El director de los 'Gremlins' en Bilbao: «Si Trump fuese un espía ruso no podría hacer más daño»

Joe Dante, flanqueado por Nekane Alonso y Juan Mari Aburto en un Ayuntamiento lleno de Gremlins /EC
Joe Dante, flanqueado por Nekane Alonso y Juan Mari Aburto en un Ayuntamiento lleno de Gremlins / EC

Joe Dante, que reinó en el cine de evasión de Hollywood en los 80, recibe el homenaje del FANT bilbaíno

OSKAR BELATEGUI

Joe Dante (Morristown, Nueva Jersey, 1946) reinó en Hollywood en los años 80 bajo el paraguas de Amblin, la productora que Steven Spielberg inauguró precisamente con su película más popular, 'Gremlins'. Su mérito, inocular el virus de la transgresión en el cine de entretenimiento que devoró una generación marcada por 'La guerra de las galaxias' y 'ET'. El director recibe el premio honorífico del Festival de Cine Fantástico de Bilbao, que recompensa el papel trascendental del autor de 'Aullidos', 'Exploradores' y 'El chip prodigioso' en el cine de género.

Dante se graduó en Bellas Artes y escribió críticas de cine antes de curtirse como montador de tráilers en New World Pictures, el estudio del padre de la 'serie B', Roger Corman. Cobraba poco, pero tenía libertad para hacer lo quisiera. En 1977 debutó con 'Piraña', una descarada explotación del fenómeno 'Tiburón', rodada con tanto desparpajo que United Artists la distribuyó en todo el mundo.

Lejos de cabrearse, Spielberg tomó buena nota del talento de aquel primerizo, que volvió a dar en la diana de la taquilla con 'Aullidos', puesta al día de la historia del hombre lobo. La actriz de aquella película, Dee Wallace, sería poco después la madre de Elliott en 'ET. El extraterrestre'.

Amable aunque cansado de hablar de 'Gremlins', Dante aterrizó en Bilbao desde París, donde busca financiación para un proyecto sobre el rodaje de 'The Trip', el mítico filme de su maestro Corman. «Soy muy afortunado de haber hecho 'Gremlins'», consiente. «Otros directores no han tenido la suerte de tener un éxito así. 'Gremlins' es lo que me ha permitido seguir haciendo cine».

El director reconoce que ver una película en una sala llena de gente no tiene nada que ver con hacerlo en la televisión o en el móvil. «Una comedia con público es mucho más divertida», argumenta. Defiende que a los chavales hay que ponerles clásicos de los 80, para que vean que no todo el cine fantástico es como 'Transformers' y 'Los Vengadores', «películas rápidas con toneladas de efectos especiales que les dejan exhaustos».

– ¿Cuándo escribió su primer guión?

– Guau. Lo escribí en la escalera de incendios de mi apartamento en Filadelfia. Esperaba que sirviera para una película de Roger Corman sobre mujeres en prisiones. Pero el viento arrastró todos los papeles por el vecindario. Ese fue mi primer guión.

– ¿Era una buena película?

– Se titulaba 'Dirty Dolls of Cell 69' (Las chicas guarras de la celda 69)...

– ¿Qué aprendió de Roger Corman, el rey del bajo presupuesto?

– Cómo hacer películas de manera rápida, eficaz y barata. Y no fui yo solo el que aprendí a su lado: allí estuvieron Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Peter Bogdanovich, James Cameron... Gente que se bregó a su lado y después resultaron maravillosos cineastas.

– ¿Siente nostalgia de sus inicios?

– Bueno, los 70 fueron una época diferente. El cine estaba cambiando, podías hablar en la pantalla de cosas que hasta entonces habían estado prohibidas. Había un tremendo sentido de la experimentación y salieron películas fantásticas. Fue un gran tiempo para ser un joven director. Se acababa la época dorada de Hollywood y empezaba otra cosa.

– En los 70 se podía haber cambiado Hollywood para siempre.

– Gente como Coppola y Scorsese hicieron grandes películas y cambiaron la industria. Y todavía están trabajando. Hasta Roger Corman sigue haciendo películas a sus 92 años.

– ¿Cuál fue la clave del éxito de 'Gremlins'? Su argumento no de deja de ser tonto.

– Su premisa es ridícula... Cuando la hicimos estábamos preocupados por si la gente no aceptaba las normas arbitrarias que establecimos: no dar de comer a los Gremlins después de medianoche, no mojarlos... Si no hubieran aceptado eso, nada habría funcionado. Aprendí la lección. Es el público el que hace que la película sea buena. Ellos pagan el dinero de la entrada, se sientan en la butaca y son los que le dan una oportunidad. En este caso, aceptaron las reglas y dijeron, hey, vamos a ver qué pasa. 'Gremlins' fue una película inusual, era como si 'The Blob' ('La masa devoradora') se encontrara con '¡Qué bello es vivir!', tiene muchos elementos de otros filmes. Pero fue la película justa en el momento justo. Me asombra que hoy siga funcionando. Hace poco la vieron en una proyección cientos de niños franceses que no la conocían, y reaccionaron igual que la primera vez que se exhibió. No me quiero llevar el mérito, pero es asombroso que algo tan tonto sea tan popular.

