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A la Bilbao-Bilbao le gusta el Vivero

Imagen de la salida de la pasada edición, con una marea de ciclistas en el Puente de Deusto./Borja Agudo
Imagen de la salida de la pasada edición, con una marea de ciclistas en el Puente de Deusto. / Borja Agudo

La clásica cicloturista, que se celebra el 24 de marzo, apuesta de nuevo por 3 recorridos, incluido el más duro, que fue el preferido en 2018

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Ahora que el sol se ha adueñado de febrero y parece haber trasladado este mes de frío a la primavera cuesta recordar el pasado invierno, que resultó lluvioso, gris y desapacible. El mal tiempo es enemigo del cicloturismo. Los aficionados reducen sus salidas y se refugian en los rodillos, en el ciclismo bajo techo que gotea sudor. Aun así, la organización de la Clásica Cicloturista Bilbao-Bilbao se atrevió hace un año a incluir la subida al Vivero en su recorrido, que no había variado apenas en treinta años de vida. Dio a los participantes tres opciones: un itinerario corto, de 85 kilómetros, más el tradicional de 115 y un más largo, de 125 con la ascensión final al Vivero. Pues bien, este último camino fue el que más aceptación tuvo. Unos 3.500 inscritos lo eligieron, por 3.000 del trazado habitual y 500 del viaje más breve.