Sin Casemiro no hay paraiso

Casemiro ve la amarilla ante México./REUTERS
Casemiro ve la amarilla ante México. / REUTERS

La ausencia del mediocentro brasileño fue clave en la eliminación de su selección, que se vio totalmente superada por las contras belgas

JACOBO CASTRO

Pudo ser la jugada clave del Mundial. Un agarrón de Casemiro en el minuto 60 del partido ante México desembocó en la tarjeta amarilla que hizo que el jugador brasileño se perdiese el duelo ante Bélgica. Tité quiso quitar hierro en la previa, diciendo que Fernandinho lo haría bien, que no iban a notar la baja tanto como la gente esperaba. Se equivocaba. La notaron. Vaya si la notaron.

Y es que Casemiro se ha vuelto indispensable. Lo lleva demostrando años en el Madrid. De las cuatro Champions en los últimos cinco años de los blancos, la única que no ganaron fue la de la temporada en la que el brasileño estaba cedido en Oporto. ¿Casualidad? Quién sabe. Pero incluso en la décima, cuando apenas jugaba, Casemiro fue clave en un partido en Dortmund, donde paró la sangría defensiva de un Madrid que se veía fuera. Su aportación defensiva es clave. Brasil, que no perdía con él en el campo desde 2012, comprobó su importancia ante Bélgica.

Es cierto que Fernandinho, su sustituto, puso voluntad, pero desde los primeros minutos se comprobó que lo iba a pasar mal. En una de sus primeras jugadas, un cuerpeo con De Bruyne le mandó al suelo. No era el mejor comienzo si su idea era la de hacer olvidar a Casemiro. Esa caída fue la antesala del infierno que le esperaba. Bélgica lo tenía claro: una vez que Brasil pasaba la primera línea de presión, repliegue y contragolpe. Nada diferente a lo que se habían encontrado los de Tite durante toda la Copa del Mundo. Lo que había cambiado era su mediocentro.

Ya antes del primer gol, Bélgica amenazó con un par de contras en las que se vio que Fernandinho estaba superado con la avalancha belga. El gran error del brasileño llegaría en el primer tanto del rival. Un remate sin querer hacia su propia portería significaba el 0-1. El centrocampista intentó animar a sus compañeros pero no logró ni animarse a si mismo. El fantasma de Casemiro era cada vez más grande. Tras un par de contras fallidas de los belgas, en el gol de De Bruyne, Fernandinho demostró sus carencias defensivas. Lukaku arrancó en dirección a él. En lugar de pararlo en falta, como seguramente hubiese hecho Casemiro, el del City intentó robar el balón de forma débil, sin convicción. Lukaku le superó. El resultado, el 0-2 para los belgas. El fantasma de Casemiro ya era gigante.

En la segunda parte, más de lo mismo. Fue muy blando en los duelos, un mal pase suyo estuvo a punto de originar el tercero de Bélgica y solo en los últimos minutos paró de forma brusca una contra de Hazard. Ni con el 1-2 se le vió implicado en ataque. Fue un partido para olvidar donde el centrocampista del City se vio completamente abrumado por la sombra del hombre talismán. Por la sombra de Casemiro.

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