Los protagonistas de la prueba

Los protagonistas de la prueba
Fotos: Fernando Gómez y Borja Agudo

El Correo charla con los participantes de la prueba

MIKEL GARCÍA

Deporte, pasar un rato con amigos y familia, conocer a más gente que también disfruta sobre las dos ruedas... Los motivos que este domingo han llevado a 8.347 cicloturistas a formar parte de la Bilbao-Bilbao son dispares. Aunque todos tienen en común el amor por la bicicleta. El Correo ha charlado con algunos de los participantes, que coinciden en que la cita ha sido una forma perfecta de pasar el domingo.

Chema, Javi, Diego, Isabel y Jesús «Llevamos viniendo muchos años»

La Bilbao-Bilbao es una marcha internacional. A ella acuden cada año cicloturistas de todas partes. Los más habituales, los de casa, los vizcaínos, sin embargo no faltan los extranjeros: franceses, noruegos, italianos... Y muchos otros llegados de otras partes de España, como el caso de este grupo procedente de Cenicero, La Rioja.

Los riojanos Chema, Javi, Diego, Isabel y Jesús acudieron a la cita una vez más. «Llevamos viniendo muchos años. Somos unos veteranos», apuntaba Jesús. Los cinco estaban listos para realizar la ruta clásica. La de toda la vida. «Vamos a por el recorrido de siempre», apuntaba y el resto confirmaba que «sin duda el clásico». No había dudas para estos veteranos participantes en la elección del trazado.

Además, estaban encantados con el buen día que salió. Aunque estaban listos para afrontar la segunda salida del día y el ambiente aún era un poco frío, el sol resplandecía. Y auguraba que las condiciones iban a ser perfectas para la práctica del ciclismo, como terminó siendo. «Tenemos un día estupendo y está perfecto para andar en bici», señalaba Jesús. «Un buen día para pasar con los amigos haciendo lo que más nos gusta», reafirmaba el resto de sus compañeros de pelotón.

Maitane, Mate y Mary «Estar en la Bilbao-Bilbao es una tradición»

Maitane, Mate y Mary son unas veteranas en la Bilbao-Bilbao. Cada vez son más mujeres las que participan en la marcha cicloturista y ellas llevan años haciéndolo. Es «una tradición». Cada año en esa fecha se reúnen para estar en la salida del Puente de Deusto y completar el recorrido. Habitualmente, optaban por el clásico. El de toda la vida. El que ha formado parte de la prueba durante sus más de treinta años de vida.

Sin embargo, en esta ocasión aspiraban a un reto mayor. Ya que la organización había dado la opción de alargar y de subir el Vivero, ellas iban a aceptar el reto. «El año pasado no lo subimos, pero este año vamos con la idea de intentarlo», aseguraban las tres. La 'Triple M', como se bautizaron, iban a por todas.

Además, las tres coincidían que en lo que vamos de 2019 el buen tiempo había permitido entrenar en condiciones. «A diferencia del año pasado, éste hemos podido salir con regularidad. Nos hemos podido preparar mejor», señalaban.

Y con esa premisa, iban a por todas. A por una nueva edición de la Bilbao-Bilbao. A por el reto de subir, este año sí, el Vivero y completar el nuevo recorrido que había propuesto la organización.

Javier, Igor, Olatz y Beñat Una combinación de debutantes y veteranos

No hay nada mejor para aquellos que se estrenan en el Bilbao-Bilbao que hacerlo acompañados de algún veterano o experimentado cicloturista. Aunque el recorrido es bien conocido por todos los cicloturistas vizcaínos, no están de más los consejos de aquellos que yan han realizado la marcha.

En este caso, Javier, Igor, Olatz y Beñat acudían a la Bilbao-Bilbao siendo una mezcla de debutantes con experimentados. En la salida todo eran risas y bromas. El buen tiempo y la compañía de los amigos eran una dosis de energía para afrontar el recorrido. Todos bromeaban con la valentía de Igor, que decidió afrontar la marcha de corto. Combatiendo el fresco que acompañó a los ciclistas durante los primeros kilómetros. «Es un valiente», comentaban el resto y añadían que «hace un frío de la leche».

