Erne y Esan piden no retirar las mamparas de las comisarías tras la agresión en Zabalburu

Estado en que quedó la comisaría tras la pelea. /E. C.
Estado en que quedó la comisaría tras la pelea. / E. C.

Solicitan una reunión esta semana con la consejera de Seguridad para adoptar medidas que«no dejen a los ertzainas en posición de absoluta vulnerabilidad»

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Los sindicatos Erne y Esan han solicitado por escrito una reunión esta misma semana con la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, tras la agresión con arma blanca entre dos individuos junto a la subcomisaría de Zabalburu el pasado 22 de agosto, en plena Aste Nagusia. Exigen al Departamento de deje de retirar mamparas de las sedes policiales y reclaman que se adopten medidas de autoprotección «para no dejar a los ertzainas en una posición de absoluta vulnerabilidad».

Dos hombres de origen magrebí se enzarzaron en una disputa en la plaza de Zabalburu, al parecer, debido a discrepancias económicas en relación a una habitación de alquiler ocupada en un piso de San Francisco. En medio de la trifulca, uno de ellos atacó al otro con un vidrio roto provocándole un profundo corte en un brazo. Ambos se presentaron en la oficina de atención al público de la Ertzaintza en Zabalburu, donde fueron detenidos.

El suelo de la subcomisaría quedó cubierto de un reguero de sangre. Esta sede policial, situada junto al barrio de San Francisco, es una de las que registra mayor número de denuncias de la Ertzaintza y «de las más conflictivas», según denuncian las centrales.

«Sin tiempo de reacción»

El Departamento de Seguridad decidió suprimir la cristalera que separa la zona del público de los ertzainas a finales de 2016, en el marco del plan para aproximar la Ertzaintza a la ciudadanía. Entonces, anunciaron que la retirada de las llamadas 'peceras' se extendería a otras sedes policiales. De momento, se han ido suprimiendo en aquellas comisarías donde se han realizado obras de mejora, como en la de Ondarroa.

Ya entonces, estos dos sindicatos y ELA mostraron su rechazo a la medida al temer que se exponía a los policías «a sufrir una agresión física porque no tienen tiempo de reacción». «Si el propio policía no está seguro, difícilmente va a poder dar protección a un tercero», advierten.

En el escrito dirigido a la consejera Beltrán de Heredia, las centrales recuerdan que «en Europa nos encontramos en una situación de alerta terrorista nivel 4 por riesgo de atentados». El pasado 19 de agosto, una agente abatió a un individuo que, armado con un cuchillo y al grito de 'Alá es grande', irrumpió en la comisaría de Cornellá de Llobregat. Erne y Esan quieren abordar también «la recuperación de la instrucción 56», que se abandonó tras el final del terrorismo de ETA, y que «funcionaba» porque suponía «garantizar un mínimo de dos patrullas en los controles», por ejemplo. Proponen también formación en tiro al menos dos veces al año, que los ertzainas puedan portar el arma fuera de servicio y que una patrulla por demarcación lleve una taser.

«Es absurdo que en los hospitales donde la gente va a curarse se vea como algo normal que haya una cristalera y en las comisarías, no», apuntan. «La amabilidad y cercanía se demuestra atendiendo perfectamente al ciudadano, pero siempre que se garantice la integridad física de los ertzainas», subrayan.

Hasta este domingo, la petición de las centrales no había recibido contestación por parte del Departamento de Seguridad, por lo que advierten que se plantean iniciar movilizaciones. Ya en 2016 se convocó una concentración frente a la subcomisaría de Zabalburu para mostrar su oposición a que se retirara la mampara.