La soledad de Valverde en la Vuelta

Alejandro Valverde, a sus 39 años, lucirá el dorsal número uno de la Vuelta. /e.c.
Alejandro Valverde, a sus 39 años, lucirá el dorsal número uno de la Vuelta. / e.c.

Con 39 años, el murciano es la baza del pelotón español en una edición que empieza hoy con Roglic y López como favoritos

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

A Angelino Soler los chavales de Alcácer le tiraban piedras al verle pasar sobre su bicicleta cuando iba a la huerta. Así que aprendió a esprintar por una cuestión de supervivencia. Quiso ser músico y boxeador, y acabó como ciclista en el equipo Faema durante la Vuelta a España de 1961. Un recién llegado de 21 años. En la etapa de Bilbao, con las subidas a Elgeta y Urkiola en el recorrido, rompió la carrera y, ante la sorpresa general, se llevó la Vuelta. Aún es el ganador más joven de la historia. Egan Bernal le ha emulado, con 22 años, al vencer en el pasado Tour. El colombiano es el líder de una nueva camada representada en la Vuelta a España que empieza hoy en Torrevieja por Pogacar (20 años), Daniel Martínez (23), Tao Geoghegan (24), Sergio Higuita (22), el navarro Óscar Rodríguez (24), el guipuzcoano Alex Aranburu (23) y por dos dorsales más hechos como Miguel Ángel, 'Supermán' López (25) y Marc Soler (25). Casi desde otra época les mira Alejandro Valverde (39 años), que ante las bajas de Mikel Landa y Enric Mas se ha quedado prácticamente solo como aspirante español al podio.

«Soy el más viejo del pelotón», repite. Lo dice como en broma, pero es cierto. Cuando el murciano empezó, Armstrong mandaba en el ciclismo. Valverde vivió luego la época de Contador y ha visto cómo el Sky, ahora Ineos, se ha hecho dueño de la parcela desde 2012. Y mientras, él ha seguido ahí. Y sigue. «Vengo con alegría, con un buen equipo. A hacerlo lo mejor posible. A disfrutar», avisa. Sin presión. «Aquí enseguida, en unas pocas etapas, se ve si te encuentras para estar delante o no. Y en función de estos primeros días tendré un papel u otro en la Vuelta», apunta. Sin ningún ganador del Tour en liza, Valverde se enfrenta a rivales a los que saca una década, como Primoz Roglic -el esloveno es el candidato que parece más sólido-, Fuglsang, López, Aru, Urán, Chaves, Kruijswijk, Majka, Ion Izagirre...

«No soy el jefe»

Mucha oposición. Tanta que Valverde se tapa. «No creo que esté para ganar», dice. «Nairo (Quintana) es el jefe de filas de mi equipo..., aunque yo no me descarto. Andaré por ahí delante, pero el jefe es él», concede. Lo pasa bien en la Vuelta, lejos del estrés del Tour. Nunca ha sabido renunciar a su juguete, el ciclismo. Va contra su naturaleza acudir a una carrera desentendido. En cuando sube a la bicicleta, saca el colmillo. Ese carácter excesivo le ha privado de algunos triunfos y le ha dado otros muchos más.

Con su edad, luce el maillot del campeón del mundo. A esta Vuelta vino para ayudar a Carapaz, baja de última hora por culpa de una caída el pasado domingo durante un criterium al que fue sin permiso del Movistar. Sin el ganador del Giro, Valverde se pone al servicio de Quintana, que dista mucho del corredor que venció en Vuelta y Giro. Los dos ciclistas americanos dejan el Movistar al final del año. Todos pasan y Valverde permanece. Es su historia.

Hace tiempo, desde que llenó el palmarés con casi todos los triunfos soñados, que no hace planes. Valverde vive y corre al día. «No vengo a esta Vuelta pensando en el Mundial». Ya tiene el arcoíris cruzándole el pecho. Puestos a pedir, le tira otro color, el rojo. «Ojalá pueda vestirme de líder de la Vuelta. Sería un honor», advierte. Si en la contrarreloj por equipos inicial el Movistar no cede mucho tiempo, las etapas siguientes pueden auparle al liderato. La edad conlleva lastres y, también, alguna ventaja. Conoce el terreno que pisa. Sabe que la Vuelta tiene siempre tramos sobre arenas movedizas. «Esta carrera se caracteriza por tener días para las emboscadas. Suele haber sorpresas», avisa. Y él, casi un cuarentón, no renuncia a dar un susto a la nueva generación como Angelino Soler hizo en 1961 con los veteranos cuando tenía solo 21 años.

Que Valverde sea el gran candidato del ciclismo español refleja la falta de relevo tras la generación que el murciano formó con Contador, Sastre, 'Purito' Rodríguez, Freire, Samuel, Pereiro... La Vuelta a España se enfrenta a ese desafío. ¿Dará audiencia un duelo, por ejemplo, entre Roglic y 'Superman' López sin un corredor local en liza? El Tour lleva tres décadas sin un vencedor francés. La Grande Boucle es patrimonio nacional. Se lo puede permitir. Y la Vuelta, probablemente ya también. En los últimos años se ha consolidado como espectáculo deportivo internacional. Sus imágenes ruedan por 190 países. Pertenece a la misma empresa que el Tour. Van de la mano en el mercado mediático.

Aun así, Javier Guillén, director de la ronda, reza para que Valverde, competidor nato, repita la actuación del año pasado, cuando aguantó entre los mejores hasta el final para caer en Andorra frente a la juventud de Simon Yates y Enric Mas, ausentes ahora. Valverde, en cambio, sigue presente. De hecho, lleva el dorsal número 1. Lo defenderá.

Contrarreloj por equipos en Torrevieja para arrancar

Con la rampa de salida junto a las montañas de sal de Torrevieja los veintidós equipos que participan en la 74ª Vuelta a España iniciarán la carrera con una contrarreloj por equipos. Será un recorrido eminentemente llano por un circuito urbano, de 13,3 kilómetros, con salida y llegada en la localidad alicantina, que no debería marcar excesivas diferencias entre los corredores que aspiran a luchar por la victoria final