Hosteleros de Erandio reclaman más vigilancia policial para atajar robos

El Ayuntamiento retiró a finales de año los bolardos de Jado. / I.S.L.
El Ayuntamiento retiró a finales de año los bolardos de Jado. / I.S.L.

El último local en sufrir la visita de los cacos ha sido el bar Karraka, ubicado en una de las zonas de más ambiente de la localidad

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNAERANDIO.

El robo en la madrugada del miércoles en el interior del bar Karraka, ubicado en la calle Jado de Erandio, ha llevado a algunos propietarios de locales situados en esta arteria, una de las de más ambiente del barrio de Altzaga, ha reclamar mayor vigilancia policial en horario nocturno. Uno de los camareros del último establecimiento asaltado, señalaba que los cacos se habían «cebado « con las máquinas tragaperras mientras habían dejado intacta la de tabaco o la registradora. «Lo peor son todos los destrozos que ocasionan», lamenta.

Según su argumento «están robando en un bar cada quince días», y «eso que la jefatura de la Policía Local se encuentra muy cerca». Apenas les separan cincuenta metros «pero no siempre la patrulla está en la base, también patrulla por otras zonas del municipio», argumenta el delegado en funciones del área, Arrizen Monasterio.

Sin embargo, el titular del Compass, Ander Beitia, pone la nota «en las numerosas bajas que tienen los 'municipales' que les impiden ofrecer mejor servicio». Por el momento, «nos hemos librado de los robos», que han afectado a establecimientos cercanos como el Oasis o el Goiko, donde el aviso de un vecino permitió detener al presunto ladrón. La misma suerte corrió el Sollube.

En opinión de Beitia, el próximo traslado de la Ertzaintza, a la comisaría existente en Altzaga, se traducirá en «más patrullas por Erandio». De los cacos destaca que «van a lo fácil, tragaperras y cajas registradoras pero causan muchos daños que luego hay que pelear con los seguros», concluye.

El delegado en funciones de la Policía Local, Arrizen Monasterio, reconoce el «malestar que estos robos ocasiona, sabemos del problema y soy el primero en carearme». A renglón seguido, no oculta la dificultad que supone abordar este tipo de delitos. «Cuando establecemos controles conjuntamente con la Ertzaintza, en un barrio, los ladrones actúan en otro», apunta.

De todas manera rechazo el término 'ola de robos' en Jado que cuenta con la ventaja añadida para los ladrones, de su proximidad a la carretera de la ría que facilita mucho la huida.