«Ojalá se puedan ver chicas entrenando y arbitrando a chicos, en la máxima categoría»

La árbitra vizcaína al inicio de su partido de debut en categoría Nacional. /PEDRO URRESTI
La árbitra vizcaína al inicio de su partido de debut en categoría Nacional. / PEDRO URRESTI

La santurtziarra Judith Fraiz se convirtió el pasado sábado a sus 21 años en la primera colegiada vizcaína en dirigir un partido de fútbol sala en categoría Nacional

Laura González
LAURA GONZÁLEZBilbao

Lleva el deporte metido en vena, concretamente el fútbol. Judith Fraiz (Santurtzi, 1997) juega desde pequeña al balompié, y también entrena. Posee el título de nivel 2. Además arbitra, pero en fútbol sala, deporte que conoció hace apenas unos años gracias a su hermana. "Vi que en el partido que ella jugaba había una chica dirigiéndolo y me dije, '¿y por qué yo no?'". Decidió llamar a la federación y enseguida realizó un curso. Comenzó a pitar en la temporada 2016-17 y tras curtirse en categorías territoriales dio el salto a Preferente el pasado 13 de enero. Tan solo mes y medio después dirigió su primer choque en Liga Vasca. Pero aún iba a subir otro peldaño más, arbitrando el pasado sábado su primer encuentro en categoría Nacional, y convirtiéndose así en la primera vizcaína que ha logrado. "Cuando me lo dijeron me sorprendí y lo primero que pensé es que iba a ser mucha responsabilidad, pero al final salió todo bien", relata la joven a este periódico.

Su debut se produjo en su localidad natal, en el polideportivo Mikel Trueba, en el choque que enfrentó al Santurtzi frente al Rodiles (penúltimo contra séptimo) en la jornada 25 de la Segunda División Femenina. "Al principio me sorprendió que fuera allí, en mi pueblo, pero la federación me dijo que no pasaba nada. Ademas, yo no conocía a ninguna de las jugadoras, y me vino genial por tenerlo al lado de casa", bromea. Esto hizo que además de los aficionados de ambos equipos ella misma también tuviera un gran número de seguidores. "Mi familia, gente con la que juego y que me conoce, vino a verme", declara orgullosa.

Judith junto al colegiado David Ocaña (izquierda) y al cronometrador Iñaki Ortiz.
Judith junto al colegiado David Ocaña (izquierda) y al cronometrador Iñaki Ortiz. / PEDRO URRESTI

Fue un encuentro "tranquilo" que terminó con un 2-11 en el marcador, y en el que Judith debutó con una pareja en la cancha: David Ocaña, colegiado desde 2004, con nueve temporadas de experiencia en Segunda División B. Éste, por pinganillo, le iba indicando a la joven algunas posiciones que debía de ir tomando sobre la pista. "Hasta el momento yo solo había arbitrado con un compañero en la mesa y este partido era muy distinto porque David y yo teníamos que estar cada uno en una banda, cubriendo todo el campo. Uno tiene que estar en la cabeza de la jugada y otro en la cola, cambiando si hay saque de banda, de meta, córner... Eso todo práctica, luego te va saliendo automático", explica. Reconoce que al principio estaba "nerviosa", pero la ayuda de su compañero hizo que pudiera desempeñar su cometido con seguridad. "Me gustó la experiencia, tengo ganas de que me pongan más partidos así".

De hecho, para ella se ha cumplido con este partido uno de sus sueños. "De aquí en adelante quiero seguir creciendo y subiendo de categoría". Pese a que la figura arbitral siempre está en el centro de la diana, a Judith Fraiz nunca le ha tocado vivir ninguna situación desagradable dentro de la cancha". Todos los equipos me han tratado con respeto. A mí me gusta poder pasar desapercibida, que se cumplan las normas, pero que los jugadores sean los protagonistas". El hecho de ser mujer tampoco le ha hecho sentirse diferente dirigiendo choques masculinos. "He arbitrado partidos complicados pero nunca me han insultado ni me han dicho ningún comentario machista. Al verme llegar algún jugador sí que se ha sorprendido, me lo han dicho, pero luego se lo toman con normalidad. Solo estamos dos chicas arbitrando en Bizkaia y en la federación siempre me dicen que busque amigas. Si se meten lo hacen al fútbol normal", reconoce, pidiendo más visibilidad para el fútbol sala.

Peña Athletic

Actualmente esta vizcaína está terminando la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. "Mi vida gira en torno a esto". Además, es entrenadora de nivel 2, y tiene a su cargo al equipo infantil de fútbol 7 del Peña Athletic Santurtzi, donde lleva jugando hace poco más de una década. De hecho, esta entidad inauguró su sección femenina gracias a su empeño y al de otras compañeras. "Hasta los 8 años estuve en el Gazteak pero luego nos invitaron a irnos porque no podíamos jugar ya con chicos. Nuestros padres se reunieron con el Ayuntamiento y al final el Peña Athletic decidió acogernos y crear equipos femeninos", recuerda. Ahora, esta entidad cuenta con grupos en todas las categorías. "Antes no había tantas niñas como ahora. Cada vez vienen más. Yo de las doce que tengo, diez son nuevas. Algunas no habían jugado nunca y ahora dicen que el fútbol es su vida".

La trencilla santurtziarra, en una de las bandas, durante el transcurso del partido.
La trencilla santurtziarra, en una de las bandas, durante el transcurso del partido. / PEDRO URRESTI

Judith aplaude todos los pasos que se ha ido dando en el mundo del fútbol femenino, pero reconoce que aún queda "un largo camino por recorrer. Se está dando más a conocer, se ven campos llenos donde ante solo jugaban los chicos, pero esto no tiene que ser algo ocasional", declara. También pide que haya una "equiparación en los sueldos", y que tanto chicos como chicas puedan contar "con las mismas instalaciones y oportunidades". "Seguro que en los próximos años avanzaremos más".

Como referente en los banquillos la santurtziarra tiene a Pep Guardiola. "Marcó una etapa. Me gusta mucho su estilo". De jugadores destaca a Messi y a Cristiano, "día a día han ido construyendo lo que son". Sueña con sacarse el nivel 3 de entrenadora y llegar algún día a dirigir un partido en Primera División. Lo mismo espera lograr como árbitra. "Que se empiecen a ver a chicas entrenando y arbitrando a chicos, en la máxima categoría". Con el silbato prefiere seguir en fútbol sala. También le gustaría recalar algún día en Lezama. "Este año haciendo prácticas estuvimos allí y pude conocer las instalaciones, a los entrenadores y a los preparadores físicos. Es a lo que me gustaría dedicarme pero siendo mujer todavía lo veo difícil, aunque lo intentaré".