La subida de impuestos que propone Sánchez puede convertir a Euskadi en un 'oasis' fiscal

María Jesús Montero./
María Jesús Montero.

Negocia con Podemos situar el tipo máximo del IRPF en el 52%, tres puntos por encima del que está vigente en el País Vasco

MANU ALVAREZ

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, adelantó ayer que una parte de la reforma fiscal que prepara el Ejecutivo del Partido Socialista -por el momento en grado de tentativa y sin apoyos parlamentarios suficientes-, pasa por elevar hasta el 52% el tipo marginal del IRPF, para aplicarlo a quienes tienen ingresos del trabajo por encima de 140.000 euros anuales. Con ello, igualaría el tipo máximo del Impuesto sobre la Renta al que ya se aplica en Navarra y lo situaría tres puntos por encima del 49% vigente en Bizkaia, Álava y Gipuzkoa. Si a este anuncio se añaden otros 'globos sonda' destilados por el Gobierno central en las últimas semanas, que apuntan a la posibilidad de aumentar también el tipo de gravamen de las rentas del ahorro o al establecimiento de tipos mínimos en Sociedades del 15%, el País Vasco puede pasar a convertirse en un 'oasis' fiscal, con algunas ventajas competitivas frente a la tributación que se aplica en territorio común.

En relación a los tipos máximos del IRPF, la propia ministra de Hacienda admitió ayer que sería una medida de escasa relevancia económica. «El rango es pequeño y la recaudación no es significativa, no tiene afán recaudatorio, está más en el marco de la negociación con Unidos Podemos. Para ellos era importante plantear que las grandes rentas también van a contribuir más», reconoció la titular de la cartera de Hacienda. Las conversaciones entre el PSOE y Podemos van más allá de una mera subida de impuestos, ya que se enmarcan en la posibilidad de aprobar un Presupuesto para 2019. En la práctica, instaurar el 52% como tipo máximo supondría volver a la situación de 2011, tras el aumento del IRPF aprobado entonces por el Gobierno de Mariano Rajoy, en plena crisis económica.

«Es el momento»

De forma paralela, la ministra de Economía, Nadia Calviño, afirmaba que «si hay un momento en el que toca subir impuestos es ahora», cuando España presenta un crecimiento económico que calificó de «robusto», pese a los signos de desaceleración. Calviño respondía así a las advertencias lanzadas desde la patrona CEOE, que ha llamado la atención sobre el impacto negativo que puede tener en el crecimiento una subida de la presión fiscal.

Con la propuesta avanzada ayer por la ministra Montero -subir entre tres y cuatro puntos el tipo marginal del IRPF-, la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se situaría en un 47,5% máximo. Una tasa que aún dejaría a los contribuyentes con mayores rentas por debajo de la tributación vasca -1,5 puntos menos-, pero que contribuiría a reducir la brecha abierta en los últimos años. Madrid ha sido en la última década el principal competidor del País Vasco en materia tributaria, por su menor presión fiscal sobre las rentas más altas. La situación en esa comunidad puede complicarse mucho más todavía si, como apuntan algunas fuentes, el 'gratis total' que tiene en la actualidad para el Impuesto sobre el Patrimonio desaparece. Sería, con toda probabilidad, una de las primeras medidas a adoptar tras una hipotética victoria de los partidos de izquierda en Madrid en las próximas elecciones autonómicas.

Atractivo añadido

La remodelación del Impuesto de Sociedades aprobada en Euskadi el pasado mes de marzo, junto con ese incremento de la presión fiscal en el territorio común y otras medidas que circulan como hipótesis -además de la restauración de Patrimonio en Madrid se apunta también a un endurecimiento de la fiscalidad de las Sicav y al aumento de los tipos que se aplican a las rentas del ahorro-, pueden contribuir a lo que el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, definió en una intervención pública a finales del pasado año. «Tenemos que hacer nuestro territorio más atractivo», apuntó Rementeria en una referencia directa a la fiscalidad y a la brecha que nos separaba de lo que se podía obtener en otras comunidades autónomas.

El Gobierno central también ha telegrafiado algunas medidas en el ámbito del Impuesto de Sociedades, que contribuirían igualmente a reforzar la idea de que Euskadi es un territorio más amable para las empresas. Los tipos impositivos ya serán más bajos en el País Vasco que en resto de España a partir del próximo 1 de enero: el 24% frente al 25% del territorio común. Pero el tipo no lo es todo y la nueva normativa vasca contiene un límite importante, al establecer que ninguna gran empresa puede pagar menos del 17% como tipo efectivo, porcentaje que se sitúa en el 15% para las medianas. El Estado quiere imitar ahora esta estrategia y el Ministerio de Hacienda ya ha anticipado que estudia también imponer un tipo mínimo -es el que realmente se abona tras aplicar las deducciones- del 15%. En el anuncio, sin embargo, faltan algunos detalles fundamentales ya que en el País Vasco, por ejemplo, las deducciones en investigación y desarrollo quedan al margen del cálculo y pueden permitir que una empresa reduzca sus tipos efectivos por debajo de esos porcentajes.

 

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