Ardua tarea

Presentación del informe sociolaboral elaborado por el CRL./Ignacio Pérez
Presentación del informe sociolaboral elaborado por el CRL. / Ignacio Pérez
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El informe sociolaboral presentado ayer por el CRL muestra una situación de claroscuros, con cosas francamente buenas y otras manifiestamente mejorables. Si lo leen a la vez que el emitido hace dos días por el CES, tendrán una visión actualizada de cómo están las cosas por estos pagos. Le comento las principales conclusiones del primero. «El empleo no se recupera al ritmo del crecimiento económico». Es la constatación de una realidad que ha venido para quedarse. Cada día las empresas son más intensivas en capital y menos en personas, y lo son porque los sistemas de producción también caminan por la misma senda.

¿Es eso malo? A mí me parece que es muy bueno. La humanidad lleva siglos tratando de desesclavizarse del trabajo penoso e intensivo, lo cual libera tiempo y recursos para otras actividades mucho más creativas y satisfactorias. Es decir, mucho más 'humanas'. Hacemos más cosas, producimos más bienes y mejoramos los servicios con una menor aportación de trabajo personal. Eso desplaza trabajadores, pero los servicios y en especial los servicios sociales son, por definición, ilimitados y podemos dedicar a ellos a las personas desplazadas. Lo cual exige, claro está, que la fase de formación se prolongue a lo largo de toda la vida laboral y tenga el mismo nivel de flexibilidad que la producción.

El informe avanza luego un dato muy importante que será muy bien recibido, pero que contradice en parte el discurso anterior: «En términos porcentuales, la contratación indefinida crece más que la temporal». Lo interpreto como un dato bueno, pero coyuntural. El mundo se ha globalizado y ha acelerado la velocidad de cambio, lo cual va a terminar con ese paradigma tan querido por todos del 'trabajo de por vida'. Entre que todo se modifica y que la vida laboral se va a prolongar de manera sustancial, la conclusión evidente es que habrá que cambiar; no sé si de empresa, pero seguro que de trabajo varias veces a lo largo de la vida.

Y dejo para el final el dato terrible. En 2030 (no está tan lejos, falta solo un ratito para alcanzarlo), la población potencialmente activa será solo del 55,2%. Quítele a eso el paro que seguirá habiendo y comprobará que, entre muy pocos, tendrán que sostener a muchos. Ahora añada el coste creciente de los servicios/derechos proporcionados por el Estado. Y llegaremosa la conclusión incontestable de que esos pocos deberán ser extremadamente eficientes y productivos, con el fin de poder aplicar sobre ellos la carga impositiva necesaria para obtener los recursos suficientes que sostengan todo el edificio social. Ardua tarea. Conclusión: si en 2030 piensa seguir usted en activo, ya puede formarse más y mejor y animar a su empresa a que invierta. Porque ambas cosas serán imprescindibles para sobrevivir.

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