'Campeona de la semana'

Maddi Otaola, reina de la gimnasia rítmica

Maddi Otaola, durante uno de sus ejercicios con aro./ E. C.
Maddi Otaola, durante uno de sus ejercicios con aro. / E. C.

La deportista alavesa se cuelga el oro en el Campeonato de Euskadi. Suma ya once triunfos en diez años, a los que hay que añadir un Campeonato Internacional y el de España

Jon Ander Goitia
JON ANDER GOITIA

Maddi Otaola lleva una década en el mundo de la gimnasia rítmica. Diez años entre aros, pelotas y cintas que le han bastado para ser considerada por muchos como la reina de este deporte. A las pruebas me remito: 11 veces campeona de Euskadi, un campeonato de España, tres oros en el Torneo Internacional de Portugal y un tercer puesto nacional. Ahí es nada. La última medalla -cómo no, también de oro- se la colgó el pasado fin de semana en el campeonato autonómico celebrado en Abetxuko (Vitoria) con el club Sakoneta. «Cada competición es una prueba nueva, no se gana antes de empezar. Da igual lo que hayas hecho antes, porque partes igual que el resto de adversarias», argumenta con humildad la deportista.

Pero cuando concluyó sus dos ejercicios, volvió a hacer el camino hasta lo más alto del cajón. «Participé en las modalidades de aro y pelota. Son las dos en las que más cómoda me siento, aunque también he competido alguna vez con cinta». Dos grandes actuaciones que le bastaron para hacerse con el oro en ambos aparatos, al que se suma el obtenido en la categoría por equipo con Arrate Martínez. Es por ello que EL CORREO la destaca como 'Campeona de la semana' por el talento que atesora a su temprana edad, apenas 18 años. «Es un gran impulso y me da fuerzas para seguir en lo que más me gusta», celebra.

«La gimnasia rítmica es un deporte que no perdona sumar años. Terminas retirándote porque pierdes flexibilidad» Maddi otaola

Y, a pesar de ser una de las mejores en este deporte, Otaola compite en la segunda división. Tuvo la oportunidad de ascender a la máxima categoría, pero la rechazó. ¿Por qué? «Por los estudios. No me era posible compatibilizar las clases con los altos entrenamientos que requeriría la Primera Categoría», confiesa. Así, ahora compite en la división de plata. «Además de permitirme compaginar entrenamientos y exámenes, también me otorga la posibilidad de optar a todas las modalidades, ya que nos presentamos por equipos. Es decir, las modalidades en las que no compito lo hace otra compañera», razona.

Porque ella siempre ha querido anteponer los estudios al deporte. «De haber subido hubiese tenido que dedicar 40 horas semanales a los entrenamientos. De esta manera, se reducen a la mitad», explica. Una mayor dedicación a la carrera -estudia primero de Medicina- que le ha restado horas sobre la tarima. Es por ello que le sorprendió salir en esta ocasión victoriosa en el campeonato. «He entrenado muy poco... No me esperaba el triunfo. Me salió tan bien el ejercicio que hasta me sorprendí», recuerda. Un ejercicio para el que escogió un tango y un tema de Joan Manuel Serrat. «Son canciones lentas que encajan con mi estilo. Busco ejercicios complicados, porque son los que más puntúan», desliza.

Minuto y medio

90 segundos. Un minuto y medio que separan la victoria de la derrota. «Es muy intenso. Procuro concentrarme y sentir la música para ejecutar el ejercicio a la perfección». Así, con este secreto, la alavesa -aunque, vizcaína de adopción- ha logrado rebosar las vitrinas de su casa con 50 trofeos y un centenar de medallas. Sin embargo, las puertas de este museo de las victorias podrían cerrarse para siempre. «La gimnasia rítmica es mi vida, pero también es un deporte que no perdona sumar años. Vas perdiendo elasticidad y terminas por abandonarlo», confiesa.

Por el momento, no piensa en retiradas. «Este año competiré en equipo», adelanta tras salir victoriosa de los campeonatos de Bizkaia y Euskadi. La andadura de Olano en este deporte comenzó con 8 años, después de que su madre, «tras ver que era muy flexible», decidiese apuntarle al club Sakoneta. Diez años después, se ha coronado en este deporte.