Irene Loizate

La reina de Europa que quiere ser médica

Irene Loizate en el centro con la medalla de oro, tras brillar en el Europeo en Transilvania. /I. L.
Irene Loizate en el centro con la medalla de oro, tras brillar en el Europeo en Transilvania. / I. L.

La atleta vizcaína se lleva el torneo continental de duatlón sprint horas antes de instalarse en Oviedo para preparar el MIR

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Fue la más veloz en Rumanía. En una hora y 14 segundos la vizcaína Irene Loizate voló por Targu Mures, en la región de Transilvania, para alzarse con la medalla de oro en el Campeonato de Europa de duatlón sprint, mejorando notablemente su actuación en 2018, cuando logró el bronce y el título sub'23. Un triunfo redondo, el de esta ocasión, que no hace más que corroborar su gran estado de forma, apenas unos días después de proclamarse también vencedora en los 10 kilómetros de Oñati, y de hacer lo mismo en abril, en el Campeonato de España de duatlón.

Una gripe le privó del podio en el pasado Mundial, el que era su principal objetivo, por lo que en esta ocasión había rebajado sus propias expectativas. «Quería más que nada disfrutar de la carrera y hacerlo lo mejor posible». Y eso fue precisamente lo que hizo, manteniéndose entre las primeras desde el inicio. En los 5 kilómetros corriendo iniciales el ritmo lo empezó marcando la actual campeona del mundo, la francesa Sandra Levenez. Luego le tomó el relevo la austríaca Sandrina Illes -quien terminaría segunda-, hasta que en la tercera de las cuatro vueltas al circuito Loizate se propuso cogerla. «El grupo de atrás se rompió y era lo que yo prefería porque venían tres francesas y seguro que en la bici intentarían escaparse», relata.

En los 20 kilómetros a pedales siguió en cabeza con la austríaca, tratando de reservarse para el final. Otros 2,5 km a pie. Ahí fue donde la atleta del BM echó el resto. «Salí la primera, a muerte. Sabía que tenía que apretar si quería llevarme la victoria y además normalmente se me suele dar bien correr después de andar en bici. Sabía que podía ser fuerte», declara, aunque confiesa que el ímpetu con el que inició el último tramo estuvo a punto de pasarle factura. «Hubo un momento en el que pensé que igual no llegaba a la meta, pero conseguí aguantar». El podio lo completó la cacereña Sonia Bejarano.

 

El broche de oro a una temporada que termina ya para esta vizcaína de veinticuatro años. «Ha sido mucho mejor de lo que me hubiera imaginado. El Mundial no pudo ser pero este otro objetivo, el del europeo, me ha salido muy bien, y estoy muy contenta. En el Campeonato de España de 10.000 quedé segunda y con una buena marca. Todo ha ido bien hasta en los entrenamientos», celebra con voz orgullosa.

Aparcar las zapatillas

Una conversación que mantiene con este periódico desde su nueva residencia, en Oviedo, ciudad en la que se instaló aún con el oro colgado del cuello, nada más aterrizar en España. Allí, sin tiempo para celebraciones, compartirá piso con otras dos amigas y compañeras de la universidad, después de superar los seis cursos de Medicina en la UPV. Juntas prepararán el que para Irene Loizate es ahora el mayor reto de su vida: el MIR. 

En Asturias permanecerá hasta que tenga lugar ese examen, en febrero. «En octubre volveré una semana a Durango y en Navidad otra, el resto me lo pasaré aquí, estudiando». Ahora le toca lidiar con una auténtica prueba de ultrafondo. Casi sin descanso. «En la academia nos ponen el horario. Tendremos que estudiar unas seis o siete horas por nuestra cuenta, dos para hacer test, y otras tres horas en clase. Nos ayudaremos entre nosotras, a ver lo que sale», bromea.

"Tendremos que estudiar 6 o 7 horas por nuestra cuenta, dos para hacer test y otras tres horas a clase" su día a día

Por ello la atleta vasca, que estaba hasta hace bien poco realizando prácticas en ambulatorios y hospitales, aparcará por una temporada las zapatillas, aunque no del todo. «Intentaré entrenar algo todos los días, aunque sea corto, y los domingos si coincide alguna carrera popular en Oviedo seguramente me apunte», afirma, para no perder ni la forma ni el ritmo. Lo que aún no tiene claro es la especialidad de la medicina por la que se decantará. «De momento no lo sé, lo que quiero es sacar la mejor nota que pueda porque así tendré más opciones de elegir».

I. L.