Zinemaldia

La del 'crespúsculo' es la más madrugadora

Stewart, durante su llegada al hotel María Cristina. / VÍDEO: AINHOA MÚGICA

Una desenfadada Kristen Stewart llegó al hotel por la puerta trasera pero se acercó a saludar a los fans. Sam Neill y Roger Mitchell trajeron su 'Blackbird'. La gala inaugural será hoy «un homenaje al cine de género»

MITXEL EZQUIAGA

Quién dijo que este año habría menos 'glamour'? El Festival aún no ha empezado oficialmente y esta noche ya han dormido en el María Cristina, mecidos por el veraniego septiembre donostiarra, dos estrellas que forman parte de la memoria sentimental de distintas generaciones.

En una suite habrá descansado Kristen Stewart, la mujer que se hizo famosa por 'Crepúsculo' y luego se liberó de etiquetas e hizo hasta 'arte y ensayo' (perdónanos, Kristen, por usar el 'crepúsculo' en el título, pero los albores festivaleros invitan a los chistes fáciles). Y en otra suite del cinco estrellas se aloja Sam Neill, el paleontólogo de 'Parque jurásico', el clásico de tantas cines y series, que viene a inaugurar la Sección Oficial con Roger Michell, que dormía en la habitación vecina. Señoras y señores, el nombre de Michell quizás les deje indiferentes, pero recordemos que es el director de la deliciosa 'Notting Hill', la película que más veces habrán visto ustedes en su vida (bueno, después de 'Pretty Woman', pero esa está en categoría especial; recordemos, de paso, que Julia Roberts y Richard Gere, los dos protas de esa Cenicienta de Hollwyoodm ya tuvieron sus premios Donostia).

El juego de Kristen

Empecemos desde el principio, como recomendaba John Ford. Esto es el Zinemaldia y hoy viernes se inaugura su 67 edición. ¿Hoy? ¡Pero si ayer fue ya un día absolutamente festivalero! Mientras los técnicos montaban con mimo las alfombras rojas del Kursaal y del Victoria Eugenia las estrellas aterrizaban junto al María Cristina. Kristen Stewart fue la 'reina en zapatillas': un un buen puñado de aficionados la aguardaba a media tarde y cumplió con desenfado. Vestía visera, sudadera, jeans-rotos-según-marca-la-moda y deportivas.

A principio cundió la alarma entre sus fans: la estrella entró al hotel por la puerta trasera. Pero luego se asomó a la principal, firmó algunos autógrafos y se retiró, rodeada de una potente seguridad y un desconcertado José Luis Rebordinos ante tanto movimiento.

Stewart atendió al público con moderación porque hoy será su día. Protagoniza una especie de «inauguración alternativa»: su filme 'Seaberg' abre el ciclo Perlas en el Victoria Eugenia. Atención, cazaautógrafos: el pase es la las 16.60 y ella irá andando desde el hotel hasta el teatro en esa 'media milla del glamour' con sabor a clásico, más lucida que la del Kursaal. La película de Benedict Andrews, que ya se vio en el pasado festival de Venecia, cuenta la historia de Jean Seberg, la actriz que fue musa de la nouvelle vague y al final se suicidó.

Luego llegará la inauguración oficial, en el Kursaal. Para eso están aquí Sam Neill y Roger Michell, que llegaron a San Sebastián anoche de manera más discreta que la Stewart. Su filme es 'Blackbird', un remake de 'Silent Heart', el título con el que Bille August conquistó la Concha de Oro hace cinco años. No es una comedia, precisamente: Susan Sarandon hace el papel de una enferma terminal. En el Zinemaldia se soñó que la propia Sarandon volviera a 'su' Donostia para el estreno, pero «compromisos familiares» han impedido el viaje. Tampoco vendán Kate Winslet y Mia Wasikowska, las otras protagonistas, y bien que lo sentimos. Pero Neill, ese actor del que pocos conocen el nombre pero todos reconocen su cara, se empleará a fondo en la defensa de la película. Esta noche pisará el escenario del Kursaal con el director al término de la gala inaugural.

Hablemos de la gala. Tal como anunciamos ayer la actriz donostiarra Loreto Mauleón ('Goenkale', 'El secreto de Puente Viesgo', 'Patria') presentará la ceremonia junto a Cayetana Guillén Cuervo, que ayer por la mañana fue la primera visita «oficial» de esta 67 edición y firmó los primeros autógrafos. «Amo esta ciudad», escribió la actriz en Instagram.

Según la organización, «el cine de género, la magia de ver películas en una sala oscura y el homenaje al público» inspiran la gala de inauguración dirigida por Borja Crespo, por la que pasarán también los cineastas Javier Calvo y Javier Ambrossi (Los Javis), Leticia Dolera y Paul Urkijo, así como el presidente del jurado oficial Neil Jordan. Será retransmitida en directo por ETB 1 y La 2 de TVE.

¿Será más tranquila que el año pasado? En 2018 el Festival emprendió una apuesta por «las galas de autor» y encargó la inauguración a Borja Cobeaga, Diego San José y Borja Echevarría, que centraron su guión en un humor no bien entendido por todo el mundo, aunque muchos agradecimos la voluntad, al menos, de hacer las cosas de otra forma. Este año ha sido Borja Crespo el encargado de escribir y dirigir la ceremonia en compañía de Susana Fernández y, de nuevo, Echevarría.

«El objetivo es reivindicar el cine de género», dicen. «Suele estar adscrito a géneros como la comedia, el terror o el fantástico, que no siempre son bien acogidos por los jurados de los festivales , pero a menudo da lugar a auténticas obras maestras», explica Crespo, que subraya la importancia de los vídeos que Morgan Crea proyectará en el Kursaal.

La ceremonia también festejará el «ritual de disfrutar del cine en una sala oscura y en pantalla grande», y habrá guiños al cómic a través de las cortinillas que dibujarán Paco Roca, Carlos Vermut, Koldo Serra, Raquel Alzate y Mamen Moreu.

La primera cena del jurado

Esto empieza en serio. Los seis jurados también llegaron y por la noche tuvieron su primera puesta en común... en torno a una buena mesa. El presidente, el director irlandés Neil Jordan, muy afable a su llegada, dijo que viene a disfrutar de lo que esperan «días de buen cine».

Algo parecido añadieron, con diplomacia cinematográficamente vaticana, sus compañeros: la actriz Bárbara Lennie, el mexicano Pablo Cruz, la sueca Lisabi Fridell, el israelí Katriel Schory y la argentina Mercedes Morán, que llegó la última al filo de la medianoche. O sea, no al crepúsculo, sino más allá.