España necesitaría quintuplicar los inmigrantes para sostener la jubilación

Decenas de jubilados protestan en Bilbao por unas pensiones dignas./Efe
Decenas de jubilados protestan en Bilbao por unas pensiones dignas. / Efe

El INE, la AIReF, la ONU y Eurostat estiman que para no elevar la ratio de dependencia cuasi laboral haría falta tener, al menos, 34 millones en 2050

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El problema creciente de la sostenibilidad del sistema de pensiones español, cuyo gasto el año pasado ya se 'comía' el 12,1% del Producto Interior Bruto (PIB), tiene muchas aristas y para resolverlo difícilmente bastaría con actuar en un solo campo. Los grupos parlamentarios del Pacto de Toledo no fueron capaces de consensuar una reforma tras más de un año y medio de trabajos la legislatura pasada, y el nuevo Ejecutivo deberá tener esa asignatura pendiente como prioridad.

La Autoridad Fiscal Independiente (AIReF) estima que para seguir pagando las pensiones sin sufrir recortes importantes, dado el creciente envejecimiento poblacional, España precisará contar con diez millones más de habitantes en 2050. Asimismo, debería alcanzar una tasa de empleo similar a la de Alemania, es decir, elevarla del 64,5% actual (según la última Encuesta de Población Activa, al cierre del primer semestre) al menos hasta el 70%.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera -en su previsión intermedia sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones español- que dentro de esos 32 años sería necesario contar con un mínimo de 5,5 millones de inmigrantes adicionales y una tasa de empleo que no bajase del 79% (15 puntos más que ahora). También haría falta elevar la contribución efectiva por cotizaciones sociales al 27,3% de los costes laborales (seis puntos más), pese a las más que previsibles protestas de empresas y trabajadores, además de ampliar el tope de contribución de los salarios mínimos.

Sin un fuerte aumento de extranjeros, la tasa de empleo debería alcanzar al menos el 70% en 2050

Pero, ¿qué pasaría si el análisis se centrase en el papel de la inmigración y la llamada ratio de dependencia cuasi económica (la proporción entre las personas de 66 años o más -esto es, jubilados- y la población de entre 16 y 65 años), una variable que los expertos ven fundamental para el equilibrio de los sistemas de pensiones basados en el principio de reparto, como el español? Pues, según recoge en un estudio Carmen Ródenas, profesora de Análisis Económico de la Universidad de Alicante, que sus requerimientos de población extranjera para sostener a los mayores de 65 años «no bajarían de más de 34 millones de aquí a 2050».

Es su conclusión tras analizar las estimaciones que a ese respecto han hecho dos organismos nacionales de peso, como la citada AIReF y el Instituto Nacional de Estadística (INE), y otros tantos internacionales, casos de la ONU con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNPD) y Eurostat, la agencia estadística europea. Los cuatro estiman que en ese horizonte los inmigrantes deberían suponer entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España, según las proyecciones de población de cada uno.

Envejecimiento «retardado»

Y eso que el país tampoco tiene una de las ratios de dependendencia más elevadas de la UE, pero se prevé que para 2050 prácticamente haya doblado su valor respecto a 2016. Una mayor esperanza de vida, unas tasas de fecundidad más bajas que otros países desarrollados (apenas 1,3 hijos por mujer) debido tanto a la incorporación tardía de la mujer al mercado laboral como a la falta de medidas suficientes de conciliación, y un «retardo en el proceso de envejecimiento respecto a otros países industrializados», son los tres elementos que explican que el proceso de envejecimiento «sea comparativamente más intenso en España» en las tres próximas décadas.

La proyección poblacional estima que habrá un mayor de 65 años por apenas dos personas en edad laboral

El INE estima que para 2050 la población de 66 años o más pasará del 18,1% de 2018 al 30,9%. Y la ya «preocupante» -apunta Ródenas- relación de dependencia cuasi laboral de 27,5 mayores de 65 años por cada 100 personas de entre 16 y 65 años se doblaría hasta 55,1 mayores. Se pasaría de haber una persona de más de 65 años por cada 3,9 individuos en edad laboral, a una frente a solo 1,9 en disposición de trabajar. Por lo tanto, para mantener la ratio no bastaría con los 6,3 millones de inmigrantes en que el instituto estima aumentará ese colectivo, sino que «haría falta multiplicar la cifra por 5,3 veces» para sumar otros 30,60 millones de nuevos habitantes extranjeros, a razón de más de un millón anual. Así, su total supondría el 46% de la población residente y el 62,8% de la que estuviera en edad laboral, casi dos de cada tres.

La proyección de la AIReF sitúa ese ratio de dependencia en 55,2 puntos, con una previsión actual de 8,9 millones de habitantes extranjeros más hasta 2050. Por eso para volver al nivel de 2018 respecto a los mayores de 65 años la inmigración laboral habría de multiplicarse por 4,4 veces hasta 32 millones adicionales, llegando a suponer el 63,8% de población en edad laboral.

La ONU cifra la necesidad del alza para no disparar dicha ratio en 33,90 millones y Eurostat en 30,40 millones. El problema, concluye el estudio, sería el «improbable apoyo social» a medidas solo demográficas.

El aumento de la población inactiva, el otro gran riesgo

Otra de las grandes preocupaciones de los institutos económicos nacionales e internacionales respecto a la posible pérdida de músculo del mercado laboral español, y con ello sus consecuencias para la sostenibilidad del sistema público de prestaciones, es la proporción cada vez mayor de personas inactivas, es decir, aquellas que por diferentes motivos no están en disposición de trabajar. Según los últimos datos anuales del INE, en 2018 eran algo más de la mitad de toda la población (en concreto, el 50,8%), frente al 41,7% que sí tenía una ocupación (remunerada o no) y el 7,5% que se encontraba en el desempleo.

Esto pasaba mientras la población mayor de 65 años crecía hasta alcanzar el 17,7%, a la vez que los menores de 16 años solo alcanzaban el 16%, lo que dejaba la tasa de dependencia demográfica (que compara a los jubilados con las personas de 16 a 65 años) en el 29,2%, el doble del dato que registraba España en los años 70 del siglo pasado. La parte de habitantes del país potencialmente activos era del 66,3%, en concreto 33,10 millones respecto a un total de 46,60 millones, casi dos de cada tres.

El problema, como recoge en un estudio Begoña Cueto, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, es que las propias proyecciones del INE apuntan que en un horizonte de dos décadas (2047) el grupo de entre 16 y 64 años de edad solo supondría el 55,4% de la población, casi once puntos menos que ahora. Por el contrario, las personas de mayor edad (por encima de 65 años) dispararían su peso casi 1,5 veces hasta el 31,6% en 2050.

Pero, ¿qué razones hay detrás de ese gran volumen de población inactiva? Pues para los hombres menores de 60 años, casi la mitad (el 45%) se debía a enfermedades o incapacidades que les impedían trabajar, mientras que para el 70% de las mujeres la principal causa eran las responsabilidades familiares o personales. Por encima de esa edad, el motivo más numeroso era la jubilación.