Música económica

'Los impuestos': mejor no abrir el sobre de Hacienda

'Los impuestos': mejor no abrir el sobre de Hacienda

El cómico Pepe Da-Rosa reaccionó a la creación del IRPF en 1978 con este recitado humorístico sobre fondo de jazz, un eco guasón de las campañas oficiales que alentaban a pagar

CARLOS BENITO

Habría que crear algo así como una hemeroteca alternativa con todas las grabaciones de Pepe Da-Rosa, porque el humorista, cantante y actor (nacido en Buenos Aires, hijo de valenciano y sevillana, afincado en la capital andaluza y fallecido en 1986) fue un especialista en comentar la actualidad española a través de coplillas cargadas de guasa. El resultado es que su discografía (o quizá convendría decir casetografía) nos brinda un repaso alternativo a la década de los 70, más próximo a la barra de bar que a la severidad de fuentes más serias, pero igualmente atento a lo que más podía interesar o preocupar a los ciudadanos: desde las series de televisión que inspiraron su éxito 'Los cuatro detectives' (es decir, Kojak, Colombo, McCloud y Banacek) hasta los nuevos impuestos con los que el Estado emprendía la reforma del sistema fiscal heredado del franquismo. A los más jóvenes puede resultarles chocante, pero la figura de Pepe Da-Rosa era una presencia constante en la televisión única de los 70, que siempre encontraba hueco para él en galas y en programas como el 'Un, dos, tres' o aquel 'Mí no comprender' que presentaba el bilbaíno Alfredo Amestoy.

Parecía inevitable que Pepe Da-Rosa, que firmaba con ese guion en su apellido, reaccionase a la creación del IRPF. La tramitación del nuevo impuesto arrancó con un proyecto de ley en diciembre de 1977 y culminó con su entrada en vigor en septiembre de 1978. El Gobierno decidió apuntalar la iniciativa con una campaña de concienciación centrada en el recordado eslogan 'Hacienda somos todos', que en realidad era un poco más largo e incluía discretas alusiones al pasado inmediato y a la posible picaresca: 'Ahora, Hacienda somos todos, no nos engañemos', decía el lema completo. De entre los famosos que ayudaron a difundir esa idea, se quedó particularmente grabada en la memoria colectiva la intervención de Bárbara Rey, que aseguraba en un 'spot' que su familia hacía la declaración sin falsear los ingresos. «No se puede ser feliz engañando», argumentaba.

Mil pares de demonios

'Los impuestos', incluida en el séptimo volumen de la colección 'Las cosas de Pepe Da-Rosa', viene a funcionar como eco burlón de aquella campaña. Se trata de un recitado con fondo musical, singular formato expresivo en el que se especializó el cómico argentino-andaluz: en algunas ocasiones, de hecho, su velocísimo fraseo serviría para catalogarle como precedente 'bizarro' y no reconocido del rap, aunque no es el caso de este corte relativamente reposado dentro de su producción. El fondo musical, jazzístico y con reminiscencias de cine negro, es obra del compositor y arreglista Jesús Glück, aunque lo que realmente importaba en la obra de Pepe Da-Rosa eran sus rimas socarronas y más o menos ocurrentes, con aire de chirigota.

«A dejarse de lamentos y a pasar el trago amargo, / que es mejor pagarlo ahora que pagarlo con recargo», planteaba uno de los pareados. La letra hablaba de moratorias y amnistías, de lo «comprensiva y amatoria» que era Hacienda, e incluía estas tres estrofas: «Como tienen el talento de mil pares de demonios, / se han sacado un nuevo impuesto que va sobre el patrimonio. / Todo lo que tenga en casa lo declara de manera / que, si usted no se espabila, paga hasta la cafetera. / Y le manda unos impresos pa' volver loco a cualquiera, / que, por mucho que los lea, ni se aclara ni se entera. / Si llega el sobre de Hacienda, vale más que no lo abra, / mándelo a una asesoría o acaba como una cabra. / Me figuro a más de uno pasando la noche en vela, / dando vueltas a la cabeza pa' encontrar la triquiñuela. / Y esto será como siempre, que unos pagarán el pato / y habrá muchos que consigan buscarle tres pies al gato». A modo de remate, Pepe Da-Rosa se ponía inesperadamente becqueriano: «Volverán los impuestos de la renta / cada año a ponerte como un flan, / pero aquellos trajincillos con Hacienda, / me figuro, me calculo, me supongo, digo yo... ¡Esos ya no volverán!».