– Ese cine de los 80 con el que crecimos muchos es bastante más salvaje y políticamente incorrecto que el actual.

– Puedes retroceder a cualquier era del cine y siempre es más políticamente incorrecto que el actual. El tratamiento de las minorías, de las mujeres, la gente aparece fumando todo el tiempo... Hace poco vi una película de aviones de John Wayne, 'Débiles y poderosos', y todo el mundo fumaba, hasta los pilotos. A los actores les encanta fumar en pantalla, hay estrellas que basaron su carrera en la forma en la que fumaban. Así eran las cosas y creo que es un error no recuperar películas porque, no sé, tenían estereotipos de gente negra. Necesitamos ver lo que la gente pensaba, eso es lo grande del cine, que nos muestra lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido.

– ¿Los efectos especiales han sido una maldición para el cine de entretenimiento?

–No. Los efectos especiales son algo maravilloso, la gente no sabe que ahora hasta las películas más sencillas están llenos de ellos. No hace falta que sean historias del espacio exterior, puedes cambiar el color del cielo, arreglar errores... Cualquier cosa. Puede rodar sobre una pantalla verde y crear los mundos que quieras. El problema con los efectos especiales es cuando se convierten en la única razón de ser de la película, cuando la película en sí misma un gigantesco efecto especial. Sin personajes ni nada. Eso es muy aburrido. Ese tipo de películas cada vez son más largas, con muchos momentos de clímax. Cuando crees que estás ante el gran final, viene otro todavía más enorme, y otro más. Yo creo que cuanto más pequeño, mejor, pero Hollywood apuesta por 'blockbusters' cada vez más grandes y a la gente parece gustarle.

– Como 'Los vengadores', que arrasa estos días en el mundo. ¿Le gusta ese cine de superhéroes?

– Tiene algo así como cuarenta personajes, ¿no? Me aburren. Yo crecí con el Superman original, que era algo nuevo y excitante. Ahora he visto tantas veces historias de Superman que no hay ningún crío en el mundo que no lo conozca todo sobre él. Es la misma película una y otra vez. Es lo que siento con las películas de Marvel, son la misma siempre. A mí me agota, pero el público las adora.

– Después de 'Looney Tunes: De nuevo en acción' dejó de trabajar para los grandes estudios.

– Me dije que no iba a volver a pasar por la misma experiencia. Fue una película muy larga que me llevó año y medio, rodada bajo circunstancias muy tensas. Era una película de Bugs Bunny, se suponía que tenía que ser divertida de hacer, pero resultó un desastre. Aprendí que el truco es trabajar para gente que sabe más que tú, porque si no, vas a tener problemas. Y elegí desde entonces la libertad del cine independiente hecho con menos dinero.

– En su episodio 'Homecoming' de la serie 'Masters of Horror' hizo que los soldados muertos en Irak emergieran de las tumbas para reclamar su derecho al voto. ¿No le apetece rodar algo contra Trump?

– Hemos pasado de Bush a Trump, de un tipo nada brillante a un lunático peligroso, y eso no está bien. Nunca hemos caído tan bajo como con este presidente.

– ¿Y por qué lo eligió el pueblo americano?

– Hay muchas opiniones al respecto. Podemos hablar del voto manipulado, de Facebook y la propaganda... Si Trump fuese un espía ruso no podría estar haciendo más daño que el que hace. Es mi opinión y creo que más gente la comparte. También hay muchos estadounidenses que lo veneran, como si fuera el reverendo Jim Jones de la secta de la Guyana. Y están dispuestos a beberse el veneno por él. Pero no pongas de titular 'Joe Dante compara a Trump con Jim Jones', por favor, ¿eh?

– Ha citado Facebook. ¿Cree que estamos empezando a darnos cuenta de los peligros que entrañan las redes sociales?

– Tienen un lado oscuro. ¿Sabes que están investigando la influencia de Facebook en los resultados electorales? Yo tengo mis sospechas.

– ¿Cree que la nostalgia que vivimos por los 80 es positiva?

– La era Reagan. Está bien, el grueso de mi carrera lo hice en los 80. Es una década que conecta con la gente joven, no sé muy bien por qué. Lo mismo le ocurrió a mi generación con los años 50.

– ¿Qué le ha dado el cine?

– Una vida. No sé hacer otra cosa. Le estaré eternamente agradecido.