El día perfecto de los hermanos Yates

Adam y Simon Yates, durante sus carreras. AGENCIAS/
Adam y Simon Yates, durante sus carreras. AGENCIAS

Simon gana en la París-Niza su primera contrarreloj y Adam se viste de líder en la Tirreno-Adriático

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Esta es la semana perfecta para distinguir a los gemelos Yates, dos gotas de agua. La broma recurrente de que son tan parecidos que pueden intercambiarse en las carreras no vale estos días. Y se acaba de comprobar. Simon Yates ha ganado la contrarreloj de la París-Niza, por delante de Politt, Kwiatkowski (nuevo líder), Daniel Martínez y Egan Bernal, el corredor que asombra a diario. Y al otro lado de los Alpes, en Italia, en la Tirreno-Adriático, Adam Yates se ha vestido de líder en la subida a Pomarance, donde se ha impuesto con su tremenda pegada Julian Alaphilippe. En días así queda claro que hay dos Yates y que los dos son muy buenos. En eso, en el nivel de talento, se relevan. Al principio, el mejor parecía Adam. Por eso le fichó la Academia Británica, que descartó a Simon, que luego ha crecido más hasta ganar en 2018 la Vuelta a España.

En la París-Niza, a la espera de la montaña del fin de semana, tocaba contrarreloj. De talla media, 25 kilómetros con un puerto. Simon Yates ya tiene perdida la ronda. Los abanicos de los dos primeros días le tumbaron. Salió a correr la 'crono' sin presión. A darlo todo. Y con la ayuda de un viento que luego giró, marcó un tiempo que ya nadie batió. «Estoy impresionado. Es una sorpresa. Nunca había ganado una contrarreloj», ha dicho en la meta. Otro escalón que sube. Buen síntoma para el Giro de Italia, su asignatura pendiente después de ser ejecutado hace un año en La Finestre por la mejor versión de Chris Froome.

En la pelea por la general de la 'Carrera del Sol', el que más lució fue Kwiatkowsi, tercero a 11 segundos de Yates. Dos colombianos se le arrimaron, Daniel Martínez y su compañero en el Sky Egan Bernal, a 15 segundos. El Sky coge ventaja en la París-Niza. Kwiatkowski y, a 19 segundos, Bernal mandan en la clasificación. Luis León Sánchez es tercero, a 28 segundos. Y Quintana, sexto, a 1.05. Si Kwiatkowski no resiste cuesta arriba, ahí estará Bernal, que brilló en el viento de las dos primeras etapas, que ha impresionado contra el cronómetro y que está hecho para la montaña. Un dato, cubrió la 'crono' sin potenciómetro. A palo seco por culpa de un problema en el aparato. Bernal sólo escuchó a su cuerpo. Resuena alto. Enorme cilindrada. Tiene tanto motor que no necesita velocímetro.

Y en la Tirreno-Adriático competían muchos de los que están citados con Bernal en el próximo Giro, como Dumoulin, Roglic y Nibali. La subida a Pomarance, larga y con algún muro, no da para acribillar al pelotón, pero sí para testar sus fuerzas. Y a Roglic le sobran. El esquiador esloveno corre como saltaba del trampolín, sin mirar atrás. Ataca y no se gira. Convencido. Sabe que pocos o ninguno le seguirán. Esta vez se le han soldado Lutsenko y Alaphilippe. Ya en la recta final se les ha venido encima el grupo de Van Avermaet, Fuglsang, Poels, Bettiol y Benoot. Era una meta hecha para la potencia de Van Avermaet y también para la dinamita de Alaphilippe, que no ha perdonado. El francés gana altura en cada carrera. Las clásicas de la Ardenas le esperan. Con ellos entró Adam Yates, nuevo líder de la Tirreno y gemelo del vencedor en la París-Niza. Ha sido, definitivamente, el día de los Yates.