La Cultural al fin sonríe

La Cultural al fin sonríe
Maika Salguero

Un tanto de Amorrortu antes del descanso le da los tres puntos a los blanquiazules 13 jornadas después

PERU OLAZABALDurango

La suerte por fin le ha sido propicia a la Cultural de Durango. El equipo de Igor Núñez ha logrado romper su espiral de malos resultados y vencer por la mínima al Langreo en Tabira tras tres meses sin cosechar ningún triunfo. Los asturianos, que llegaban como favoritos para alzarse con la victoria, no solo perdieron el encuentro, sino que se vieron, prácticamente en todo momento, superados por el conjunto vizcaíno. Los durangarras, que siguen siendo colistas con 20 puntos, hicieron una primera parte brillante y una segunda parte algo más tímida al verse por delante en el marcador.

Los blanquiazules comenzaron con una propuesta de juego más firme que la de los asturianos y en los primeros compases dispusieron de la mayor parte de la posesión de balón. También realizaron los primeros acercamientos al área rival, pero no suscitaron ningún tipo de peligro. Aunque su constancia en campo contrario incomodaba a los visitantes, que se veían a la estela de los de Igor Núñez. La primera acción destacable llegó a los 20 minutos, tras una buena combinación entre los jugadores locales, que acabó con Amorrortu delante del guardameta, pero el delantero de Gernika mandó el balón por encima del larguero ante la salida de Torre.

1 Cultural Durango

Errasti; Txopitea, Galarza, Infante, Portillo; Iparraguirre, Ekaitz Molina; Javi Alonso, Unai Ariz (Ibon Ariz, min. 87), Iker Unzueta (Zuazo, min. 90); Iker Amorrortu.

0 UP Langreo

Torre; Álvaro Cuello, Zubiri, Alain Álvarez, Cabranes; Héctor Nespral (Abel, min. 85), Samba (San Pedro, min. 65); Dani Abalo, Riki, Javi Sánchez (Aimar, min. 74); David González.

gol:
GOLES: 1-0; Iker Amorrortu (min. 41).
árbitro:
Aranda Anquera, del Comité Aragonés. Amonestó a los locales Galarza (min. 59) y Unzueta (min. 84) y a los visitantes Samba (min. 61), Alain Álvarez (min. 77) y Álvaro Cuello (min. 88).
incidencias:
400 espectadores en Tabira

Lo que no faltó en la primera mitad fue ritmo e intensidad. Los de Tabira movían el balón de un lado a otro y fueron los claros dominadores, mientras el Langreo intentaba hacer daño por banda derecha a través de las internadas de Dani Abalo, que aprovechaba bien los huecos que le concedía la zaga blanquiazul. Sin embargo, faltaba brío en las áreas y ambos conjuntos cometían muchas pérdidas al llegar a zonas de tres cuartos. Los durangarras fueron mejores en la primera parte y, sobre todo, mediante centros laterales y saques de esquina, demostraron a los asturianos que no lo iban a tener fácil, a pesar de las diferencias que separan a unos y a otros en la clasificación.

Fue en el minuto 41, cuando tras una pérdida de los de Hernán Pérez en el centro del campo, le llegó el balón a Unai Ariz que, con un pase brillante, permitió a Iker Amorrortu quedarse delante del portero rival. No falló esta vez el punta de la Cultural de Durango. Regateó a Torre y finalizó a puerta vacía con pierna izquierda para estrenar el marcador y conseguir, de este modo, el quinto gol en su cuenta personal. Dos minutos después, Iker volvió a propiciar una buena opción para ampliar la ventaja para los suyos. Otorgó un buen pase al hueco para Unai Ariz, éste dribló en el área, pero cuando quiso finalizar ya había salido el arquero de los asturianos y logró atajar el remate sin excesivos contratiempos.

En los primeros quince minutos del segundo tiempo, fue algo superior el Langreo, que saltó al césped mucho más activo que en los 45 minutos anteriores. No obstante, la primera gran opción la volvieron a tener los locales, cuando un pase al hueco desde la frontal rompió las líneas asturianas y dejó a Txopitea frente a Torre, que realizó otra vez una buena salida y repelió el peligro para los visitantes.

El control del juego en la segunda parte lo ejercieron los pupilos de Hernán Pérez, pero una y otra vez chocaban con la muralla blanquiazul que repelía cualquier intento de los asturianos. El ritmo disminuyó en gran medida, así como las ocasiones, y ninguno de los dos conjuntos tuvo una ocasión clara para cambiar el resultado que ya reinaba desde el descanso.