Una protesta de lo más ecológica

Los cabezudos de Bihotza se sumaron a la protesta./
Los cabezudos de Bihotza se sumaron a la protesta.

Vecinos de Orduña disfrazados de cocineros reclaman que el Gobierno vasco permita al colegio autogestionar la comida que sirve

ASIER ANDUEZAorduña

«Ya estamos hartas y exigimos que nos permitan tener nuestro propio comedor escolar con productos cercanos y de calidad». Así de rotundas se mostraron ayer Susana Isla, Mari Cruz Mas y Amaia Ruiz, representantes de la AMPA del colegio público de Orduña. Ellas, junto con otras familias de la localidad, consiguieron reunir a medio millar de alumnos, padres y vecinos ataviados con sombreros de cocinero, delantales, cubiertos e incluso disfrazados de frutas y verduras. El objetivo era protestar porque el Gobierno vasco no autoriza que la escuela pueda beneficiarse de la comida que se prepara en la cocina central municipal, ubicada a escasos seis metros del centro infantil y que solo se surte de productos de Orduña y de los alrededores, la mayoría de ellos ecológicos.

Ainara Martín y Jon Andoni Martínez, aitas de Iertxu, de 5 años, lamentaron que «ahora nuestro hijo se alimenta en el colegio con una comida cocinada a las dos de la mañana en Zamudio, cuando podría tenerla recién hecha y con productos de aquí. A ver si nos hacen caso de una vez». Y es que, según prosiguió Mas, la situación se ha convertido en «surrealista». «Nos exigen cosas como si fuera una cocina de una empresa de catering que pueda cocinar para Albacete, pero nosotras no queremos eso, solo queremos que se cocine para 150 niños y que la ley sea más flexible o se cambie», subrayó.

Experiencia piloto

El Ayuntamiento de Orduña fue pionero al invertir 200.000 euros en crear todas las infraestructuras necesarias para ser una ciudad verde y autogestionada en cuanto la alimentación se refiere. Sin embargo, es el único de los cuatro municipios a los que en junio del año el Parlamento vasco daba luz verde para que realizasen experiencias piloto gestionando directamente sus comedores escolares que todavía no puede desarrollar su propio proyecto.

Una de las pegas que ponen desde el Gobierno autónomo es precisamente que «la cocina no está, como por ejemplo en Gernika, Markina, y Laukariz, en el mismo edificio, ya que se sitúa en la residencia de ancianos, a unos metros». Desde Ekoizpen, servicio de asesoramiento agroecológico dependiente del Consistorio, lo tienen claro: «No hay voluntad política para ser más flexibles en estos asuntos».

La kalejira reivindicativa, a la que también se unieron los gigantes de la comparsa Bihotza, salió a las 17.30 horas de la escuela, pasó por la residencia, cuyos usuarios saludaron en la entrada a los txikis, y recorrió la calles de caso histórico hasta terminar en la Foru Plaza. Esta iniciativa ha recibido vídeos de apoyo del cocinero Carlos Argiñano, el cantante de Gatibu, Alex Sardui, los payasos Pirritx, Porrotx eta Marimotots y el trikitrilari Iñaki Plaza, entre otras personalidades.

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