Entrevista

Paula Echevarría: «Las armas no me gustan ni en broma»

Paula Echevarría. /Archivo
Paula Echevarría. / Archivo

La actriz protagoniza 'Los Nuestros 2', la serie bélica de Telecino que emite su último capítulo

JULIÁN ALÍA

Con una 'mili' exprés, Paula Echevarría (Candás, Asturias, 41 años), se ha metido en la piel de la sargento primera Martina Ibáñez para la miniserie de Telecinco 'Los Nuestros 2', que este miércoles a las 23:00 h emite su tercer y último capítulo. La misión de la paracaídista es rescatar a una española secuestrada en casa de un jefe islamista en Raqqa. Esta nueva entrega de 'Los Nuestros' no se trata de una continuación de la que se emitió en 2015, y que se saldó con 3.649.000 espectadores y un 19,6% de 'share'. «No hay absolutamente nada en común. Son otras fuerzas especiales del ejército, otros actores, otras historias. Es completamente diferente a la primera. Y si hubiera una tercera, sería completamente diferente a la segunda. Y así sucesivamente. Eso es lo bueno. Que empezamos la historia de cero, y la terminamos en este tercer capítulo», comenta la actriz.

- ¿Le gusta Martina Ibáñez?

Me encanta. Como toda la gente que es comprometida con lo que hace. Es una tía con unos valores muy marcados y muy buenos. Es una sargento primero con mucho carácter, muy valiente, muy coherente y consecuente, y muy comprometida con su trabajo.

- ¿Cómo ha sido la preparación para rodar la serie?

La gente se debe pensar que es como una especie de 'La chaqueta metálica', y tampoco. Está más enfocada a acostumbrarte a llevar fusiles, a manejar armas, llevar la ropa, los paracaídas. Solamente el uniforme de militar ya pesaba de unos seis a diez kilos, y mi paracaídas en concreto, que era para un salto en tándem, pesaba 32 kilos. La suma era casi como mi peso. Hay que acostumbrarse a manejarlo con una soltura como si lo hicieses muy a menudo. No es tanto una cuestión física.

- ¿Le ha cogido el gusto a las armas?

Nada, nada. Las armas cuanto más lejos mejor. No me gustan ni en broma. En este caso me ha tocado llevarlas, pero no por gusto.

- ¿Sentía atracción por lo bélico?

Pues sí. Quizá también porque no lo había hecho nunca. Yo creo que para un actor, si hay algo gratificante, es hacer cosas que no tengan nada que ver con lo anterior. Y en este caso es un personaje muy diferente a todo lo que había hecho.

- ¿Le ha resultado complicado el salto a este género?

En realidad, lo difícil es tener que parecer que soy una persona cualificada para estar en un cuerpo de élite como este. Ese es el mayor reto, para mí y para todos. Que pareciera real y acercarnos a la realidad. Pero la experiencia ha sido buenísima. Me he divertido como nunca rodando la serie.

- ¿Y ha sido duro?

Durísimo. Llegaba todos los días agotada a mi casa, derrotada, llena de moratones, golpes, con la rodilla hinchada, el codo hinchado, con tirones, sucia. Llegaba realmente como de la guerra, pero ha sido de los trabajos más gratificantes que he hecho en mi vida.

- ¿Ha sentido más presión por los buenos resultados de aquella primera temporada?

La verdad es que no. Nosotros hemos hecho nuestro trabajo, y consideramos que lo hemos hecho bien. Y me consta que el Ejército está muy contento con el resultado. Para nosotros eso es un éxito. Luego, la audiencia es tan particular y tan peculiar.