «No eran nueve millones y no se podía. No pueden ser nueve porque los activos de esa empresa ya suman más», rebatió Rementeria. «También se podía haber creado una industria pública», señaló Bea Ilardia (EH Bildu). Amaya Fernández (PP) también entró con fuerza: «Yo lo que sé es que la Naval se cerró con un Gobierno nacionalista, con apoyo socialista, al igual que toda la industria de la Margen Izquierda».

Y, poco después, llegó el segundo brete: la inseguridad. «Hay 318.000 personas en riesgo de inclusión y 60.000 que están fuera del sistema en Bizkaia», cifró De Madariaga (Podemos) en el bloque sobre la seguridad ciudadana. «Esto se pude abordar de muchas maneras: con más Polícia, como proponen ustedes, o paliando la pobreza y la desigualdad. Con servicios sociales que no dejan a nadie fuera no se sí acabaría pero bajaría mucho el problema». Bea Ilardia refrendó que «Bizkaia 'no es el Bronx', ni un lugar inseguro» y abogó por «agentes de cercanía». La más combativa fue Amaya Fernández: «Nuestros pueblos son más inseguros que hace cuatro años. En un año el índice de criminalidad ha subido 9 puntos«. Expuso los incrementos de «Barakaldo, con un 33% más de agresiones sexuales y Getxo, con un 77% más en robos a domicilio». «No valen ocurrencias, como aparcar coches vacíos, sino más agentes». Cuando Rementeria le recordó que la tasa en «España y en Madrid es mayor y también en otros países, como Suecia», ella replicó «eso me da igual, es que yo no vivo en Madrid. Hay hechos graves en el centro de Bilbao». Ya en su turno, el actual diputado aseguró que «la seguridad en Bizkaia es una fortaleza. Ha habido un repunte en robos y otros delitos y hay que estar vigilantes. Pero esto afecta a los partidos. Si a un individuo se le detiene 13 veces y media hora después está en la calle, habrá que ver que está pasando. Esto implica a todas las instituciones». Por su parte la socialista Teresa Laespada pidió «proponer aquello para lo que tendremos competencias y la Diputación no puede poner más agentes», en alusión a la propuesta de Amaya Fernández. «Hay que establecer medidas de prevención de la desigualdad y trabajar la sensación de inseguridad, también en los medios», abogó Laespada.

Pronto se enfrentaron al bloque de la gran dicotomía: subir o bajar impuestos. Rementeria y Laespada defendieron « la reforma fiscal que hemos hecho, una herramienta importante que nos pone en el mapa porque este es el territorio más competitivo del Estado». El mandatario vizcaíno recalcó que «los ayuntamientos reciben hoy un 20% más que hace cuatro años» y «hemos aflorado 500 millones de fraude fiscal». Mostró su crítica a los que «con los que, como Otegi, hablan de Petronor e Iberdrola como si no importaran, los que ponen en riesgo esos 2.000 empleos directos y 15.000 indirectos». Laespada destacó que «fue una reforma fiscal pactada con nosotros, que ha elevado la recaudación y que revisaremos si es todo lo progresiva que debe ser» y avanzó «medidas de fiscalidad verde». «La ronda hay que pagarla entre todos», zanjó sobre el fraude.

«Son las rentas de las personas las que sustentan el sistema mientras se bajan impuestos a las empresas, que sólo pagan según sus beneficios y usan servicios, como las carreteras», censuró Ilardia. Eneritz de Madariaga consideró que «esta reforma ha generado una fiscalidad menos justa y recaudamos menos de lo que queremos. Debería ser mas justa y mas progresiva». La popular Amaya Fernández defendió medidas fiscales para «jóvenes, jubilados, autónomos y emprendedores».

En el debate no faltaron otros retos del territorio, como el envejecimiento o las prestaciones. «Dejen ya de llamarlas ayudas. No son dádivas, son derechos. Nos hemos gastado 600.000 euros en un programa contra el fraude donde era mínimo, inexistente», defendió Eneritz de Madariaga. Rementeria, en una frase llamativa, habló de que «la Diputación debe ser esa barra del Metro a la que uno se agarra cuando llegan las curvas de la dependencia y la discapacidad». Tampoco faltó alguna alusión al célebre pescatero de Barakaldo, un debate en el que EH Bildu prefirió no entrar «porque afecta a una persona concreta». Amaya Fernández, del PP, consideró que su caso «es fiel reflejo del modelo de PNV de trabajar de sol a sol y sin que los trabajadores se quejen, pero tienen derecho a quejarse».

Para el cierre reservaron otro gran clásico foral, «esa carretera que los vizcaínos sólo usamos si nos equivocamos». La Supersur «no llega ni a la mitad de las previsiones del Gobierno foral. Hemos gastado 600 millones en algo innecesario y van ahora otros 200», aseguró Ilardia. «Nadie cree al PNV cuando dicen que van a llevar el Metro a Galdakao», le espetó. Laespada (PSE) abogó por «rentabilizar la Supersur porque ya está hecha y hay que terminarla porque hoy es ineficaz, pero nosotros apostamos por el transporte público y la Línea 4 y 5 de Metro sí o sí». La candidata de Podemos recordó que la ampliación «es poco amable con el medio ambiente», en alusión a que afectará a Bolintxu. Desde el PP, Amaya Fernández advirtió a «a los vecinos de la Línea 4 y 5, a los de Galdakao y Rekalde, que con este Gobierno no tendrán el metro porque ya lo han visto hasta ahora, que no está en sus prioridades». Rementeria fue el único que defendió la Variante Sur Metropolitana. «Nuestra apuesta de movilidad es tren, metro, bicicleta y zapatilla. Pero la Supersur, sin estar terminada, ha quitado 8,5 millones de camiones que pasaban por la Margen Izquierda y Bilbao, ha bajado los accidentes con muertos y cuando se conecte será una perfecta variante porque quitará flujos de tráfico a la ciudad».

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