El mercadillo de Dos de Mayo, el 'Notting Hill' bilbaíno

En el mercadillo de Dos de Mayo se puede comprar ropa 'vintage', antigüedades y objetos de coleccionismo./Jokin Urruticoechea
En el mercadillo de Dos de Mayo se puede comprar ropa 'vintage', antigüedades y objetos de coleccionismo. / Jokin Urruticoechea

Multitud de personas se acercan el primer sábado de cada mes a este rastro de corte bohemio que sirve de escaparate para artesanos y diseñadores locales

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Desde hace años, el mercadillo de Dos de Mayo llena de vida Bilbao La Vieja. Multitud de personas se acercan el primer sábado de cada mes para curiosear y buscar todo tipo de gangas en los numerosos puestos instalados a lo largo de la calle, en los que se pueden comprar productos 'vintage', objetos de coleccionismo, discos y libros de segunda mano... Artículos, en definitiva, que muy difícilmente se suelen encontrar en los comercios convencionales e incluso en otros mercadillos. Además, completan la oferta las tiendas ubicadas en esta misma calle, que suben la persiana los días de rastro para darse a conocer entre los visitantes. Es el caso de Estudio 14, un taller regentado por un grupo de diseñadoras que abren como 'showroom' para mostrar sus creaciones.

Un mercadillo de corte bohemio que, en definitiva, ofrece visibilidad a un montón de tiendas, artesanos, músicos y diseñadores locales que han conseguido romper las barreras que aíslan Bilbao La Vieja. El primer sábado de mayo celebrará su día grande, en Bizkaia Dmoda lo visitamos el pasado mes de marzo para conocer de cerca a los creadores que lo componen:

Mara Montiel - vende ropa vintage de segunda mano «Es el mercadillo alternativo por excelencia de Bilbao»
Mara Montiel vende ropa 'vintage' de segunda mano.
Mara Montiel vende ropa 'vintage' de segunda mano. / Jokin Urruticoechea

Mara Montiel se define así misma como una «autodidacta buscavidas» que rescata «tesoros» y les da una nueva oportunidad. Esta joven creadora de 28 años vende ropa 'vintage' de segunda mano de los años 80 y 90 que previamente a puesto a punto en su taller. «Siempre que viajo me traigo ropa, luego la limpio, la plancho... y cuento con la ayuda de dos modistos que hacen realidad lo que les pido». Después, da salida a las prendas cada domingo en el bazar de ZAWP, en Zorrozaurre; y el primer sábado de cada mes en Bilbao La Vieja. «Este es el mercadillo alternativo por excelencia de Bilbao», afirma.

Yanire Granero - vende pañuelos y turbantes hechos a mano «Me gusta mucho el ambiente que hay»
Yanire Granero diseña y confecciona ella misma los pañuelos, turbantes y bandanas que vende.
Yanire Granero diseña y confecciona ella misma los pañuelos, turbantes y bandanas que vende. / Jokin Urruticoechea

Los pañuelos, turbantes y bandanas que Yanire Granero vende en su coqueto puesto ponen la nota de color a culquier día gris de invierno. Los estampados están diseñados por ella misma con diferentes técnicas: acuarela, rotuladores, diseño por ordenador... Después los confecciona en un rincón de su casa, donde tiene una pequeña máquina de coser. Las creaciones de Yanire, que comercializa bajo el nombre de Memiimo, transmiten muy buen rollo y, además, tienen un fin solidario: dos euros de cada turbante y pañuelo van destinados a la lucha contra el cáncer. «Llevo un año viniendo a este mercadillo y me gusta mucho por el ambiente que hay, está siempre muy animado», cuenta.

Haizea Bengoetxea - vende mermeladas y pates vegetales «Todo el ciclo lo hacemos en casa»
Haizea Bengoetxea ha conseguido poner en marcha un negocio de mermeladas y patés vegetales.
Haizea Bengoetxea ha conseguido poner en marcha un negocio de mermeladas y patés vegetales. / Jokin Urruticoechea

Haizea Bengoetxea vende mermelada y patés vegetales con las frutas y verduras de temporada que recolecta en su caserío de Arrieta, donde también ha instalado el obrador. «Todo el ciclo lo hacemos en casa», cuenta. Después vende los botes en ferias y tiendas de Bilbao, Mungia y la comarca de Uribe. Además de una gran variedad de mermeladas, tiene un sorprendente surtido de patés: de zanahoria con curri, pimiento con nueces, berenjenas con tomate y espinacas con pasas. Haizea cuida hasta el último detalle porque las tapas están forradas con vistosos papeles pintados de pared. Un trabajo hecho con mimo que le ha reportado una clientela fiel que se dirige directamente a su puesto. «Me gusta venir aquí porque se juntan perfiles de personas muy diferentes y porque hay una oferta muy amplia, es un mercadillo muy curioso».

Patricia Echeverri -vende juguetes nuevos y antiguos «Muchos clientes vienen buscando aquel juguete que tuvieron de niños»
Patricia Echeverri, además de vender juguetes, restaura y tapiza muebles.
Patricia Echeverri, además de vender juguetes, restaura y tapiza muebles. / Jokin Urruticoechea

Los juguetes de Patricia Echeverri llevan ya un año avivando la imaginación de los niños que visitan este popular mercadillo. Y también de sus padres, que vuelven a su infancia al ver los bloques de construcción de Lego, muñecos de PlayMobil o pósters de 'Jurassic World' que esta artesana apila en su colorido puesto. «Muchos clientes vienen buscando ese juguete que tuvieron de pequeños y no encuentran en otro sitio», cuenta. Una de sus pasiones es restaurar y tapizar muebles que después vende en ferias de desembalaje. «He creado lámparas con las patas de una mesa y ahora estoy convirtiendo una bañera en un precioso sofá».

«Venimos desde Logroño porque nos encanta»

Ramón Escobar es la tercera vez que visita el mercadillo de Dos de Mayo. «Vine a Bilbao con una amiga y lo vimos por casualidad, no sabíamos que existía, pero nos encantó y nos tiramos aquí cuatro horas», cuenta este joven de Logroño. Así que ha repetido un par de veces en busca de ropa 'vintage'. «Yo visto entero de segunda mano, me parece más barato y, además, llevas prendas que tienen una historia». En esta ocasión, le acompaña su amiga Marina, muy aficionada también a la ropa usada. Lo demuestran haciendo una competición para saber quién de los dos va vestido por menos dinero. «Yo llevo un pantalón de seis euros que me compré en una tienda de Logroño, unos botas que me costaron tres euros, un jersey de cinco, la camiseta de dos y la chaqueta es del padre de un amigo», enumera Ramón. Sí, el look entero suma un total de dieciséis euros. Pero, por difícil que parezca, le gana ella: «las botas me costaron cinco euros, las mallas me las compré en un mercadillo de Madrid por dos euros, la chaqueta es de mi padre de los años 80 y la sudadera, de mi hermano».