La revolución del color

Kazimir Malévich. Suprematismo, 1915-19. /Museo Regional de Arte de Krasnodar
Kazimir Malévich. Suprematismo, 1915-19. / Museo Regional de Arte de Krasnodar

Chagall y Malévich son los titanes de una muestra que celebra la explosión plástica que cambió desde Rusia el curso del arte | La Fundación Mapfre reúne un centenar de piezas de los creadores que se adelantaron a la modernidad

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

En paralelo a la revolución bolchevique, Rusia vivió una vigorosa y determinante revolución plástica. A principios del siglo XX, antes del asalto al Palacio de invierno, los artistas rusos hacían estallar el color y las formas. Las propuestas más osadas de la vanguardia retornarían a París o Berlín pasadas por el tamiz de la Rusia que ardía en llamas y en la que unos artistas inquietos llevaban a cabo una pacífica revuelta que cambió el curso del arte. Una revolución tranquila que se adelantó a la sangrienta Revolución de Octubre.

La Fundación Mapfre abre temporada repasando aquella prodigiosa conmoción plástica con la muestra 'De Chagall a Malévich: el arte en revolución'. En cartel hasta mayo, reúne 92 obras de una treintena de artistas que en las primeras décadas del siglo XX rompieron moldes y se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto. Se complementa con 24 publicaciones de la época que evidencian cómo las vanguardias rusas, activas en todos los ámbitos de la vida, establecieron un fértil diálogo con la literatura y el diseño editorial.

«Aquellos artistas querían escapar del poder del color de los impresionistas y generaron unas corrientes opuestas con un halo de libertad donde reina el mundo del pensamiento, de lo que no se ve», dice Jean-Luis Prat, toda un autoridad en la época, y comisario de una muestra para la que ha logrado préstamos impensables: cuadros seminales y prodigiosos, casi nunca expuestos, de grandes figuras. Pero descubre a otros artistas de menos fortuna crítica y casi enterrados por el tren de la historia. En especial, una notable nómina de mujeres cuyo trabajo fue fundamental para el desarrollo de las vanguardias previa y posterior a la Revolución de Octubre «en una experiencia de feminización de las artes que tardaría muchos años en repetirse», según Prat.

«No fue la Revolución la que forjó la vanguardia y la modernidad. Cabe preguntarse, incluso, si pensaban en ellas. ¿Pero acaso lo hacían esos hombres y mujeres cuyo deseo era ante todo cambiar el régimen y soñar la libertad?», se pregunta el comisario de la primera exposición de la Fundación Mapfre con Nadia Arroyo al frente de la dirección cultural, tras tomar el testigo de Pablo Jiménez Burillo.

Según Prat, «fueron los artistas quienes se convirtieron en revolucionarios antes de la Revolución, seguros de que ésta se convertiría en lo que esperaban y, por consiguiente, en lo que la propia Revolución esperaba de ellos». «Este malentendido dio origen a desilusiones que también deben tenerse en cuenta como fenómenos importantes de un lenguaje abstracto casi definitivo», apunta Prat.

Caminos

Marc Chagall y Kazimir Malévich son los dos titanes sobre los que se sustenta la muestra. Representan los dos polos primordiales en las innovaciones de la vanguardia teórica. Con Chagall, más poético y narrativo, se abre el camino al surrealismo. Malévich, más radical y abstracto, abre otra senda que conectará con el constructivismo, la abstracción geométrica y otras propuestas.

Entre ambos gigantes se despliegan las obras de otros 29 artistas que con sus pinturas y esculturas «contestaron los principios fundamentales del arte», según Prat. Figuras como Natalia Goncharova, Liuvob Popova, El Lisitzki, Vassily Kandinsky o Alexandr Ródchenko, entre muchos otros.

A través de sus obras, la exposición recorre una de las épocas más relevantes e influyentes para las vanguardias y la eclosión del arte moderno que tendría su epicentro en París. «Un viaje a través de un tiempo convulso marcado por la experimentación, la tentativa, el temor y el entusiasmo ante la llegada al nuevo orden», resumen su organizadores.

Arrancando del clasicismo y en torno al neoprimitivismo, la propuesta de Prat salta después al cubofuturismo y al rayonismo, movimientos pioneros de una síntesis de estilos de la Europa Occidental. Se detiene a explorar luego los orígenes de la abstracción. Entra en el suprematismo con obras cruciales de Malévich como 'Cuadro negro' o 'Cruz negra'. En el constructivismo, la estrella es Ródchenko. La muestra se completa con espacios dedicados a la escuela de Matiushin y el anticipo de la nueva representación que impondría el realismo socialista y condenaría como a las experimentaciones tildándolas de elitistas.

Jean-Louis Prat ha convencido a una veintena de prestadores, entre ellos el Museo Estatal Ruso San Petersburgo, la galería Tretiakov de Moscú o el museo estatal Nizhin Novogorod. Exdirector de la Fundación Marguerite y Aimé Maegh en Sant Paul de Vence, Prat ha comisariado más de cien exposiciones y ha tutelado los inventarios y la donación al Estado francés de las sucesiones de Marc Chagall, Jacqueline Picasso y Pierre Matisse.

Miembro del Comité del Centro Pompidou entre 2000 y 2005, colaborador de los grandes museos europeo, del Thyssen al Albertina, Prat ha sido el responsable de la especular antológica de Miró que ofrece el Grand Palais de París: Joan Miro. La coleur de mes rêves.

Datos prácticos

Qué: De Chagall a Malévich: arte en revolución

Dónde: Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. www.fundacionmapfre.org

Cuándo; del 9 de febrero al 5 de mayo de 2019

Cuánto: Entrada general 3 euros. Gratis los lunes no festivos de 14 a 20 horas.