El Euskadi-Murias sale a flote y rema hacia Oiz

Los ciclistas del equipo Murias tras ganar la Vuelta a Aragón con Bizkarra./E. C.
Los ciclistas del equipo Murias tras ganar la Vuelta a Aragón con Bizkarra. / E. C.

«Hemos llorado todos y hemos emocionado a la afición, que sé que nos espera en el Balcón de Bizkaia», dice Jon Odriozola

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Tras la desaparición en 2013 del Euskaltel-Euskadi, Jon Odriozola se impuso la misión de reflotar un equipo vasco. Entonces no lo sabía, pero se embarcó en un proyecto que le ha costado jirones de piel. El apoyo inicial del Gobierno vasco se volvió tibio. Al final fue la empresa Murias la que cargó con la construcción de la escuadra. Los tres años en el invisible ciclismo de tercera división pusieron a la escuadra al borde de la desaparición en varias ocasiones. Aun así, el Euskadi-Murias decidió dar el salto a segunda división. Eso le ha abierto esta temporada las puertas de la Itzulia y ahora de la Vuelta a España, escenario de la victoria en la Camperona de Óscar Rodríguez Garaikoetxea. «Estoy flotando», aseguraba Odriozola. «Es increíble».

«Hemos llorado en el coche. Nos hemos emocionado, abrazado. Me ha llamado mucha gente, aficionados, muy emocionados. Los directores, Rubén Pérez y Xabier Murial, han sabido llevar a Óscar a la perfección. No podíamos ni soñar con ganarle a gente como Majka. Bueno, soñar sí», relataba el técnico de Oñati. Se sentía «liberado» tras tantos obstáculos en el camino. «Ha sido todo una cabezonería personal. Y he contado con el apoyo de Murias, que ha apostado por este proyecto. Esto tiene que ser los mismo que el Euskaltel o más», animaba. Odriozola se atreve incluso a pensar en el Tour. «Si todos nos unimos, sin rencores, y apoyamos el crecimiento de un equipo vasco, podemos conseguirlo».

La clave, dice, es la fe. «Creer que lo podíamos hacer». Por eso volvía a emocionarse al recordar cómo en la Camperona todos los miembros del equipo formaban parte del mismo abrazo. Piel erizada. «Este triunfo hace justicia a todo el trabajo que hemos hecho». Al fondo, se acerca la etapa más ansiada por el Euskadi-Murias, la del monte Oiz, el próximo miércoles. «Ahora iremos con más ilusión todavía. Creo que allí nos espera lo que siempre hemos buscado, una marea verde. Intentaremos hacer lo que hemos hecho en la Camperona. Sé que es imposible. Pero, bueno, tenemos a Mikel Bizkarra. Es su día, estará en su casa. Vamos a soñar», se atrevía Odriozola.

«Era casi imposible lograrlo»

La victoria de Óscar Rodríguez corona un gran debut del Euskadi-Murias en la élite. Junto a los triunfos, se ha puesto sobre el tapete la calidad de jóvenes como Barthe, Barceló -ganador de una etapa en el Tour del Porvenir- y ahora del escalador navarro en la Camperona. «Es fácil decirlo con la etapa en mano, pero sabía que Óscar podía hacerlo». En primavera, en el circuito que en septiembre verá el Mundial, el corredor navarro fue el rey de la montaña del Tour de los Alpes. Primer síntoma. Rodríguez viene de la cantera del Lizarte navarro, la factoría de Amador y Soler, entre tantos. Buen sembrado.

En la Camperona ha dado su primer gran fogonazo. El primero en la Vuelta de su equipo. «Aquí, los jóvenes tienen lo que necesitan, paciencia y que alguien crea en ellos». Odriozola llevaba días hablando de las opciones de Rodríguez. «Desde que la Vuelta salió de Málaga teníamos esta etapa preparada para él. Era casi imposible lograrlo, pero entre todos lo hemos conseguido. La verdad es que no pensaba que un éxito así iba a llegar tan pronto». Y eso que su propia plantilla le había avisado con los triunfos en otras carreras de Abesrasturi, Bizkarra, Prades, Barthe, Irizar, Sanz y Barceló.

Pero la Vuelta es caza mayor. «Es un día muy especial para este equipo», destacó Odriozola. «Es algo histórico. Ahora nos toca seguir trabajando para que sigan cumpliendo nuestros sueños», animó. Con Oiz, con la cima del Balcón de Bizkaia, en el visor.

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