«Durante la Guerra sufrimos mucho y ese dolor sigue vivo aún»

Famiiliares de víctimas del bombardeo descubrieron ayer una placa en la Casa Consistorial de Garai./ N. CAYADO
Famiiliares de víctimas del bombardeo descubrieron ayer una placa en la Casa Consistorial de Garai. / N. CAYADO

Familiares de María Narbaiza y Miguel Zabala, dos de las víctimas, agradecieron ayer el homenaje que Garai les tributó en el día grande de las fiestas

NAHIKARI CAYADO GARAI.

«Son muchas las víctimas de la Guerra Civil que perdieron sus vidas o desaparecieron quedando sus historias en el aire. No podemos volver a escribir la historia, pero podemos recuperar su memoria y rendir un homenaje a los que cayeron luchando por la libertad. Es el caso de María Narbaiza Ogiza y Miguel Zabala Mazaga, cuyo recuerdo se mantendrá vivo en nuestros corazones cada vez que nos acerquemos a la plaza y veamos esta placa», apuntaba ayer Gontzal Sarriagoitia, alcalde de Garai, mientras se descubría la placa conmemorativa en homenaje y recuerdo a las víctimas de la Guerra Civil. La iniciativa fue agradecida por los familiares de ambos presentes en el acto. Benanzia Zabala, hermana de Miguel, acudió acompañada de su hija Izaskun Ereduza. Ambas coincidieron en que después de 82 años de dolor, este reconocimiento supone «un poco de paz y mucha alegría» en sus corazone. Benanzia, sin embargo, reconoció que «no se puede olvidar ni perdonar. Durante la guerra sufrimos mucho y ese dolor sigue vivo aún».

Mari Carmen y José Ramón Narbaiza, sobrinos de María, vivieron el homenaje de ayer como un «acto muy emocionante para toda la familia». Era muy temprano cuando María decidió bajar a la plaza del mercado de Durango, que por aquel entonces se celebraba en el pórtico de Santa María. «Nuestra tía no logró escapar del bombardeo», relataban estremecidos los hermanos Narbaiza. Ambos subrayaron también que su recuerdo «siempre ha estado muy presente» en su casa.

Gudari del batallón Kirikiño desde los 18 años, Miguel no logró sobrevivir al derrumbamiento de la iglesia de Jesuitas. «Mi padre bajó a buscarlo en cuanto pudo, pero no lo encontró. Luego nos dijeron que había fallecido» recuerda con tristeza su hermana Benancia. «Me quedé yo sola con mi madre mientras mi hermano y mi padre batallaban, fue muy duro».

En el homenaje estuvo presente también Arantza Atutxa, gerente de Gerediaga. Hizo hincapié en la necesidad de «seguir investigando y reconociendo a las víctimas del franquismo», a la vez que hizo un llamamiento a la población para que «se den a conocer las historias de todos los presos, exiliados o víctimas y su recuerdo no quede en el olvido».

El paseo de Santiago

El acto con el que Garai pretende honrar la memoria de estas víctimas se desarrolló en el día gande de sus fiestas patronales de Santiago. La jornada comenzó con la misa mayor que dio paso a la tradicional procesión para trasladar la talla de Santiago desde la iglesia de San Miguel a Elizabarri. La Corporación encabezó el desfile bajo los sones del himno de San Inaxio tocados por el txistu. La comitiva se dirigió hacia el Ayuntamiento, donde los ezpatadantzaris bailaron el 'Agintariena' y el'Gernikako Arbola', baile tradicional de Garai.

Los garaitarras continúan hoy con la tradición, por lo que tras la misa mayor, la talla de Santiago volverá a recorrer la localidad de vuelta a la iglesia de San Miguel. Por la tarde, el tradicional concurso de tortillas y la romería Obaneuke pondrán el broche final a la jornada. Los festejos continuarán mañana con un duatlón txiki a las cinco de la tarde.

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