El jefe de seguridad del 'Txori Gorri' pidió 3 veces desembarcar al compañero que le mató

Un vigilante de seguridad de un atunero empuña una ametralladora de largo alcance en el Índico./
Un vigilante de seguridad de un atunero empuña una ametralladora de largo alcance en el Índico.

Alternativa Sindical, que representa a los vigilantes privados, interpondrá una denuncia contra Segur Ibérica «por no adoptar las medidas adecuadas»

IRATXE ASTUIgernika

La central Alternativa Sindical de trabajadores de seguridad privada interpondrá una denuncia ante Inspección de Trabajo contra Segur Ibérica, empresa que desde 2009 -tras el secuestro del Alakrana a manos de piratas somalíes- se encarga de la protección de la flota atunera vasca que faena en el Océano Índico. El sindicato entiende que «no se adoptaron las medidas adecuadas» en el caso del vigilante Juan José V. C., que el pasado día 8 mató con su arma reglamentaria a su compañero y jefe José Manuel M. M. en el atunero congelador Txori Gorri de Bermeo antes de suicidarse. El suceso «se podía haber evitado si la compañía hubiera hecho caso al jefe del equipo, que alertó hasta tres veces de la necesidad de desembarcar al autor de los hechos y precisó incluso que le había amenazado de muerte», recalcaron.

Según algunos marineros que convivieron con el agresor durante los últimos meses, «era un tipo rarísimo, sin relación alguna con la gente». «Ni saludaba con el típico buenos días. Era de esos que le ves la cara y de primeras ya no te gusta. Parece ser que, por casualidad, se enteró de esos informes negativos de su superior a la empresa», apuntaron. El equipo de vigilantes del Txori Gorri tenía previsto regresar a España tres días después del incidente dado que ya habían cumplido el tiempo de estancia en alta mar.

Juan José V. C., conocido por el sobrenombre de El Legía, esperó el cambio de guardia, las dos de la tarde hora española, para pegarle un tiro a su jefe de equipo cuando ambos se cruzaron en una escalera del barco. «Después le remató con otros dos disparos más», señalaron a EL CORREO fuentes cercanas a la empresa bermeotarra, Inpesca, propietaria del buque. Cuatro horas más tarde, pidió un teléfono para realizar una llamada al exterior y, posteriormente, se pegó un tiro en el pecho con su fusil. Durante ese tiempo, el tercero de los vigilantes que componía el equipo de seguridad del atunero intentó convencerle, sin éxito, para que depusiera su actitud.

En el momento del suceso, la treintena de hombres que conforman la tripulación buscó refugio repartidos entre el túnel de la sala de máquinas, encerrados en el puente y otros habitáculos seguros del buque. La repatriación de los cadáveres desde las islas Seychelles, a donde fueron trasladados, está pendiente del desarrollo de la investigación, que se encuentra «bajo secreto», tal y como informó hace unos días el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, de donde procedían los fallecidos.

Reunión con Interior

El altercado en el Txori Gorri ha puesto de nuevo en tela de juicio los métodos de preparación y las condiciones de trabajo y salario de los profesionales del sector de la seguridad privada en los atuneros del Océano Índico, que llevan vigilancia privada ante la amenaza de los piratas somalíes. El curso de capacitación que realizó el presunto asesino, al parecer, fue de 12 horas, repartidas en dos tardes. Según aseguraron algunos de los agentes que realizaron el mismo curso, «no se le realizó ni test psicológico ni entrenamiento con armas».

La central Alternativa Sindical, pese a calificar lo acontecido en el Txori Gorri como «un hecho aislado», ha solicitado una reunión con el Ministerio del Interior a través de la Unidad Central de Seguridad Privada, así como con responsables de la Dirección General de la Marina Mercante. Además, se encuentra a la espera de que finalice la investigación y posterior esclarecimiento de los hechos, «ya que si se inicia cualquier causa penal contra Segur Ibérica, estudiaremos personarnos como acusación popular», avanzaron en un comunicado.