Vivir en el mejor de los mundos posibles

Norberg, en una conferencia impartida recientemente en Madrid./E. C.
Norberg, en una conferencia impartida recientemente en Madrid. / E. C.

El ensayista sueco Johan Norberg, adalid del liberalismo y la globalización, publica en España su libro 'Progreso. 10 razones para mirar el futuro con optimismo'

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

En estos tiempos de hiperglobalización e incertidumbre, donde siempre parece haber muchas más preguntas que respuestas y el pesimismo se abre paso, hay quien mantiene que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Por ejemplo, los adalides del 'nuevo optimismo', una corriente de pensamiento que aglutina a intelectuales, académicos de distinto orden y promotores de ciertos foros de debate. Según ellos, el ser humano nunca ha alcanzado iguales cotas de paz, bienestar y progreso.

Uno de sus más reputados embajadores es Johan Norberg (Estocolmo, 1973), psicólogo y ensayista defensor a ultranza del liberalismo económico. Norberg dio la gran campanada de su carrera literaria en 2001, año en el que publicó 'En defensa del capitalismo global'. Desde entonces recorre el mundo impartiendo conferencias en las que defiende su ideario socioeonómico. Recientemente ha visto pulbicado en España su nuevo libro, titulado 'Progreso. 10 razones para mirar el futuro con optimismo' (Deusto). Una obra merecedora del título de ensayo del año según la revista 'The Economist'.

A grandes rasgos, lo que hace Norberg es aportar todo tipo de datos y cifras para combatir lo que según él es una percepción bastante generalizada: que todo va mal. El autor sostiene que esto es así básicamente las malas noticias de todo tipo (político, económico, social, medioambiental) están omnipresentes en los medios de comunicación. Sin embargo, a su juico el mundo mejora, y en muchas ocasiones «para aquellos que se encuentran en un peor punto de partida: en casi todos los rincones del mundo la gente vive más años, con mayor prosperidad, más seguridad y mejor salud».

En las 320 páginas del libro, Norberg concede que, faltaría más, ni todos los problemas han sido resueltos, ni todas las partes del mundo pueden compartir ese optimismo. «Pero en la mayoría de los casos sabemos, al menos, qué herramientas pueden ayudarnos: muchas veces, una tecnología tan simple como la que permite el aceso al agua potable y sistemas de fontanería domésticos puede marcar una enorme diferencia». La educación y la nutrición también serían otros indicadores «claves» de esa mejora.