La búsqueda de Blanca se intensifica sin éxito en la Sierra de Guadarrama

Un agente de la Guardia Civil manipula un dron durante la búsqueda de Fernández Ochoa. / Óscar Chamorro

Drones, perros y escaladores peinan bosques, senderos y peñas para intentar encontrar a una deportista acostumbrada a dormir al raso en la montaña

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZCercedilla (Madrid)

Blanca Fernández Ochoa no es una senderista de fin de semana. Está acostumbrada a dormir al raso en el monte y el valle de la Fuenfría, al pie de Siete Picos. Es su paraje preferido. Esta zona del Parque Nacional de Guadarrama, al noroeste de la Comunidad de Madrid, es un espacio que los Fernández Ochoa han pateado desde pequeños. Por este motivo, la familia participa en la búsqueda de Blanca, dado que conocen a la perfección las rutas y caminos por los que solía adentrarse en esta naturaleza. Sin embargo, la segunda jornada de búsqueda intensiva tampoco dio resultados.

El olor al pino de Valsaín inunda todo, pese a los murmullos de los coches de los medios de comunicación, las motos de las fuerzas de seguridad que suben y bajan y el sonido de los helicópteros sobre los riscos. Este miercoles por la mañana se formaron once grupos, entre miembros de la Guardia Civil, Policía Nacional y local, Bomberos de la Comunidad de Madrid, agentes forestales y 60 voluntarios seleccionados para la ocasión entre los muchos que se presentaron al Ayuntamiento de Cercedilla. «No se ha cogido a más voluntarios por la dificultad de coordinarlos». Por la tarde, el dispositivo se dividió en nueve equipos, uno con voluntarios y otro de ellos sólo con expertos que accedieron a las zonas más complicadas, según explicó la portavoz de la Guardia Civil. En total, unas 350 personas.

El rastreo se realizó desde el aire con drones y helicópteros equipados con cámaras térmicas. Junto a ellos trabajaron una veintena de perros adiestrados en buscar rastros de personas. «Queremos que la búsqueda sea más concienzuda que la del lunes», añadieron los responsables del dispositivo.

La principal novedad de este martes fue el uso de los drones. Son tres aparatos de la Policía Nacional, tres de la Guardia Civil y uno de los Bomberos. Según explicó uno de los pilotos del instituto armado, adscrito a la Unidad Especial de Intervención, el dron empleado tiene dos cámaras. Una es diurna con un zoom muy potente y la otra detecta diferencias térmicas. «Hemos trabajado apoyados por un compañero especialista en montaña -Greim- y nos iba diciendo las zonas donde teníamos que ir inspeccionando», explicó el guardia civil. «Eran zonas muy escarpadas, casi imposibles para una persona a pie e incluso para verlas en helicóptero, porque con el dron nos podemos meter incluso en las grietas», añadió.

Un agente de la Guardia Civil muestra un mapa perimetrado en las zonas en las que se busca a la exdeportisa.
Un agente de la Guardia Civil muestra un mapa perimetrado en las zonas en las que se busca a la exdeportisa. / Óscar Chamorro

Según detalló este piloto de la Guardia Civil, el dron permite detectar cualquier objeto que se encuentre «por medio de los treinta pasos de zoom óptico que tiene la cámara, a los que se suman los pasos digitales». «Si hubieramos visto una zapatilla nos habría llamado la atención, y más al compañero de montaña que está acostumbrado a estas zonas y distingue perfectamente si es una piedra o una prenda de vestir». El vuelo se realizó a una altura de 30 metros en un radio de 1.700 metros del piloto que operaba el dron.

Objetos abandonados

Durante los rastreos se encontraron mochilas, bastones, una tienda de campaña y objetos abandonados por los senderistas. Los expertos consultados advierten que no siempre es posible encontrar a personas perdidas en alta montaña. Así, destacaron el caso del senderista que se perdió en el Parque Natural de la Pedriza en 2011, a unos 30 kilómetros de Cercedilla, cuyos restos fueron encontrados de manera casual a finales de 2013.

Mientras, el cuñado de Blanca, marido de Dolores, Adrián Federighi, expresaba a primeras horas de la jornada el «buen ánimo» de la familia por encontrar a la exesquiadora, pese que cada hora que pasa hace temer por la suerte de la medallista olímpica. «Estamos muy animados y queremos encontrarla». Junto a los familiares volvieron a participar los compañeros de estudios y amigos de los hijos de Blanca.

Desde las Dehesas de Cercedilla se sube al puerto de la Fuenfría por la llamada 'carretera de la República', un proyecto que se abandonó con la mejora del puerto del León, debido a las inclemencias invernales. Por este camino, casi paralelo a la calzada romana, acceden los equipos de rastreo a la zona alta de la montaña, todavía lejos de los Siete Picos. En ellos existen refugios y cuevas, donde Blanca podría haber buscado refugio ante una eventualidad. Esa es una zona reservada para los especialistas de montaña, que pretendían bajar desde sus cumbres en rapel oteando todos los recovecos posibles.

Al otro lado de la Fuenfría, hacia el norte, se extiende un gran bosque que baja hasta Valsaín y La Granja, en la provincia de Segovia, por la que se accede por una pista. Una zona que también está siendo revisada. Al oeste se encuentra el pico del Montón de Trigo, hacia donde sigue la carretera, que es de tierra. Mientras, desde el puerto de la Fuenfría, en dirección noreste, sale el Camino Smith que une este paso con el puerto de Navacerrada, un lugar muy transitado por los caminantes.

El comisario jefe de la Udyco, José Antonio Rodríguez, insistió este martes, como ya aseguró el domingo la Policía Nacional, es que la principal hipótesis en la que trabajan las fuerzas de seguridad es una desaparición «voluntaria» de Blanca.

Este miércoles, con las primeras luces de la mañana, se reanudarán las batidas, incluso por sitios ya revisados, porque «la esperanza es lo último que vamos a perder», según señaló uno de los voluntarios que con las botas en la mano caminaba por la carretera hacia el campo base tras batir las laderas al oeste del valle de la Fuenfría.

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