Semifinales I Vuelta

El VAR pasó a un segundo plano

Sánchez Martínez, durante una acción del clásico./EFE
Sánchez Martínez, durante una acción del clásico. / EFE

El murciano José María Sánchez Martínez vivió una noche plácida, sin grandes polémicas ni intervención del videoarbitraje

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El ambiente venía enrarecido respecto al VAR desde el Levante-Real Madrid del domingo pasado y eso, cuando de un clásico se trata, anticipaba polémica, tensión y una labor arbitral más que complicada para el murciano José María Sánchez Martínez. Sin embargo, nada de ello ocurrió en una noche plácida para un colegiado con experiencia reciente a la hora de arbitrar clásicos, puesto que dirigió el partido de la primera vuelta liguera en el Camp Nou, con 5-1 a favor del Barça, así como el 0-3 del equipo culé en el Bernabéu de la campaña 2017-18 y el duelo de vuelta de la Supercopa de España 2017 en Chamartín, que acabó con victoria 2-0 del Real Madrid.

En los primeros compases del partido, el Madrid reclamó la amarilla para Rakitic por una entrada sobre Casemiro que Sánchez Martínez no entendió como merecedora de tal sanción. Apenas unos minutos más tarde, la afición blanca reclamó un posible penalti sobre Vinicius por un agarrón de Semedo al brasileño insuficiente para indicar la pena máxima. Más allá de eso, la primera parte se consumió sin polémica arbitral de importancia.

Ya en el segundo acto, Lucas Vázquez vio la primera amarilla del partido en una acción en la que el gallego llegó tarde a la disputa de un balón con Lenglet, pero fue en ambas áreas donde se le acumuló el trabajo a Sánchez Martínez en el tramo más caliente del partido, cuando el empate a cero en el marcador mantenía las espadas en todo lo alto. Reclamó el Barça un posible penalti de Ramos sobre Rakitic y también protestó el Madrid una caída de Lucas Vázquez en el área cuando el '17' blanco se disponía a rematar a puerta, dos acciones que el colegiado no estimó punibles.

Ya con 0-2 en el luminoso del Bernabéu tras un doblete de Luis Suárez que consumió el ímpetu madridista y decidió la eliminatoria, el árbitro indicó un claro penalti sobre el delantero uruguayo de Casemiro, que fue amonestado. Suárez no falló desde los once metros, redondeó su gran noche con una ejecución impecable a lo Panenka y propició un tramo final del encuentro sin complicación alguna para Sánchez Martínez, que cumplió con nota el expediente de un partido cómodo a tenor de los precedentes.