La realidad aumentada llega a las aulas

El equipo de Kiddytechy. / E. C. /
El equipo de Kiddytechy. / E. C.

La 'startup' bilbaina Kidytechy lanza un curso que emplea videojuegos creados con esta tecnología para enseñar a los niños cómo navegar seguros en Internet

IRATXE BERNAL

«Aprenden si darse cuenta de que están aprendiendo». Así, como si tuviese que esconder sus verdaderas intenciones, Jon Granadero resume el punto fuerte de Kidytechy, la 'startup' de la que es cofundador. Esta firma bilbaína propone el uso de los videojuegos y la realidad aumentada como herramientas educativas para «aprovechar la predisposición que los peques sienten a jugar y su interés por la tecnología para enseñarles conceptos complejos que a veces se resisten con los métodos tradicionales». La firma, que está integrada por cuatro socios de entre 26 y 38 años y da sus primeros pasos desde la incubadora Demium, apenas lleva ocho meses desarrollando cursos destinados, en principio, para niños de entre 10 y 14 años.

Aunque las posibilidades de reforzar el aprendizaje con estos nuevos formatos es infinita, los cuatro socios de Kidytechy han decidido centrarse en cursos relacionados con temas de «interés social» y, mientras preparan los dedicados a igualdad de género, primeros auxilios y educación vial, ya ofrecen el dedicado al uso responsable de Internet. Esta semana lo han probado en el colegio Maestra Isabel Gallego Gorria de Irala, a cuyos alumnos de quinto de primaría han enseñado a usar sus móviles y tabletas para navegar por Internet «con las debidas precauciones» . «Ciberacoso, robo de datos, contactos con extraños, 'grooming', 'sexting', 'catfishing'… Cada día surgen nuevos términos que forman parte de un mismo problema: la desprotección de los menores en la Red. La toma de contacto con el mundo online se produce cada vez a edades más tempranas, así que se trata de una materia fundamental», explica Granadero para justificar que la elección de esta 'asignatura' para mostrar el potencial del uso de recursos educativos más sugerentes que las habituales lecciones de pizarra y cuaderno de ejercicios.

Lecciones disfrazadas de concurso

Para lograr la atención de los niños, Kidytechy les propone un juego en el que el aprendizaje se disfraza de concurso. «El curso trata cuatro temas: seguridad en Internet, adicción a dispositivos, redes sociales y ciberbullying. En cada uno de ellos empezamos mostrando los conceptos básicos en unas dispositivas y después les dividimos en equipos para plantearles preguntas. Esta parte la realizamos con las tablets y un test que hemos desarrollado en la plataforma Kahoot, que permite la creación de cuestionarios a medida sobre cualquier materia. La plataforma hace que el test sea un juego, tanto porque plantea una serie de opciones entre las que hay que seleccionar la correcta lo más rápidamente posible como porque va marcando sus aciertos y los del equipo rival. Van viendo en la pantalla quién ha acertado cada pregunta y cómo va la clasificación, y ese pique les encanta y hace que presten toda su atención», explica.

Todo queda después reforzado con el videojuego y la realidad aumentada. A los participantes se les reparten unas tarjetas de papel con diferentes ilustraciones que cobrarán vida una vez que sean enfocadas con el visor de la tableta. La tecnología permite que en la pantalla del dispositivo se mezclen los elementos reales (las islas dibujadas en las tarjetas) con otros virtuales. En este caso, los avatares protagonistas del videojuego. «Pese a que los niños ya están muy acostumbrados a todo lo digital, para ellos es muy impactante y hace que no pierdan el interés en ningún momento», subraya Granandero. Los avatares pasarán de pantalla a medida que el niño vaya superando algunas pruebas. «Como en la parte de seguridad en Internet ya les hemos explicado que una contraseña ha de tener números y letras y alternar también mayúsculas y minúsculas, ahora el juego les pedirá que creen una clave segura y sólo podrán continuar cuando lo logren», pone como ejemplo Granadero. Es decir, que hacen el ejercicio tantas veces como sea necesario, pero en vez de lograr el visto bueno del profesor ganan una vida.

En total participaron en la prueba alumnos de tres cursos «absolutamente entregados». «Ya habíamos hecho otras pruebas y sabíamos que el juego gustaba incluso en versiones mucho más básicas, menos fluidas que ésta. Pero lo mejor es que efectivamente aprenden. Les hicimos un cuestionario antes y después, y del 63% de 'aprobados' pasamos al 90%», dice emocionado el cofundador Kidytechy.

Los cursos están disponibles tanto para colegios como para asociaciones de padres e incluso particulares que quieran, por ejemplo, una nueva forma de entretener a los niños en un cumple o una tarde de mal tiempo, ya que se pueden impartir tanto presencialmente como online. «La aplicación de realidad virtual está disponible en la web a través de un link que podemos enviar una vez abonados los 14,99 euros que cuesta el curso. En total dura cuatro horas, una por tema, pero se puede realizar de una vez pero también en varias sesiones. El sistema guarda las puntuaciones, por lo que el juego se puede empezar un día y continuar otro sin que los niños pierdan el interés», señala Jon Granadero.