Ben Harper, primera 'leyenda' confirmada en La Ola

Ben Harper./
Ben Harper.

El festival BBK Music Legends, que se celebrará el 14 y 15 de junio de 2019 en Sondika, ficha al artista californiano con su banda The Innocent Criminals

JOSU OLARTE

El clasicista festival BBK Music Legends, que los días 14 y 15 de junio de 2019 volverá a celebrarse en el Centro Ola de Sondika, ha confirmado este miércoles como primer cabeza de cartel a Ben Harper, ecléctico y apreciado músico y compositor californiano con una consistente carrera de 25 años y una acusada personalidad que, partiendo del blues, ha ligado folk, soul, góspel, rock, reggae y los latidos étnicos. Todo ello, filtrado en canciones que oscilan entre la glorificación del amor, la espiritualidad, la denuncia y la conciencia social.

El músico estará en Sondika junto a su banda The Innocent Criminals, con los que ya actuó en 2006 en Kobetamendi (en la edición inaugural del entonces llamado Bilbao Live Festival) y repitió en 2015, poco antes de reunir a su formación para registrar 'Call it what it is' (16), álbum marcado por las muertes policiales de jóvenes negros. El disco supuso la recuperación de su híbrido de músicas negras con raíces, tras una década de trabajos de género como el rockero y visceral 'White Lies for Dark Times' (09) con la banda Relentless7; la recuperación del folk doméstico junto a su madre, Ellen, en el trabajo 'Childhood Home' (14) o el ejercicio de blues genuino que supuso 'Get up!' (13), grabado con el armonicista clásico Charlie Mussewhite. Este mismo año ha lanzado 'No mercy in this land', secuela con dardos íiricos a la América de Trump.

BBK Music Legends

Organiza:
Dekker Events.
Dónde:
Dónde: Centro Ola BBK de Sondika (Bizkaia).
Bono_:
Bono: Oferta para los 2 días (85€ más gastos) a la venta el 13 diciembre hasta el 6 de enero.

Hijo de afroamericano con sangre india y de judía de origen lituano, Benjamin Chase Harper nació en 1969 en las afueras desérticas de Los Angeles (Pomona), donde se reveló como músico precoz al absorber los rudimentos del blues en el Museo de Música Folk, local fundado por su abuelo, un revolucionario perseguido por McCarthy en el que reparaba instrumentos mientras devoraba grabaciones de pioneros como Son House, T Bone Walker o Willie Johnson. De ellos asimiló el tradicional 'fingerpicking', digitación que Harper ha regenerado a su manera con la acústica o su característico Weissenborn eléctrico,

Hendrix, la referencia

Aunando el virtuosismo de Hendrix, el alma de soul y la cadencia afrocéntrica del reggae del que se prendó tras ver con 9 años a Bob Marley, Harper emergió con sus aclamados dos primeros discos 'Wellcome to the cruel world' (94) y 'Fight for your mind' (95) que le consagraron como un suerte de neo folk singer y que miraba al futuro bajo el prisma de una tradición. La crítica le postuló como una talentosa estrella neo tradicionalista que, de la noche a la mañana, había cautivado a gente tan diversa como John Lee Hooker, Gil Scott Heron, Pearl Jam, Michael Franti, Fugees, REM o PJ Harvey

Aunque asentado por su consistencia en vivo, tiene una sólida producción de unos quince de álbumes, con títulos destacados como 'Burn to shine' (99), 'Diamonds on the inside' (03), su unión a los Blind Boys of Alabama tras el desastre del huracán 'Katrina' 'There will be a light' (04) o el doble 'Both sides of the gun' (06), con el que llevó «la tradición a otro nivel». «Si supiera que siempre voy a ser fiel a un estilo, incluso aunque fuera el mejor en una música concreta, me aburriría. Y nadie quiere escuchar las canciones de un artista aburrido o acomodado. La diversidad me permite explorar cosas nuevas. Yo compongo sin tener en cuenta el estilo, sino las emociones. Son ellas las que me llevan a un territorio u otro», confesó Harper en su última visita.