Una reacción que no llega

Unai Ariz controla rodeado de jugadores del Vitoria. /F. Romero
Unai Ariz controla rodeado de jugadores del Vitoria. / F. Romero

La Cultural suma dos puntos en esta segunda vuelta, los mismos que en el inicio del campeonato

FERNANDO ROMERODurango

La Cultural de Durango atraviesa una travesía por el desierto en la que no termina de encontrar el camino hacia el oasis de la permanencia. Once jornadas sin conocer la victoria mantienen a los blanquiazules en el fondo de la clasificación. No terminan de descolgarse, pero tampoco llega esa ansiada reacción en forma de resultados positivos con la que iniciar una escalada en la tabla. De hecho, en lo que llevamos de segunda vuelta, los de Igor Núñez han sumado dos puntos. Una cifra idéntica a la lograda en las primeras semanas de competición.

Los números son siempre fríos y necesitan de un análisis más profundo, pero están ahí. La Cultural acumula únicamente dos empates en siete encuentros. Los otros cinco se han saldado todos con derrota. Incluso la cifra de goles es prácticamente calcada a la de la primera vuelta. Tres tantos a favor por 12 en contra. En este apartado, sí que se mejora ligeramente, ya que durante las primeras fechas de competición encajaron un total de 14 dianas.

El problema ya no es la falta de acierto goleador de un equipo que genera habitualmente un buen número de oportunidades claras para anotar en cada encuentro. El problema es que, además de eso, se ven obligados a remar contra corriente la mayoría de las veces. «Sobreponernos a situaciones emocionales complicadas se está convirtiendo en un hábito. Ya nos gustaría ponernos por delante en el marcador alguna vez», afirmaba de forma muy expresiva Igor Núñez tras el encuentro ante el Vitoria. El conjunto alavés es, precisamente, el único adversario de estas siete jornadas ante el que los blanquiazules han logrado puntuar tanto en la primera como en la segunda vuelta. En ambos casos, además, por idéntico resultado: 1-1, tanto en Ellakuri como en Tabira. También con igualada a un tanto acabó el choque ante el Izarra, donde se logró en primer punto de esta segunda fase de la competición. Unas tablas insuficientes para, por lo menos, igualar el 1-2 que los navarros cosecharon en el encuentro de Tabira, de tan infausto recuerdo para los del duranguesado.

Pese a todo, el equipo de Igor Núñez no desfallece. No va con ellos ni con su carácter peleón y competitivo. Mientras hay vida, hay esperanza. Pero más que eso, lo que verdaderamente hay son buenas sensaciones, actitud y ganas de seguir intentándolo, por más contratiempos que sucedan. «Creo que lo importante es siempre dar la cara», defiende Núñez. «Y ser honestos con el juego y con lo que nosotros proponemos. En ningún caso nosotros nos cerramos a tener el balón, a construir desde atrás, a tener acciones ofensivas que nos den ventajas... y eso a veces tiene premio y a veces no», añade el preparador de los durangarras.

La temporada entra en su fase decisiva, y la Cultural necesita mejorar su efectividad anotadora de forma urgente. Solo así podrá dar comienzo a otra fase más agradable con la que igualar, o superar, el noviembre 'dulce' protagonizado por los blanquiazules y que les llegó a sacar durante algunas semanas del descenso directo e incluso del play-out.