A pesar de que algunos se estrenaban en la clásica bilbaína todos apostaban por intentar la subida al Vivero. Por el recorrido más duro. El plato fuerte que preparó la organización para los cicloturistas que quieren alcanzar su límite, para aquellos que se quieren fustigar. «Si nos vemos bien y vamos en tiempo, queremos subir», señalaba Olatz. El resto asentía. El cicloturismo está hecho de retos así.

Unai y Ander El presente y el futuro de la clásica bilbaína

La Bilbao-Bilbao no entiende de edades. La marcha cicloturista bilbaína es un gran atractivo para todos los ciclistas de la zona. Desde los aficionados a las dos ruedas más veteranos hasta los más jóvenes. Todos hacen un hueco en la agenda para acercarse a disfrutar de una mañana de ciclismo. Prácticamente, no hay excepción.

Un ejemplo son Unai y Ander, integrantes de la Sociedad Ciclista Valentín de Uriona de Mungia, que estuvieron este año presentes para completar por segunda vez la clásica bilbaína. Y, además, pudieron disfrutar de una mañana soleada perfecta para rodar por las carreteras vizcaínas entre amigos y compañeros de equipo. «Es un día para pasarlo bien», comentaban.

A pesar de que la organización lleva dos años dando diferentes oportunidades a los ciclistas con varios recorridos, los dos jóvenes apostaron por el recorrido corto de la marcha. En la salida lo tenían claro. «El corto. Hacemos el recorrido corto», afirmaban ambos.

Por delante les esperaban en torno a 85 kilómetros para realizar un bonito entrenamiento rodeado de una multitud de cicloturistas. Una manera diferente de completar una sesión de preparación ante la exigente temporada que les espera por delante a ambos ciclistas.

Daniel, Iñaki e Iñaki Regreso tras dos décadas de ausencia

Son muchos los que acuden a la Bilbao-Bilbao acompañados de sus amigos, de sus parejas o en familia. El caso de Daniel, Iñaki e Iñaki es una mezcla. Los dos que comparten nombre son padre e hijo, mientras que Daniel es un amigo en común de ambos. Los tres acudieron a la cita después de unos años de ausencia. «Llevábamos veinte ediciones sin venir», apuntaban los 'Iñakis'.

Han pasado dos décadas desde que padre e hijo hicieron juntos por última vez la clásica bilbaína, y ahora han decidido volver. El culpable, por así decirlo, era Daniel. «Han sido muchos años sin venir, y este año nos ha convencido para que viniésemos los tres a hacerla juntos», explicaba el Iñaki más joven.

En cuanto al recorrido, padre e hijo optaron por el corto. Eran unos cuantos años sin acudir a la cita y prefirieron ser conservadores. «Mi aita y yo vamos a hacer el recorrido corto», apuntaba. En cambio, Daniel iba a por todas. «Yo haré el clásico y si me veo con fuerzas iré a por el largo», apuntaba.

No obstante, su amigos le exigían que lo diese todo en esta edición. «Esta muy fuerte. Tiene que hacer el más largo», bromeaban padre e hijo.

José, Jesús y Alberto Desde León para aprovechar el buen tiempo

Los diferentes recorridos, la fecha que la sitúa como una de las primeras marchas cicloturistas del calendario nacional y el buen ambiente que inunda la prueba durante todo el fin de semana en el que se celebra la carrera son alicientes para atraer cicloturistas a la capital bilbaína. Llegan de todas las partes de España.

Un ejemplo son José, Jesús y Alberto, que se acercaron a Bilbao desde León. Son unos veteranos en lo que a participar a marchas cicloturistas se refiere. «Era de las pocas que nos quedaba pendiente del calendario», confesaron. Y viendo que encima el parte meteorológico apuntaba a que iba a ser una jornada primaveral no dudaron en acudir. «Hemos visto que daban buen tiempo y decidimos acercarnos», explicaban.

Los tres optaron por estrenarse en la prueba bilbaína con el recorrido clásico, aunque no descartaban aventurarse a subir el Vivero. «En principio, venimos con la idea de hacer el recorrido de siempre. Pero si vamos bien de tiempo no descartamos el largo», confirmaban.

La premisa era pasar un bonito día de ciclismo. Disfrutar del ambiente y conocer nuevas carreteras. «Es un día para pasarlo en grande», concluía Alberto y añadía Jesús: «Para pasarlo bien con los amigos en bicicleta».

Más información