Alicia Rueda nos descubre su atelier y el proceso de creación de sus vestidos de novia

La diseñadora vizcaína se ha convertido en un referente del diseño nupcial. Muchas clientas recorren miles de kilómetros para que sea ella quien firme el vestido de su boda

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

A Alicia Rueda (Markina, 1969) su pasión por la moda le viene desde la cuna. La diseñadora vizcaína creció entre los patrones y tejidos que su madre y su abuela confeccionaban. Con apenas 13 años, se hacía su propia ropa, «quizá porque mi ama no entendía mi gusto», bromea. Y ya de adolescente, encadenó distintos trabajos -como camarera en un pub y cuidando niños- para poder abrir su negocio. Un sueño que alcanzó a los 20 años con la creación de su firma homónima. «En ese momento vi que este mundo me apasionaba y que quería dedicarle toda mi energía», recuerda.

En tres décadas de profesión se ha visto obligada a reinventarse una vez tras otra. «La crisis hizo mucho daño y hacerte un nombre en tu tierra es muy complicado», reconoce. A pesar de que el camino no ha sido fácil, nunca ha desistido en su empeño de vivir de un oficio que le apasiona. «Habré caído cinco o seis veces, pero saber que la moda era algo que llevaba dentro y que podía hacer feliz a muchas personas me ha mantenido fuerte».

Hoy Alicia Rueda cuenta con una tienda y un atelier en Bilbao, el «único lugar del mundo» en el que se pueden comprar sus diseños. No vende por internet ni en tiendas multimarca. «Me da miedo la globalización porque se pierden las firmas, la artesanía... Todo acaba siendo muy parecido y no quiero eso, así que he decidido hacerme más difícil de encontrar». Las actrices Paula Echevarría, Leticia Dolera o Toni Acosta no solo la han encontrado, sino que han lucido algunos de sus diseños en la alfombra roja.

Novias que llegan desde lejos

En un principio, Alicia Rueda basó su modelo de negocio en el 'pret a porter', pero con el tiempo se fue especilizando en los vestidos de cóctel y ceremonia. También en los diseños para novia, que confecciona a medida en su atelier con patrones modelados a cada clienta, exquisitos tejidos y acabados artesanales que convierten cada pieza en una joya. Cada año, cerca de doscientas invitadas y novias lucen uno de sus diseños. La ilusión de que sea ella quien firme el vestido de su boda les lleva en muchos casos a recorrer miles de kilómetros. «Llegan desde de Barcelona, Canarias, Madrid... no puedo hacer todos los proyectos que quisiera, tengo un límite al mes, por eso les pido que vengan ocho meses o un año antes de casarse». En el vídeo que acompaña a esta información, Bizkaia Dmoda visita su atelier para conocer de cerca el proceso de creación de sus mágicos vestidos de novia.