Lindsey Vonn, Princesa de Asturias para la mejor esquiadora

Lindsey Vonn muestra sus principales medallas a lo largo de su carrera deportiva. / EFE

La estadounidense, de 34 años, se retiró este invierno con el récord de victorias en la Copa del Mundo de esquí

Igor Barcia
IGOR BARCIABilbao

El Premio Princesa de los Deportes 2019 ha recaído este mediodía en Lindsey Vonn, la esquiadora con mayor número de victorias en la historia de la Copa del Mundo (superando a Annemarie Moser-Pröll con 62), así como en las especialidades de descenso (39) y de Super Gigante (27). Una leyenda del esquí que ha sido reconocida tanto por sus logros como por su ejemplo de superación ante los numerosos accidentes que han marcado su carrera deportiva.

Theresa Zabell, presidenta de la Fundación Ecomar, propuso su candidatura al galardón. A sus 34 años, Vonn puso fin a su exitosa carrera tras participar en el supergigante y en el descenso de Are. Según señala el reglamento, el premio Princesa de Asturias en su categoría de Deportes busca reconocer «las trayectorias que por medio del fomento, desarrollo y perfeccionamiento del deporte y a través de la solidaridad y el compromiso, se hayan convertido en un ejemplo de las posibilidades que la práctica deportiva conlleva en beneficio de los seres humanos».

El pasado año, el galardón recayó en el alpinista italiano Reinhold Messner, primer hombre que coronó las catorce montañas más altas del mundo, y en el polaco Krzysztof Welicki, primero en ascender el Everest en invierno.

La esquiadora más mediática del último decenio, campeona olímpica y doble oro mundial, se retiró después de 19 temporadas y con 137 podios en la elite, agotada por las innumerables lesiones que evitaron que su palmarés fuese aún más sobresaliente. Nacida hace 34 años en St.Paul, en el estado de Minesota, donde comenzó a esquiar, Lindsey Caroline Kildow se formó deportivamente en Vail (Colorado). Su ídolo era Picabo Street, campeona olímpica de 'súper' en Nagano'98 (Japón) y que entre sus éxitos cuenta el oro mundial de 1996 en Sierra Nevada (Granada). Lindsey debutó en Copa del Mundo con 16 años , en noviembre de 2000, en el eslalon de Park City (Utah, EEUU); y puntuó por primera vez en el supergigante de Val d'Isere (Francia), que acabó vigésima sexta, en diciembre de 2001.

Cuatro veces olímpica, debutó en Salt Lake City 2002 (Utah), en su propio país; en unos Juegos en los que disputó eslalon y combinada, prueba que acabó sexta. Su primer triunfo en Copa del Mundo llegó en diciembre de 2004, en el descenso de Lake Louise (Canadá), una pista en la que sumó 18 de sus 82 victorias. En 2006 afrontó sus segundos Juegos, los de Turín (Italia), en los que se accidentó en el entrenamiento para el descenso y fue trasladada en helicóptero a un hospital turinés desde San Sicario. Dos días después, pese a los numerosos golpes que sufría, compitió y acabó octava, lo que le reportó el premio al Gesto Olímpico. En sus terceros Juegos, los de Vancouver 2010 (Canadá), por fin logró el oro en el descenso.

Con la retirada del austriaco Hermann 'Herminator' Maier, posiblemente el más espectacular campeón de todos los tiempos, Lindsey se convirtió en la figura más mediática del esquí alpino. Pero en 2013, Vonn se accidentó en el supergigante de los Mundiales de Schladming (Austria), siendo evacuada de nuevo en helicóptero a un hospital, en el que se la diagnosticó rotura de los ligamentos cruzado anterior y medio colateral de la rodilla derecha, así como una fractura de la meseta tibial. Se centró en la recuperación, con miras a los Juegos de Sochi'14 (Rusia), pero recayó de su lesión a finales de 2013 y tuvo que renunciar a los Juegos.

Los problemas de las lesiones

En 2015 se anotó otro récord en su palmarés, que duraba 35 años. Vonn igualó y superó, en dos jornadas seguidas y en Cortina (Italia), el histórico registro de victorias en Copa del Mundo (62) de la legendaria Moser-Pröll. En febrero de 2016 se llevó otro susto con su caída en Andorra, y al día siguiente, demostró su coraje al competir con una fractura de estrés en su rodilla. Poco días después anunció el final anticipado de la temporada por dicha lesión. En noviembre de nuevo pasó por el quirófano. Se fracturó un brazo en un entrenamiento. Temió no recuperar la movilidad de la mano, pero volvió a esquiar y a ganar, como en enero de 2017 en el descenso de Garmisch-Partenkirchen.

De cara al final de su carrera deportiva, preparó a fondo los Juegos de PyeongChang 2018, en Corea del Sur. Y fue el centro de otra polémica en su país, al afirmar que, en caso de ganar un oro, no acudiría a la recepción presidencial en la Casa Blanca; en clara oposición a su inquilino, Donald Trump. Se justificó afirmando que ella representa «al pueblo americano y no a su presidente». Pese a su esfuerzo, se tuvo que conformar con el bronce en el descenso.

Antes de la última temporada invernal, Lindsey dejó claro que se retiraría al final de la misma a causa de los problemas en sus rodillas. Tras el Mundial de Are, con un bronce en el cuello, dijó adiós a la competición. Ahora, tres meses después, recibe el reconocimiento a su carrera con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, que por primera vez recae en un deportista invernal.

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