Los vecinos de Sopela, Urduliz y Barrika ya vuelven a tener agua potable

La recomendación se extiende hasta mañana./E. C.
La recomendación se extiende hasta mañana. / E. C.

El Consorcio recomendó ayer a unos 22.000 residentes de la comarca de Uribe Kosta que no bebieran del grifo al salir totalmente turbia por una avería en la red de suministro

IZASKUN ERRAZTISOPELA

Sopela, Urduliz y Barrika ya pueden respirar tranquilos. O mejor dicho beber, porque el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia acaba de levantar la recomendación anunciada ayer de no consumir agua del grifo a al menos 22.000 residentes de la comarca de Uribe Kosta. Una avería en la red de suministro provocó que ayer saliera totalmente turbia.

Todo empezó el miércoles por la noche, cuando un trabajo programado para realizar una nueva toma para Berango acabó volviendo turbia el agua del grifo. Ante esta situación, la entidad consorciada aconsejó el viernes a los afectados, un día después de que se registrara la incidencia, «no utilizarla para consumo» hasta nuevo aviso.

Finalmente, esta mañana ha quedado solucionada la incidencia tras los controles realizados en los puntos de muestreo oficiales, según ha confirmado el Consorcio en un comunicado. Además, se muestra dispuesto a responder a las dudas ciudadanas y ha pedido disculpas por las molestias que se hayan podido generar.

Vecinos de Sopela, de algunas zonas de Urduliz y Barrika y hasta de Plentzia han sufrido las consecuencias de un fallo mecánico ocurrido en el depósito de Ganbe. Según explicó Koldo Urkullu, director de explotación y gestión de activos del Consorcio, la maniobra realizada en Berango fue comunicada a los ayuntamientos de la zona y se resolvió sin problemas. «Todo salió bien», afirmó el viernes. Sin embargo, tras el corte y al volver a dar el agua surgieron las anomalías. Al parecer, los sedimentos que con el paso del tiempo se van acumulando en la base de las tuberías salieron disparados al aumentar la presión del suministro. «Se levantaron los posos y se generó turbidez. Pasa con frecuencia, pero esta vez ha sido más de lo normal», admitió el experto.

Purgas en la red

Desde que supieron de la incidencia, hacia las dos de la tarde del jueves, los técnicos del organismo que aglutina a 80 de los 112 municipios vizcaínos comenzaron a realizar «purgas en la red» para minimizar su efecto. Así se pudieron alcanzar «bajos niveles de turbidez, cercanos a la normalidad», aseguraron. Sin embargo, ayer por la mañana algunos vecinos de Plentzia trasladaron su preocupación al Consorcio por el aspecto que presentaba el agua del grifo.

La entidad se ha mostrado incapaz de contabilizar el número de afectados por la avería, que podrían ser de al menos 22.000, que sólo ha tenido una incidencia que se puede considerar «generalizada en Sopela». En el resto de municipios los efectos se han dejado notar «por zonas». En estos casos, la recomendación era siempre la misma: «purgar las tuberías internas de los edificios, por lo que se aconsejaba abrir los grifos de las viviendas durante un tiempo hasta que el agua salga clara». No obstante, se recomendaba «no utilizarla para consumo humano».

Las consecuencias no tardaban en hacerse notar entre los vecinos y los hosteleros. María Begoña Solís, gerente del Bar Barinatxe, de Larrabasterra, lamentaba ayer que «nadie nos ha avisado ni puesto en conocimiento que tengamos algún problema con el agua por la turbidez. No puede ser que nos enteremos por los medios de comunicación»

«Nos crea una incertidumbre desde el punto de vista sanitario. Hay productos como café, infusiones o la cocción de alimentos misma que desconocemos cómo le afecta. Hay una carencia de información y falta un protocolo que deberíamos seguir en estos casos y que debería transmitirnos el organismo correspondiente», censuró la mujer que además puntualizó que el incidente «incrementan los gastos porque usaremos agua de botella para hacer pintxos o dar vasos de agua a los clientes».