La plantilla de La Naval urge a la administración a alquilar el astillero para revocar los despidos

Trabajadores de La Naval, durante la protesta. / Ignacio Pérez

Consideran que no se incurriría en ayudas ilegales de Estado y piden a SEPI mediar con Van Oord para teminar la draga 'Vox Alexia'

ERLANTZ GUDEBILBAO

Decenas de trabajadores de La Naval se han manifestado esta mañana por el centro de Bilbao el día después de que el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Bilbao notificara el despido de la plantilla, ante la quiebra del astillero. El auto fija el derecho de los 178 empleados a recibir una indemnización por despido, equivalente a veinte días de salario por año de antigüedad, y que no podrá rebasar el importe equivalente a un año de sueldo.

El secretario del comité de empresa de La Naval, Juanjo Llorden, aseguraba durante la marcha, que ha tenido lugar entre la plaza Moyua y la plaza Bizkaia (sede de la SPRI), que «el despido es un trago duro» y ha pedido la «intervención de los Gobiernos central y vasco para revocar la situación, y evitar los despidos para poder terminar la draga que permanece en las gradas de La Naval».

De entrada, como medida de urgencia, los trabajadores plantean el alquiler de los terrenos por parte de los Gobiernos central y vasco, y un acuerdo entre la SEPI y Van Oord para poder terminar el barco. Asimismo, han considerado que esto es un «asesinato industrial» y han anunciado que el sindicato CAT va a judicializar los despidos, una medida que podría emular ELA. «Se nos está condenando al exilio», han lamentado.

También han arremetido contra el lehendakari, Iñigo Urkullu, la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, o la secretaria general del PSE, Idoia Mendia. Y al final de la marcha han lanzado un sonoro petardo a modo de protesta y han quemado fotofocopias de las cartas de despido.

Frenar la recolocación

Durante la protesta han recordado, además, que no han prosperado los intentos para dar con un inversor que reiniciase actividad, tras declararse el concurso, ni el esfuerzo de los sindicatos para que los gobiernos central y vasco inyectaran dinero en La Naval, conviriténdola de nuevo en una factoría publica. En idéntica línea, las numerosas movilizaciones de los trabajadores tampoco han cosechado frutos.

Un total de 150 de los 178 trabajadores tienen garantizado el empleo en el grupo público Navantia. Se trata de aquellos que ya trabajaban en el astillero cuando se privatizó en 2006, y están a la espera de que Navantia concrete cómo integrles en los astilleros de Ferrol, Cádiz, Cartagena o las oficinas centrales de Madrid. Pese a la garantía de empleo, los trabajadores centran ahora su presión en que una maniobra improbable reinicie la actividad en Sestao y se frene la recolocación.